Cómo el terrorismo de Estado está presente en el día a día de los venezolanos - Efecto Cocuyo

Cómo el terrorismo de Estado está presente en el día a día de los venezolanos

¿Ha sentido miedo de salir de su casa y ser asaltado? ¿Teme que no podrá comprar lo que necesita en el supermercado? ¿Cree que su pasaporte no estará listo cuando requiera viajar? ¿Trabaja en organizaciones no gubernamentales o políticas y le angustia ser detenido? Según Alí Daniels, director de Acceso a la Justicia y abogado constitucionalista, la constante incertidumbre y el sentimiento de no tener el dominio sobre el destino es una de las expresiones del terrorismo de Estado.

El derecho internacional explica que un acto terrorista busca intimidar a una población para obtener un fin político a través de hechos violentos. ¿Qué pasa cuando no es un grupo armado el que comete las acciones intimidatorias, sino un Gobierno? ¿Cuándo la violencia va dirigida hacia detractores de ese Gobierno? Para cuatro expertos en derecho internacional, militar y penal, la conjunción de estas situaciones terminan en la práctica del terrorismo de Estado.

“El terrorismo de Estado es la otra cara del terrorismo. Es un Gobierno que busca mantenerse en el poder a través de la violencia; lo que se vive en Venezuela. El Estado venezolano se ha mantenido por el miedo y no por los votos. Desde hace tiempo dejó de ser democrático“, dijo a Efecto Cocuyo Alí Daniels.

Su colega, Marino Alvarado, detalla que la expresión “terrorismo de Estado” no solo explica unas medidas que proceden del Poder Ejecutivo, sino que incluye prácticas avaladas, promovidas y ejecutadas por todas las instituciones del Estado. Alvarado apunta que en este caso se trata del sistema judicial entero que aplica el miedo de forma continua, no en casos aislados.

“¿Qué busca esta política represiva? Producir terror. Generar la sensación de que el poder es invencible”, sentencia el abogado penalista especialista en derechos humanos, asesor del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) y del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

Una frase emblemática de esta práctica fue acuñada por Maximilien Robespierre, en plena Revolución Francesa en 1794. Este período fue denominado “El Terror“, pues el Comité de Salvación Pública ejecutó al menos a 1.300 “contrarrevolucionarios”. Para el revolucionario francés, “el terror no es más que la justicia rápida, severa e inflexible” contra los opositores.

Alvarado recuerda, como ejemplo, la política de seguridad que se llamó Operación Liberación y Protección al Pueblo (OLP): un despliegue policial y militar que desencadenó una sistemática violación de derechos humanos en zonas económicamente desfavorecidas.

“Las OLP se caracterizan por definir a los presuntos delincuentes como enemigos a liquidar. Así, las ejecuciones policiales se convirtieron en una política gubernamental. Y el atropello contra los más pobres en los barrios en un propósito (…)”, afirma Alvarado en un artículo de opinión publicado en Efecto Cocuyo.

Perfil de un Gobierno del terror

Tanto Daniels como Alvarado coinciden en que el terrorismo de Estado se conjuga con la aplicación del derecho penal del enemigo y la sustitución de la seguridad ciudadana por la seguridad nacional.

Esto último se refiere a la percepción de la delincuencia urbana como enemigos de la nación, lo que da luz verde a usar cualquier estrategia para eliminarlos. Esta idea permanente de estar en una “guerra” contra “el hampa“, contra “el capitalismo“, contra “los apátridas“, da paso al concepto del derecho penal del enemigo.

Fernando Fernández, profesor en derecho penal internacional, explica en su libro Estado Dual o anómico: efectos corrumpentes que ésta es “la fórmula usada por el Gobierno y sus administradores para perseguir a sus oponentes y disidentes, como si se tratase de una guerra sin reglas jurídicas y se encontraren frente a fuerzas hostiles, por lo que se auto-justifica una política letal de terrorismo de Estado”.

Bajo la lógica bélica, Marino Alvarado advierte que se da justificación a las detenciones arbitrarias y torturas de los arrestados. Al aislamiento de los mismos y la extorsión a sus familiares, para evitar la denuncia de estos atropellos.

Con la doctrina de la seguridad nacional se da luz verde a los allanamientos ilegalesdesapariciones forzadas e incluso las ejecuciones policiales.

“El terrorismo de Estado es, entre otras cosas, la desaparición del concepto de presunción de inocencia. Es la criminalización pública por parte del Gobierno. Aquí te imputa públicamente del Jefe de Estado sin haberte presentado en tribunales. El terrorismo de Estado es la utilización de grabaciones que afectan la intimidad de las personas”, ilustra Roció San Miguel a través de una entrevista telefónica.

La abogada, experta en materia militar y directora de Control Ciudadano, se refiere a la última ola de detenciones arbitrarias, las relacionadas al supuesto intento de magnicidio del 4 de agosto. El diputado Juan Requesens y otras 45 personas han sido arrestadas por el hecho, pero solo se sabe de la presentación de 24 de ellas.

Daniels advierte que el terrorismo de Estado no solo se manifiesta en detenciones arbitrarias, ejecuciones policiales y allanamientos ilegales. También se practica a través de la palabra, de discursos intimidatorios que generan una afectación psicológica en la población.

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