Siete rostros de la crisis hospitalaria que se sumaron a la protesta por la salud #17Abr

SALUD · 17 ABRIL, 2018 22:01

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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No solo se trata de los médicos y los pacientes. La crisis hospitalaria la padecen los residentes, los camilleros, las enfermeras, las camareras y el personal obrero por igual. Todos los trabajadores del sector salud protestaron desde las puertas de los hospitales de la capital este martes, 17 de abril, para exigir mejoras salariales y la dotación de tratamiento y material médico-quirúrgico.

Decidir entre comprar comida o medicamentos, lidiar con los estragos de la diáspora y trabajar sin yelcos ni material de limpieza, fueron algunas de las principales quejas de los trabajadores y pacientes que se sumaron a la convocatoria «Salud Protesta» este martes.

A continuación, siete rostros de la crisis hospitalaria que alzaron sus voces:

José Garibaldi Soto, doctor del J.M. de los Ríos

Mi sueldo no llega a los dos millones de bolívares mensuales y eso que soy médico adjunto del servicio de Medicina II y tengo dos posgrados. Ya no me puedo cumplir ni mi tratamiento porque un antihipertensivo está en más de un millón de bolívares ¿Cómo puedo pagar eso con lo que gano? Yo redondeo mi sueldo haciendo mermeladas y vendiendo lo que pinto. Sé de colegas que son médicos taxistas o médicos reposteros porque tampoco les alcanza lo que ganan.

Yorkis Villegas, repartidora de comida del Hospital Universitario

Este fue el almuerzo de hoy para los pacientes: pasta y caraotas. Tenías que ver el desayuno: fue una arepa sola, sin nada de relleno. A veces me ha tocado servir fororo con agua porque no hay más nada en la cocina del hospital. Es lo peor que he servido, fororo sin leche ni azúcar. Yo protesto y reclamo, pero me dicen que eso es lo único que hay para darles. Los pacientes a veces se quejan, pero no salen. Terminan comiendo lo que uno les dé. La mayoría de ellos ya están desnutridos.

Richard Delgado, camillero del Hospital Pérez Carreño

Yorvis, José, John y Henrie. Esos son los nombres de mis compañeros de la terapia intensiva del hospital que se fueron del país. Unos están en Perú, otros en Colombia o en Argentina. Se fueron porque el sueldo no les alcanzaba para mantener a sus familias. También se fue el doctor Daniel González, que ahora está en Estados Unidos. Yo tengo ocho años aquí y esta quincena me depositaron 146 mil bolívares.

Josué Pineda, paciente del J.M. de los Ríos

Nelly Pineda, madre de Josué: Él tiene siete años y hay que hacerle una operación. Tuvo cáncer, pero ya entró en etapa de remisión. Desde noviembre el Ministerio de Salud no da las fórmulas lácteas para los pacientes del hospital y le tengo que dar la leche que viene en el Clap, que no le hace bien. Ahora estamos buscándole los medicamentos. Cada cajita que necesita nos sale en 200 mil bolívares. Dejamos de comer para comprarle el tratamiento al niño.

Nereida Dorta, enfermera del Hospital Universitario

Voy para nueve años trabajando en el hospital y todo esto que ves aquí son órdenes de exámenes que me tengo que hacer. Aquí (en el HUC) no hay laboratorios ni equipos, así que debo ir a un privado a hacerlos. Solo los que tengo en una hoja me salen como en 10 millones de bolívares ¿Cómo lo pago? Mi última quincena fueron 305 mil bolívares y solo me alcanzó para comprarme un ponqué con relleno. Ahorita terminé mis estudios de enfermería, pero ¿de qué me sirve? Mientras más estudio, más pobre soy.

Katiuska Rengifo, camarera del Hospital José María Vargas

Ya tengo dos años trabajando aquí como camarera y lo que gano no alcanza ni para comprar un plato de comida. No tenemos gasas, no tenemos guantes, no tenemos insumos para limpiar. Limpiamos el hospital solo con agua y una vez al año nos dan agua con un poco de cloro. No hay nada para desinfectar las áreas y tampoco tenemos ni un carrito para exprimir las mopas.

Luis Carreño, residente del Hospital José María Vargas

«De mi promoción se han ido casi todos mis compañeros. Ahora están en Colombia, Chile, Perú o Argentina. Yo también tengo planes de irme. Los sueldos no nos alcanzan para nada y estamos aquí de brazos cruzados. Yo estoy en el servicio de nutrición. Todos nuestros pacientes están desnutridos y no tengo cómo ayudarlos porque no hay comida en el hospital ni suplementos. La quincena pasada nosotros cobramos 240 mil bolívares, eso no me alcanza ni siquiera para comprarme un cartón de huevos.

