Mueren 12 niños por desnutrición en el hospital central de Maturín durante mes de enero

Al menos 12 niños han muerto en el Hospital Universitario “Dr. Manuel Núñez Tovar” (Humnt) de Maturín durante el mes de enero de 2018 por desnutrición. Así lo afirmó la jefa del servicio de emergencia pediátrica del centro asistencial, Yacirka Vásquez, este miércoles, 31 de enero.

Al recinto asistencial han ingresado 25 niños menores de 9 años con cuadros de desnutrición severa, bien sea marasmática que es cuando los infantes tienen una extrema delgadez por falta de consumo de calorías, o por kwashiorkor, que se define por hinchazón del vientre de los pequeños ante la falta de ingesta de proteínas.

Vásquez dijo que los casos en su mayoría proceden de áreas urbanas y en especial de Maturín, pero también han recibido el caso de dos hermanitas de 2 y 4 años de edad, que aún se encuentran en el Humnt, en el área de hospitalización pediátrica para su recuperación nutricional.

Estas dos bebés llegaron con la hemoglobina baja y aún necesitan cuidados médicos para poder salir del cuadro de desnutrición con el que fueron llevadas por su mamá desde el municipio Uracoa, al sur de la entidad.

Este lunes, 29 de enero, ingresó otro niño de dos años que venía del barrio Morichal en la capital monaguense. El infante pesaba 4 kilos 600 gramos, cuando un peso ideal para su edad debería ser de 12 kilos 500 gramos. Su mamá, Génesis Herrera, lo llevó con diarrea después de que consiguiera leche completa y se la suministrara, lo que provocó su deshidratación que complicó su salud.

Vásquez contó que el 90 % de los ingresos pediátricos al Humnt presentan algún grado de desnutrición o malnutrición, porque se trata de pacientes de madres con déficit de alimentación. “Este 80 % de casos afecta más a niños menores de seis meses de edad, porque no tienen una dieta balanceada y son pequeños que no reciben lactancia materna”, explicó.

La pediatra añadió que ante la falta de alimentos, las mamás han optado por darle comida sólida como verduras a niños de hasta dos meses, lo que se conoce como una “transgresión alimentaria” que provoca cuadros de diarrea en los lactantes, lo que en vez de mejorar, empeora la malnutrición con la que son hospitalizados.

Incluso en el Humnt, la nutricionista de la emergencia pediátrica que lleva los casos para lograr la recuperación de los pacientes, ha optado por la ablactación (introducción de alimentos sólidos a niños que debe hacer a partir de los cuatro meses) pero bajo su supervisión; porque ante la falta de recursos de los papás para comprarle leche de fórmula y en el caso de las madres por no amamantarlos, deben suministrarles caldos de pollo o de otros nutrientes, para que los bebés mejoren.

Sin reactivos

Vásquez denunció que en el Humnt no hay reactivos para las transfusiones de sangre, que en mucho de estos pequeños con la hemoglobina baja necesitan.

“Los padres buscan recursos con una fundación gubernamental y deben recurrir a entes privados porque no hay reactivos ni sangre. Aquí hemos atendido niños con la hemoglobina en 1,5 y en esos casos necesitan transfusión”, añadió.

También llamó a los papás a no suministrarle infusiones de plantas a los niños, porque tienen varios ingresos con complicaciones hepáticas y renales, ya que estas plantas provocan reacciones secundarias cuando los infantes no tienen bien sus defensas por no estar alimentados correctamente.

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