Venezuela está lejos del objetivo mundial de eliminar las hepatitis virales para 2030

SALUD · 28 JULIO, 2021 20:13

Ver más de

Mariana Souquett Gil | @nanasouquett


¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Antes del décimo cumpleaños de Edenny Martínez, una enfermedad adicional entró en su historia clínica. Cuando era solo una bebé había sido diagnosticada con talasemia, un tipo de anemia que la obliga a recibir frecuentes transfusiones de sangre como parte de su tratamiento, pero en una de esas transfusiones, contrajo el virus de la hepatitis C

“Ella se contaminó en el hospital J. M. de los Ríos (Caracas) en una transfusión de sangre. Nos dimos cuenta cuando les hicieron serologías a los niños y muchos empezaron a caer”, recuerda Evelyn Fernández, su madre. “Nos dijeron que había un período ventana en el que el virus no se detecta y los donantes les pasan las hepatitis. En esos días no se detectó. Es como una ruleta”. 

Cada 28 de julio se conmemora el Día mundial contra la hepatitis para recordar el impacto de las hepatitis virales en la salud pública, pues inflaman el hígado y provocan enfermedades graves y pueden ser mortales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) busca crear conciencia para lograr la eliminación de las hepatitis virales para el 2030

“El éxito de la eliminación pasa por ampliar las cinco intervenciones clave (vacunación contra la hepatitis B; reducción de daños; seguridad de las inyecciones y de la sangre; diagnóstico y pruebas analíticas; y tratamiento y atención) y eso solo es posible donde haya un sistema o servicios de salud pública sostenidos a nivel subnacional y nacional”, dice la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Pero ese objetivo se vislumbra lejano para Venezuela. 

“Seguimos viendo casos de hepatitis A, de hepatitis B y de hepatitis C. Seguimos teniendo toda la gama”, destaca el hepatólogo Saturnino Fernández, expresidente de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología.

Al principio, cuando Edenny fue diagnosticada y presentó síntomas como amarillez e inflamación del hígado, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) le otorgó los medicamentos. Pero desde entonces empezaron a entregar menos, o nada.

En la actualidad, los pacientes diagnosticados con hepatitis C ya no cuentan con tratamientos en el país, pese a que en el mundo hay casi diez veces más personas con tratamientos en comparación con 2015, de acuerdo con OMS.

No hay tratamiento para hepatitis C. Hubo en un momento Sofosbuvir y Daclatasvir, pero ya no hay nada. Eso llegó por una donación del futbolista Dani Alves, pero no ha habido más”, recuerda Saturnino Fernández. 

Hoy, Edenny tiene 17 años y tiene la carga viral “dormida”, “negativa”, dice su mamá, pero suma dos años sin realizarse exámenes más especializados, que le solicitan en la consulta de gastroenterología, por sus elevados precios: el examen de carga viral para hepatitis C, que cuesta unos 120 dólares, y el examen de ARN para hepatitis C, que le cuesta unos 160 dólares. 

“Edenny está en espera para hacerse un examen costoso de carga viral que se hace cada seis meses o cada año, dependiendo del tratamiento, y el examen de ARN y no se los ha podido hacer”, dice. “Antes nos patrocinaban visitadores médicos, pero ya no lo hacen y cada familia tiene que costear los estudios, y con el sueldo que yo gano como enfermera, estoy entre comer o hacer los exámenes“. 

Las estimaciones más recientes de la OMS para la región de las Américas señalan que cada año ocurren 67.000 nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C y 84.000 muertes, mientras que solo 22% de las personas con hepatitis C crónica se diagnostican y solo 18% reciben tratamiento, que sigue siendo limitado a nivel mundial.

La hepatitis C se transmite por la sangre y puede causar enfermedad aguda o crónica, y su gravedad varía entre una dolencia leve hasta una enfermedad grave de por vida. Además es una importante causa de cáncer hepático. Se estima que en el mundo hay 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C, y todavía no hay vacuna. 

Lejos de los objetivos para las hepatitis virales

Saturnino Fernández, quien además es jefe de Cátedra y del servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario de Caracas (HUC), destaca que para 2017 recibían hasta cuatro casos semanales de hepatitis A, pero en la actualidad, en medio de la pandemia de COVID-19, atienden un caso al mes. 

El virus de la hepatitis A se transmite al ingerir alimentos o agua contaminados o por contacto directo con una persona infectada, dice la OMS. El riesgo se asocia inicialmente con la falta de agua salubre o con malas condiciones higiénicas y de saneamiento. También pueden ocurrir brotes entre consumidores de drogas inyectables. Es prevenible por vacunas.

“En el hospital estamos teniendo también muchísimos casos, no solamente de hepatitis A, sino cirrosis por hepatitis B y C, que siempre están llegando al servicio. Hemos reforzado que la vacunación para hepatitis A y B es prioridad, es tan importante como la vacuna del COVID-19. Sin embargo, tenemos todavía bastantes casos en nuestro quehacer diario”, añade. 

Ahora, afirma, reciben casos de hepatitis A de forma esporádica y en mayor cantidad que los de hepatitis B y C, pero cada mes detectan al menos un caso de hepatitis A en las consultas, tanto en adolescentes, como jóvenes y adultos. 

Para este Día mundial contra la hepatitis, el lema de la campaña es “la hepatitis no puede esperar”. La OMS llama a los países a trabajar juntos para alcanzar el objetivo de eliminar las hepatitis virales como una amenaza para la salud pública para 2030.

Saturnino Fernández recuerda que se habían planteado objetivos sin pensar que llegaría una pandemia, por lo que este momento es crucial en la carrera por llegar a la meta.  

“Estamos lejos y hay que hacer muchos esfuerzos para poder remontar esta cuesta que también nos está generando el coronavirus”, añade.  

El especialista llama a la población a hervir el agua y solo tomar aquella que sea apta para el consumo, lavarse las manos correctamente, vacunarse contra hepatitis A y B, evitar compartir jeringas o insumos no esterilizados y protegerse con preservativos al momento de tener relaciones sexuales. El mensaje para las autoridades es mantener la vacunación contra las hepatitis A y B.