SALUD · 13 AGOSTO, 2022

Siete rostros de la crisis hospitalaria que se sumaron a la protesta por la salud #17Abr

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

No solo se trata de los médicos y los pacientes. La crisis hospitalaria la padecen los residentes, los camilleros, las enfermeras, las camareras y el personal obrero por igual. Todos los trabajadores del sector salud protestaron desde las puertas de los hospitales de la capital este martes, 17 de abril, para exigir mejoras salariales y la dotación de tratamiento y material médico-quirúrgico.

Decidir entre comprar comida o medicamentos, lidiar con los estragos de la diáspora y trabajar sin yelcos ni material de limpieza, fueron algunas de las principales quejas de los trabajadores y pacientes que se sumaron a la convocatoria «Salud Protesta» este martes.

A continuación, siete rostros de la crisis hospitalaria que alzaron sus voces:

José Garibaldi Soto, doctor del J.M. de los Ríos

Mi sueldo no llega a los dos millones de bolívares mensuales y eso que soy médico adjunto del servicio de Medicina II y tengo dos posgrados. Ya no me puedo cumplir ni mi tratamiento porque un antihipertensivo está en más de un millón de bolívares ¿Cómo puedo pagar eso con lo que gano? Yo redondeo mi sueldo haciendo mermeladas y vendiendo lo que pinto. Sé de colegas que son médicos taxistas o médicos reposteros porque tampoco les alcanza lo que ganan.

Yorkis Villegas, repartidora de comida del Hospital Universitario

Este fue el almuerzo de hoy para los pacientes: pasta y caraotas. Tenías que ver el desayuno: fue una arepa sola, sin nada de relleno. A veces me ha tocado servir fororo con agua porque no hay más nada en la cocina del hospital. Es lo peor que he servido, fororo sin leche ni azúcar. Yo protesto y reclamo, pero me dicen que eso es lo único que hay para darles. Los pacientes a veces se quejan, pero no salen. Terminan comiendo lo que uno les dé. La mayoría de ellos ya están desnutridos.

Richard Delgado, camillero del Hospital Pérez Carreño

Yorvis, José, John y Henrie. Esos son los nombres de mis compañeros de la terapia intensiva del hospital que se fueron del país. Unos están en Perú, otros en Colombia o en Argentina. Se fueron porque el sueldo no les alcanzaba para mantener a sus familias. También se fue el doctor Daniel González, que ahora está en Estados Unidos. Yo tengo ocho años aquí y esta quincena me depositaron 146 mil bolívares.

Josué Pineda, paciente del J.M. de los Ríos

Nelly Pineda, madre de Josué: Él tiene siete años y hay que hacerle una operación. Tuvo cáncer, pero ya entró en etapa de remisión. Desde noviembre el Ministerio de Salud no da las fórmulas lácteas para los pacientes del hospital y le tengo que dar la leche que viene en el Clap, que no le hace bien. Ahora estamos buscándole los medicamentos. Cada cajita que necesita nos sale en 200 mil bolívares. Dejamos de comer para comprarle el tratamiento al niño.

Nereida Dorta, enfermera del Hospital Universitario

Voy para nueve años trabajando en el hospital y todo esto que ves aquí son órdenes de exámenes que me tengo que hacer. Aquí (en el HUC) no hay laboratorios ni equipos, así que debo ir a un privado a hacerlos. Solo los que tengo en una hoja me salen como en 10 millones de bolívares ¿Cómo lo pago? Mi última quincena fueron 305 mil bolívares y solo me alcanzó para comprarme un ponqué con relleno. Ahorita terminé mis estudios de enfermería, pero ¿de qué me sirve? Mientras más estudio, más pobre soy.

Katiuska Rengifo, camarera del Hospital José María Vargas

Ya tengo dos años trabajando aquí como camarera y lo que gano no alcanza ni para comprar un plato de comida. No tenemos gasas, no tenemos guantes, no tenemos insumos para limpiar. Limpiamos el hospital solo con agua y una vez al año nos dan agua con un poco de cloro. No hay nada para desinfectar las áreas y tampoco tenemos ni un carrito para exprimir las mopas.

Luis Carreño, residente del Hospital José María Vargas

«De mi promoción se han ido casi todos mis compañeros. Ahora están en Colombia, Chile, Perú o Argentina. Yo también tengo planes de irme. Los sueldos no nos alcanzan para nada y estamos aquí de brazos cruzados. Yo estoy en el servicio de nutrición. Todos nuestros pacientes están desnutridos y no tengo cómo ayudarlos porque no hay comida en el hospital ni suplementos. La quincena pasada nosotros cobramos 240 mil bolívares, eso no me alcanza ni siquiera para comprarme un cartón de huevos.

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