Cebras unidas: el movimiento tecnológico de mujeres en Silicon Valley que apuesta por la pluralidad

SOLAZ · 2 ABRIL, 2021 06:39

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Verónica de Sousa A.


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En el extremo sur de la Bahía de San Francisco, en Estados Unidos, los emprendedores y amantes de la tecnología sentaron en los 80 las bases del corazón informático del mundo: Silicon Valley, el hogar de los unicornios y cebras más exitosos de la historia.

Para esta área de California, la definición de unicornio dista de lo fabuloso y mitológico. Aileer Lee, fundadora de Cowboy Ventures (una empresa dedicada a respaldar emprendimientos de cualquier tipo), fue la primera en utilizar este término en noviembre de 2013; refiriéndose a las compañías tecnológicas que alcanzan un valor de más de mil millones de dólares.

La meca tecnológica de Estados Unidos alberga las sedes de clásicos unicornios, como lo son Facebook, WeWork y SpaceX. Además de oficinas repletas de emprendedores, ejecutivos y directivos, dedicados a idear, descubrir o financiar, los emprendimientos del mañana.

En el mundo de la tecnología, las mujeres tienen sueldos más bajos y menos acciones que sus homólogos masculinos, según un análisis hecho por la plataforma de software Carta

“Carta analizó más de 6.000 compañías, 180 empleados y 15.000 fundadores, para encontrar que en promedio los hombres poseen 91% del capital social de los empleados y accionistas en Silicon Valley, dejando a las mujeres con un escaso 9%”, explica un artículo de la CNBC Make it sobre el estudio. Asimismo, según un análisis de Ernst & Young, 99% de los recursos están destinados a financiar proyectos que cuentan con la presencia de al menos un emprendedor hombre. 

En negocios que parecen ser liderados por hombres, las mujeres han tenido que superar los estereotipos y hacerse un espacio en la mesa. 

 

“Las cebras pueden arreglar lo que los unicornios estropean”

El “movimiento cebra” fue lanzado a principios de 2017 por cuatro mujeres emprendedoras a quienes les fue muy complicado obtener la financiación necesaria para sus proyectos tecnológicos. Aniyia Williams, Jennifer Brandel, Mara Zepeda y Astrid Scholz, fueron las encargadas de iniciar la dinastía a blanco y negro. 

En lugar de perseguir a los clásicos unicornios, un artículo de la BBC explica que “escribieron un manifiesto pidiendo que Silicon Valley invierta más en las mujeres y en las minorías étnicas que fundan empresas; y que respalde a esas nuevas compañías que buscan ser rentables, pero también mejorar la sociedad”. 

Para que un emprendimiento llegue a ser un Startup Unicornio -una empresa de nueva creación que utiliza las tecnologías de la información y la comunicación- de Silicon Valley, debe estar constituido por capital privado, mostrar un acelerado crecimiento financiero y considerarse como una empresa disruptiva (capaces de generar un nuevo mercado y desestabilizar a la competencia dominante). 

En la página oficial del movimiento Zebras United, Jennifer, Mara, Astrid y Aniyia, explican que el 90% de los startups fracasan. “La mayoría muere a los 20 meses de su última ronda de financiación”, dicen. De acuerdo con Brandel y Zepeda, los modelos de los unicornios se basan en “un pensamiento mágico” que, en la mayoría de los casos, no aseguran el futuro de la empresa a largo plazo. 

En el artículo “Sex and Startups” hacen énfasis en que el sistema actual hace que el éxito de estos emprendimientos dependa de cuánto dinero se esté produciendo, “sin tomar en cuenta el valor que le pueda generar al mundo por encima del capital”. 

Una de sus fundadoras, Aniyia Williams, le contó a la BBC que luego de proponerle su emprendimiento a 100 inversores solo logró convencer a dos: se trataba de Tinsel, una fábrica de collares con audífonos ocultos. 

“Asegura que su propia experiencia fue una lucha constante para convencer a los inversores, los capitalistas de riesgo, de que su idea era buena”, reseña el artículo. La afroamericana de 34 años, dijo que el modelo del capital emprendedor favorece un tipo específico de persona sobre otra. 

¿Por qué una cebra?

Las empresas cebras son, al igual que los unicornios, tecnológicas e innovadoras, pero tienen como objetivos la rentabilidad, la pluralidad y la cooperación. “Para decir lo obvio: a diferencia de los unicornios, es que las cebras son reales”; así explican las cofundadoras la elección del mamífero, más pequeño que el caballo, como el símbolo de su movimiento. 

Por definición, las cebras cuidan no sobreexplotar su espacio, buscan el equilibrio en su hábitat natural y, al unirse en grupo, se protegen y preservan mutuamente. En su entorno, las contribuciones individuales dan como resultados una producción colectiva más fuerte. 

“Las compañías cebra son blanco y negro: son rentables y mejoran la sociedad. No hay que sacrificarse uno por el otro”, explican en su sitio web en referencia a los monopolios que suelen manejar los unicornios de Silicon Valley. 

El movimiento cebra no pretende extinguir o erradicar los unicornios; su propósito es darle visibilidad y crear un espacio para los emprendimientos de mujeres, minorías étnicas, latinos y extranjeros. 

Más allá de los billones, las especulaciones y la compra y venta entre emprendedores millonarios, las empresas cebras pretenden popularizar un modelo de negocio con una evolución más natural que el de los unicornios. Actualmente cuenta con 4.000 miembros activos y numerosas iniciativas que ayudan, a los fundadores de cebras, a alinear sus aspiraciones con su capital financiero.