Un silencioso ejército salva vidas: los donadores de medicinas - Efecto Cocuyo

SALUD · 4 JUNIO, 2016 06:30

Un silencioso ejército salva vidas: los donadores de medicinas

Texto por Mariel Lozada | @marielozadab

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La crisis del país no consume aún la humanidad de los venezolanos. En un país donde hay que hacer horas de cola para comprar comida, donde la energía eléctrica se raciona y tener agua potable todo el día es un beneficio de pocos, son muchas las personas que dedican horas de su tiempo a donar medicinas a aquellos que las necesitan.

Lejos de lo que pasa en las discusiones políticas, han surgido cientos de grupos, fundaciones y particulares que se dan a la tarea de hacerle llegar medicinas a quienes lo requieren, solidarios con gente que no conocen sin importar condición social ni tendencia política. Desde un conserje hasta hijos de dirigentes, pasando por estudiantes y policías, la llama de la ayuda pasa por todos y ninguna crisis puede apagarla.

Gracias a Fundayuda Tía Cruz y Fundación Corazón y Manos mi mamá consiguió el 80% de su tratamiento“, dice Gabriela Martínez, una valenciana cuya madre sufre de micosis fungoide, un tipo de cáncer de piel que es muy difícil de erradicar si no se toma quimioterapia oral. Su mamá pasó desde julio de 2014 hasta febrero de 2015 sin tratamiento porque no conseguía Targretin de 75 mgs.

Cuando empezó un tratamiento con una quimioterapia endovenosa, su cuerpo no reaccionó correctamente. A la tercera aplicación, sufrió un colapso nervioso y tres accidentes cerebro vasculares (ACV) que la llevaron a requerir medicamentos neurológicos y dermatológicos difíciles de hallar, además de Neurontin y Tramal, necesarios para mitigar los incesantes dolores.

El Neurotin apareció tras una semana de búsqueda. Un desconocido de Caracas y un desconocido de Maracay se pusieron a la orden para ayudar a la mamá de Gabriela, una señora de Valencia a la que nunca en su vida habían visto. La urgencia le ganó a la prohibición de enviar medicinas a través de encomiendas, por lo que los  mandaron sin cajas, envueltos entre otras cosas. Para el Tramal, un amigo de Gabriela se encontró con la donante en Maracay y luego se lo llevó hasta Valencia.

Hoy Gabriela ve a las fundaciones como organizaciones de gente de mucha calidad humana, que han ayudado a su mamá no solo a superar la enfermedad sino a mejorar su calidad de vida. “Yo era de las que no confiaba en ellas, hasta que me vi en la necesidad imperiosa de acudir“, contó. 

Historia solidaria

Fundayuda Tía Cruz inició luego del suicidio de la tía de José David Rodríguez,  fundador de la organización. Ella era paciente psiquiátrica, sector en el que escasea 70% de las medicinas, según la Sociedad de Psiquiatría Venezolana. Al fallecer, José David empezó a donar las medicinas que la tía dejó. Para el 6 de abril de 2015, un mes después del suceso, ya la fundación estaba en pie.

Apenas un año después, Tía Cruz ha crecido y no solo trabaja en Valencia, donde nació, sino que también tiene colaboradores en Maracay, Cagua, Guarenas, Guatire, Vargas y Caracas. Rodríguez dice que no sabe en cuántos casos ha ayudado. No lleva registro. No le interesa. “Lo que importa es que la medicina llegue al paciente“.

Semanalmente publican la lista de lo que tienen en su inventario y lo difunden en sus redes sociales, para que los interesados los contacten y se acuerde la entrega. También replican mensajes que les envía la gente en los que indican dónde se pueden conseguir los insumos. En los últimos tres días, seis personas habían conseguido su tratamiento gracias a esto. Para muchos, la labor de José David puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. 

Rodríguez no puede olvidar el caso de un pequeño de ocho años. La mamá lo contactó para intentar conseguir vitamina K e inmediatamente se movilizaron para hacerlo. Esa noche se comunicó para avisar que la habían ubicado, pero a las tres de la mañana recibió un mensaje de la mamá: el niño había fallecido. Se trasladó hasta Guárico, de donde era oriunda la familia, para asistir al velorio.

Otro caso es el de Joseph Bonilla, bombero, quien vio en sus compañeros de servicio y de otros cuerpos cómo sufrían las consecuencias de la inseguridad, que muchas veces los llevaba a una cama de un hospital sin medicinas con qué cumplir los tratamientos. En un país con los índices de violencia más grandes del mundo y con 85% de escasez de medicinas (según las últimas cifras de la Federación Farmacéutica Venezolana) atender una herida de bala no es fácil.

Joseph decidió poner manos a la obra y, el 31 de abril de este año, creó un grupo de Whatsapp dedicado exclusivamente a la donación y el intercambio de medicinas e insumos. Apenas dos meses después de su creación cuenta con 256, principalmente de funcionarios (activos o retirados) y sus familiares, en todo el territorio nacional.

“Buenas noches sra. maria muy agradecido ya con el medicamento en las manos y lo mismo q el compañero q me lo hizo llegar que dios y la virgen los bendiga (sic)“, es uno de los últimos mensajes que se puede leer en «Grupo de Ayuda Médica» al momento de escribir estas líneas. Las ganas de ayudar se notan en cada mensaje.

