Sepultan en el cementerio La Esperanza cuerpos de 40 niños no reclamados en La Guaira

Varias carrozas fúnebres adornadas con globos blancos partieron desde la morgue improvisada instalada en Los Silos

Al menos 40 cuerpos de niños y adolescentes que perdieron la vida en los terremotos del 24 de junio y que no fueron reclamados por sus familiares fueron trasladados e inhumados este miércoles en el Cementerio La Esperanza, ubicado en la parroquia Carayaca, estado Vargas.

La tarde del 19 de agosto, varias carrozas fúnebres adornadas con globos blancos partieron desde la morgue improvisada instalada en Los Silos del puerto de La Guaira hacia el camposanto. El convoy fue escoltado por patrullas del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf). El paso de las unidades generó conmoción entre vecinos y transeúntes, quienes observaron el traslado con respeto.

Previo a la inhumación, especialistas del Senamecf y del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) realizaron exámenes antropológicos y odontológicos a los cuerpos. A cada uno se le asignó un número de expediente, el cual fue plasmado en las lápidas para facilitar futuros procesos de identificación en caso de que aparezcan familiares.

Los restos de estos menores permanecieron semanas en la cámara frigorífica de la morgue a la espera de una identificación que no llegó. El acto forma parte de los momentos más dolorosos que han dejado los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que azotaron el norte de Venezuela el 24 de junio. A casi dos meses de la tragedia, muchas familias continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros.

Según el balance más reciente difundido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, la cifra de fallecidos por los terremotos se sitúa en 6.438, pero aún no se ha detallado el número de menores de edad que fallecieron, así como las edades de ninguna de las víctimas fatales.

Las autoridades han insistido en que las sepulturas son individuales y están identificadas, sin fosas comunes, para permitir la eventual reclamación de los cuerpos.

Este nuevo sepelio recuerda el profundo impacto humano de la catástrofe en La Guaira, una de las zonas más golpeadas, donde el Cementerio La Esperanza se ha convertido en el principal lugar de descanso para cientos de víctimas no identificadas.