“Medicina de guerra” o retroceso del sistema sanitario venezolano, acusan galenos

“Estamos usando métodos de los 70”, dijo Manuel Sánchez, anestesiólogo del Hospital Dr. José María Vargas. Denunció que la medicina que está desarrollándose actualmente es medicina basada en existencias, más que en el deber ser.

Usó como ejemplo el caso puntual del Pleurovac, un sistema de drenaje con sello bajo agua, que se conecta a un catéter, tubo o sonda de toracotomía, para extraer el aire o el líquido fuera del espacio pleural (tórax). El sistema necesita un frasco que recolecta el líquido extraído, pero no se consigue. Se están utilizando frascos reciclados de agua o refresco.

También señaló que se están volviendo a utilizar antibióticos de amplio espectro, que actúan contra una amplia gama de bacterias patógenas, en vez de utilizar uno en específico que ataque o impida el crecimiento de ciertas clases de determinado microorganismo.

Respecto a las suturas, “ahora se usan las que haya”, a pesar de la gran variedad existente en el mercado. Hay suturas absorbibles y no absorbibles (que tienen que ser retiradas), y de cada una existe una gran variedad, dependiendo del material con el que se fabrique. Esto puede hacer que la herida cicatrice de mala manera y, en el peor de los casos, se infecte. 

El doctor Efraín Vegas, que labora en el Hospital Periférico de Coche, calificó nuestro sistema de salud como de “medicina de guerra”. Relató, durante la presentación del informe anual de la ONG Provea, que en una ocasión tuvo que suministrarle morfina a un paciente para que muriera sin dolor, por la falta de insumos.

“Un niño llegó herido con tiro de escopeta y no le pude aplicar analgésico porque no había sino morfina como en las guerras para que por lo menos no tuviera dolor“, dijo Vegas.

Este retroceso ha significado, para los médicos más viejos, un viaje de vuelta a las técnicas que utilizaban al momento de sus estudios. Así lo dijo Marialexandra Ramos, pediatra, residenciada en Puerto Ordaz, estado Bolívar.

“Acá están usando klaricid (antibiótico), que ya había dejado de usarse porque no matan al parásito sino que lo paraliza. Luego puede despertar, y existe el riesgo de que el parásito migre”, señaló Ramos.

Añadió que, al menos en Ciudad Bolívar, los pacientes acuden a farmacias a que les preparen fórmulas magistrales, que usualmente son para complementar un tratamiento, como principal medicación. “Hemos retrocedido uno 28, 30 años”, puntualizó.

Por su parte, Jhonatan Rodríguez, director de la ONG Stop VIH, señaló que Venezuela tiene 20 años de retroceso en la lucha contra la epidemia del VIH y Sida.

“La meta de la ONU es tener un mundo libre de sida para el año 2030. Sin embargo, en Venezuela las nuevas infecciones por VIH y en particular la mortalidad por causas asociadas al sida han avanzado 70% entre 1999 y 2012, de acuerdo a las cifras oficiales disponibles. Todo indica que desde entonces la situación ha empeorado”, señaló.

Cifras de la crisis

Para abril de 2016 Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), anunció que la escasez de insumos generalizada era de 85%. La Cámara de Industria Farmacéutica (Cifar) indicó en enero 2016 las droguerías solo podían surtir 7 de cada 100 medicamentos solicitados.

En cuanto a trastornos mentales, la Sociedad Venezolana de Psiquiatría alertó que la existencia de drogas psiquiátricas en el país se ha reducido en 70 %.

Según el informe anual de Provea, la Red de Médicos por la Salud –médicos residentes de centros de salud públicos- realizó en 2015 una encuesta en 130 hospitales públicos de 19 estados del país, en la cual se encontró que 61% presentaba fallas graves o absolutas de material médico quirúrgico; 65% no tenía catéteres ni sondas; 67% se encontraba sin dotación para equipos y 93% no disponía de reactivos en sus laboratorios; 44% de los quirófanos estaban inoperativos o cerrados, los equipos de Rayos X en 86% de los centros se encontraban dañados y los tomógrafos no funcionaban en 94% de ellos.