La crisis nos ha hecho tener que ingeniárnosla, y no solamente los enfermes crónicos necesitan medicinas. Tampoco hay Atamel para una fiebre”, señaló Bonilla. Para ingresar se tienen que aceptar una serie de normas específicas. ¿Una de las principales? Si vas a vender las medicinas, tiene que ser al precio marcado. “Cero bachaqueo“.

De forma todos cambian, pero el fondo siempre es el mismo: luchar por los demás. Levy, quien prefiere mantenerse anónima, contó que fue en las protestas de 2014 cuando decidió que quería ayudar. Empezó recogiendo ropa y comida para los estudiantes detenidos y no ha parado desde entonces.


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Poco a poco ha ido tejiendo una red de voluntarios que la ayudan, un trabajo de hormiguitas. No solo consiguen los medicamentos, también van a los centros de salud y comparten con los enfermos. “A veces eso ayuda tanto o más”, señaló.

Con la ayuda de venezolanos en el exterior, ha ido creando un banco de medicinas que para donar “y luego, los que reciben donación nos llevan ayuda para alguien más. Ha sido impactante. Cada caso es algo que nos conmueve“.

El 11 de abril de este año, Levy leyó el trabajo sobre los niños que necesitan válvulas en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos y decidió que sería su misión personal ayudarlos. Recordó que el reportaje los estremeció, y a través de él llegaron a los pacientes, pero es la voluntad de ella y de sus compañeros lo que los ha convertido en salvadores de vidas para los pequeños de allí.

Van al hospital, visitan a los niños y ven qué necesitan y luego se van, con informe en mano, a ver qué pueden conseguir para sus tratamientos. Regresan cuando tengan algo que dar en sus manos a los padres. Luego vuelven a ver el progreso, y ver en qué pueden ayudar.

Ley cuenta que en su iniciativa participan médicos veterinarios, artistas, amas de casa e incluso trabajadores de entes gubernamentales. “Nos motiva la leyenda del colibrí. Sabemos que no vamos a apagar el incendio pero cumplimos con nuestra parte para ayudar”.

 Cuando una donación salva una vida

erickErick Lezama es periodista y tiene 26 años. El año pasado le diagnosticaron un cáncer linfático grado cuatro y hepatitis C, que afecta el hígado. Los doctores creen que puede haberla contraído mediante una transfusión de sangre cuando nació, puesto que fue sietemesino.

Las dos patologías requieren tratamientos específicos para poder salir exitosos de ellas. Aunque Erick logró conseguir su tratamiento de quimioterapia, cuando le tocó tratarse la hepatitis la historia fue distinta. El doctor le recetó Ribavirina, un antiviral, acompañado de Sovaldi, que evita que el virus se multiplique.

Durante un par de semanas Erick fue diariamente a Badan, una droguería ubicada en Los Cortijos, pero no tuvo éxito. La única forma de conseguir los fármacos parecía ser traerlos del exterior, pero, por los altos precios, esto tampoco era viable.

Haciendo sacrificios y pidiendo ayuda, Erick logró hacerse, en el país, con la cantidad necesaria de Sovaldi, pero la Ribavirina seguía incompleta. Si no empezaba el tratamiento pronto el Sovaldi se vencería. La ONG Acción Solidaria le ayudó con un pote, pero este no le cubría todo el tratamiento. Sin embargo, Erick empezó a tomar sus pastillas, temeroso ante la posibilidad de no poder terminar lo indicado.

Cuando se estaba acabando su Ribavirina, Erick pensó «no lo tomó y ya», pero el doctor le dejó claro que, por ser un paciente oncológico, su factor de riesgo era alto y necesitaba tomarlas.

Empezó una campaña en las redes sociales, con una tensión que crecía día tras día, hasta que un «heróe anónimo» apareció en su vida. «No sé quién es, no tenemos ningún tipo de contacto. Tenía un pote completo pero me dio las que necesitaba para terminar mi tratamiento y se quedó con el resto, para ayudar a otras personas».

Hoy en día Erick está en fase de remisión y, aunque aún débil, con una sonrisa en la cara puede contar la historia de cómo una desconocida le ayudó a curarse. Todas las medicinas que le sobraron las donó a pacientes que las necesitaban.

Como el caso de Erick hay muchos. El del conserje que regaló a otro venezolano, que no conocía, las pastillas de Airon que dejó su esposa al fallecer. La profesora caraqueña que consiguió Rytmonorn para su abuela gracias a que alguien leyó su tuit de súplica. Luis Andrés, de cuatro años, que consiguió no solo quimioterapias si no también ayuda económica gracias a que su vecino publicó la información en las redes. La joven estudiante que emigró y desde fuera de nuestras fronteras pidió por su madre con leucemia, y la joven estudiante que se quedó, lo buscó y coordinó la entrega.

Construir país es trabajo de heroés anónimos, que ayudan donde se necesitan y a quien se necesite. Mientras uno reprime, el ejército silencioso de los donadores de medicinas se ocupa de salvar vidas.

Contacto:

Hay muchas fundaciones que se encargan de dar y recibir donaciones de medicamentos. Si crees que puedes ayudar, comunícate con: Fundayuda Tia Cruz @fundatiacruz, Prepara Familia @preparaflia, Ayuda Sos Venezuela @AyudaSosVzla, Servicio Público Venezuela @spvenezuela, DonaMed Venezuela @DonaMed_Ve y @leydenthluna.

Foto: El Carabobeño