Ötzi: la primera víctima de homicidio de la historia humana

SOLAZ · 9 JULIO, 2021 07:00

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Verónica De Sousa A.


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En la base de los Alpes italianos, el homicida espera por la subida de su víctima para tomar su arma y seguirle sigilosamente.

El hombre -ignorante de su presencia- emprende su camino con la destreza de alguien que ha pasado su vida escalando; equipado de su gorro de piel de oso, taparrabos y zapatos impermeables tejidos de cuero, un hacha rústica y un gran arco de madera de tejo, sería la víctima del primer homicidio conocido de la prehistoria.

El 19 de septiembre de 1991 Helmut y Erika Simon, un par de experimentados alpinistas, descendían de la montaña Finialspitza, situada en la frontera austro italiana, cuando observaron una mancha marrón que sobresalía de la aguanieve: Helmut pensó que parecía un muñeco, hasta que observaron de cerca y vieron la cabeza, la espalda y los hombros de un cadáver humano.

El matrimonio alemán había decidió tomar una ruta poco transitada y llena de obstáculos, rodeándolos y caminando con mucho cuidado, la pareja se encontró con una cañada inundada de hielo derretido procedente de los glaciares; semienterrado en la nieve e inclinado hacia adelante, habían encontrado el cadáver de un hombre que había muerto hace 5.300 años.

“Estaba desnudo. Pensamos que se trataba de un escalador o un guía de esquí muerto. En el siguiente refugio de montaña le preguntamos al propietario si habían perdido a alguien: ‘Allí abajo hay un hombre muerto’” contaba Erika en una entrevista al Frakfurter Allgemeine Zeitung en 2011.

A partir de ese momento el hombre de hielo fue bautizado por la prensa como Ötzi, haciendo referencia a los Alpes de Ötztal en Italia donde había sido descubierta una de las momias humanas naturales más antigua y mejor conservada de la Tierra.

Desde 1998 la momia reposa en una celda fría especialmente diseñada en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, en la ciudad de Bolzano, Italia.

Ötzi fue liberado del hielo el 23 de septiembre de 1991, cuatro días después de su descubrimiento; la extracción causo un desgarro en la cadera izquierda. Sygma / Cordon press.

¿Quién era Ötzi?

Treinta años después, y tras muchos estudios, se ha concluido que Ötzi era un hombre entre 40 y 50 años, medía 1,60 metros y pesaba aproximadamente 50 kilos; además, padecía de ciertas enfermedades, tenía 61 tatuajes (de ninguna forma concreta) y su grupo sanguíneo era Cero positivo.

Tenia los ojos marrones y probablemente sufría de artritis, caries, problemas cardiovasculares, intolerancia a la lactosa y padecía de parásitos intestinales; todas estas conclusiones, y otras sumamente influyentes para la historia humana, fueron adquiridas tras investigaciones de diversos expertos europeos.

Una vez liberados del hielo, los restos fueron transportados al Instituto de Medicina Forense de la ciudad, donde acudió Konrad Spindler -director del Instituto para la Prehistoria de Innsbruck- quien comenzó a investigar sobre las pertenencias recuperadas.

“El hacha era una hoja de metal en forma de cuña, unida con una cuerda a un mango curvo de madera tejo, y había sido fundida con rebordes en sus cuatro lados” reseña el portal de National Geographic, explicando que este diseño es típico de la Edad del Bronce hacia 2000 a.C.; sin embargo, los análisis de carbono 14 que se realizaron sobre huesos y tejido registraron una fecha más antigua: 3300-3200 a.C.

Splindler concluyó que Ötzi vivió en algún lugar de la Val Venosta -a un día de camino de donde fue encontrado- gracias a que en las tumbas de la región encontraron hachas de piedras y puntas de flechas que daban una cronología similar a las de Ötzi; y que había pertenecido a una comunidad agrícola y ganadera del valle.

“Reconstrucción de Ötzi hecha por los expertos holandeses Alfons y Adrie Kennis” según National Geographic. Museo de Arqueología del Tirol del Sur.

El crimen

El descubrimiento de Ötzi constituye para los científicos un cuerpo lleno de información, pero también de muchas interrogantes; tardaron casi 10 años en descubrir el motivo de su muerte.

Paul Gotsner, radiólogo del hospital de Bolzano, encontró la punta de una flecha alojada en el omoplato izquierdo, lo que hace pensar que fue atacado por la espalda sin siquiera haberlo notado. El detective Alexander Horn, jefe de inspectores de la Policía de Múnich y encargado en resolver el enigmático crimen, dice que probablemente fue lanzada a una distancia de unos 30 metros.

“Aproximadamente media hora antes de su muerte, estaba descansando en ese glaciar. Se había comido un buen almuerzo, así que no parece como si estuviera apurado o huyendo de algo” dijo Gotsner a la BBC.

Según National Geographic, “estudios posteriores (2010) corroboraron este hecho, ya que los neurólogos determinaron que existía una acumulación de sangre en la parte posterior del encéfalo, lo que hace pensar en un traumatismo, tal vez el golpe de gracia de su atacante”.

Todo parece indicar que el homicidio fue una venganza de una pelea ganada por Ötzi anteriormente, pues tenía una lesión en la mano derecha -que parece haber recibido uno o dos días antes de su muerte- y no fue despojado de ninguna de sus pertenencias; “un patrón de conducta que es prevalente incluso hoy en la mayoría de asesinatos” según Horn.

La hipótesis se basa en que el primer homicidio conocido de la historia ocurrió de la siguiente manera: Ötzi fue alcanzado por una flecha, cayó, se dio un golpe en la cabeza, se desmayó y murió desangrado; el resto de la historia quedo en manos de la meteorología de los Alpes italianos preservando con nieve al hombre de hielo.