¿Por qué está haciendo tanto calor en el mundo?

CIENCIA · 27 AGOSTO, 2021 06:40

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Rosmina Suárez Piña


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Históricas y alarmantes olas de calor se vivieron en varios países del globo: desde Canadá hasta Irak; o de Estados Unidos a Finlandia.

Suramérica y Europa tampoco se quedaron atrás, ya que el mundo vivió el año más caliente en los registros climatológicos contemporáneos: 2021.

Sí, el calor del que tanto nos quejamos –y por el que han fallecido personas- está originado por el calentamiento del planeta, producido por actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y la alta producción de residuos (basura).

Julio 2021, el más caliente hasta ahora

De acuerdo con el reporte de datos globales publicados en agosto de 2021 por los Centros Nacionales de Información Ambiental (NCEI) de la Oficina de Administración Atmosférica y Oceánica (Noaa), julio 2021 se ganó “la poco envidiable distinción como el mes más caluroso jamás registrado en el mundo”.

Para el administrador de la Noaa, Rick Spinrad, “julio es típicamente el mes más cálido del año en el mundo, pero julio de 2021 se superó a sí mismo como el mes más caluroso jamás registrado. Este nuevo récord se suma al perturbador camino que el cambio climático ha establecido para el mundo”.

En cifras, según la Noaa

En todo el mundo: la temperatura combinada de la superficie terrestre y oceánica fue 0,93 °C por encima del promedio del siglo XX de 15,8 °C, lo que lo convierte en el julio más caluroso desde que comenzaron los registros hace 142 años.

Además, fue 0.01 °C más alto que el récord anterior establecido durante ese mes en 2016, que luego estuvo empatado en 2019 y 2020.

El hemisferio norte: solo en la superficie terrestre, la temperatura fue la más alta jamás registrada en julio, con una temperatura sin precedentes de 1.54 °C por encima del promedio, superando el récord anterior establecido en 2012.

Registros regionales: Asia tuvo su séptimo mes del año más caluroso registrado, superando la marca anterior establecida en 2010; Europa tuvo su segundo julio más caliente notificado, empatando con 2010 y detrás de julio de 2018; y América del Norte, América del Sur, África y Oceanía tuvieron también un julio entre los 10 más calurosos.

La cobertura de hielo marino varió según el hemisferio: en el Ártico (extensión) para julio de 2021 fue la cuarta más pequeña en el récord de 43 años, según un análisis del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (Nsidc).

Solo julio de 2012, 2019 y 2020 tuvieron una menor extensión de hielo marino. En el Antártico estuvo por encima del promedio desde 2015 y la octava más alta registrada.

Los trópicos estaban “más ocupados” que el promedio: en la cuenca del Atlántico, la quinta tormenta con nombre más temprana de la temporada, Elsa, se formó el 1 de julio. Las cuencas del este del norte y del Pacífico occidental registraron cada una tres tormentas con nombre.

En general, la actividad global de ciclones tropicales este año en lo que va de este año (hasta julio) ha estado por encima de lo normal para el número de tormentas con nombre.

Con los datos de julio, es muy probable que 2021 se ubique entre los 10 años más cálidos registrados en el mundo, según el Global Annual Temperature Rankings Outlook del NCEI.

El calor extremo que se detalla en los informes mensuales del Ncei de la Noaa, también es un reflejo de los cambios a largo plazo descritos en el informe publicado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (Ipcc) en el mismo agosto de este año.

Cuarenta días de canícula

Julio es conocido por ser el mes más cálido del año. Esto es debido a la canícula, o la temporada (unos 30 días) donde el calor es más fuerte en ambos hemisferios, aproximadamente, un mes después del solsticio de verano.

Los “amortiguadores” de la temperatura terrestre son los océanos, porque, básicamente, evitan los cambios abruptos de temperatura entre las estaciones.

Pero ahora con océanos más calientes, muchos países padecen las consecuencias.

Más olas de calor y “superolas”

Una de las consecuencias más directas es el aumento e intensidad de las conocidas como superolas de calor (mega heatwaves en inglés), un evento meteorológico que “se encuentra entre los desastres naturales más mortíferos en las latitudes medias”, como lo definía un estudio publicado en la revista científica Nature titulado Amplification of mega-heatwaves through heat torrents fuelled by upwind drought”, reseñado por National Geographic.

Como lo advirtió el Ipcc, el cambio climático es irreversible. Incluso, si a partir de ahora mismo cesaran las emisiones de gases de efecto invernadero, la Tierra seguiría calentándose por encima del grado Celsius que ya se ha calentado.

Pero el empeoramiento del calor dependerá de las medidas inmediatas que comiencen a adoptarse.

¿Qué hacer en medio de una ola de calor?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) describe en su guía “Olas de calor y salud: medidas a tomar” que las personas pueden presentar efectos adversos o no, cuando enfrentan temperaturas extremas, algo que “depende del estado de hidratación, presencia de sombra, el nivel de humedad y presencia de corrientes de aire frio o caliente”.

De hecho, “los síntomas causados por exposición al calor aparecen de forma inmediata el mismo día tras un tiempo de exposición que va de minutos a horas. Eventualmente, se han visto efectos hasta tres días después de que termino la exposición al calor”.

  • Entre los signos iniciales de los efectos del calor en la salud, enumerados por la OPS, se incluyen la coloración roja de la piel, presencia de pápulas conocida como erupción por calor, los calambres musculares por perdida de agua y electrolitos, y el edema o hinchazón de miembros inferiores por retención de líquidos.
  • Tras una exposición prolongada al calor la piel además de roja se torna seca ya que el mecanismo de sudoración deja de funcionar. En este momento la persona pierde la capacidad de enfriarse y puede pasar rápidamente del agotamiento por calor al golpe de calor.
  • El calor corporal y la deshidratación leve moderada pueden afectar el cerebro y generar confusión o pérdida de conciencia. Una mayor deshidratación puede ocasionar reducción del volumen plasmático y contribuir a la generación de coágulos que pueden afectar distintos órganos e incrementar el riesgo de accidentes cerebro vasculares (ACV).
  • En ausencia de medidas como descanso y enfriamiento, la temperatura corporal sigue subiendo e impacta el sistema nervioso central, el sistema circulatorio, los riñones y puede llevar a fallo orgánico múltiple, en lo que se conoce como el golpe de calor.

Por ello, las recomendaciones para enfrentar el evento son básicas:

  • Mantenerse hidratado, aunque no tenga sed
  • Evitar exponerse al sol o, por lo menos, mantenerse en la sombra
  • Usar lentes de sol, sombrero y ropa ligera al salir
  • Usar protector solar en las zonas del cuerpo que queden expuestas (manos, rostro)