Monitoreo registra más de 15.000 muertes por infección respiratoria en Venezuela desde 2020
La Encuesta Nacional de Hospitales registró 130.000 casos en emergencia y más de 15.000 fallecidos por infección respiratoria aguda entre 2020 y 2022 | Foto: EFE/Miguel Gutiérrez Credit: EFE/Miguel Gutiérrez

La mayoría de las personas con infección respiratoria que ingresaron a los hospitales de Venezuela entre 2020 y 2022 no pudieron confirmar o descartar COVID-19 por falta de pruebas. Según el monitoreo de COVID-19 de la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH), casi 70% de los pacientes no tuvieron pruebas diagnósticas, por lo que se estima que el número real de muertes por coronavirus es superior a la cifra oficial. 

Según el Informe de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) / COVID-19 en Venezuela, producto de un seguimiento diario realizado en los 40 centros asistenciales más importantes del país, el hecho de que la mayoría de las infecciones respiratorias agudas no tuviera confirmación por PCR o antígenos hacía que los casos y las muertes no figuraran en las estadísticas oficiales de la pandemia.

De acuerdo con la organización Médicos por la Salud, esto generaba un subregistro de casos y defunciones.

En total, el monitoreo registró 130.000 casos en emergencia y más de 15.000 fallecidos por infección respiratoria aguda entre 2020 y 2022, mientras que la cifra oficial de decesos en todo el país hasta diciembre de 2022 se mantuvo en 5.800. 

2021: el peor año de la pandemia

El año con más casos y muertes por infección respiratoria aguda según el monitoreo fue 2021, con más de 74.000 casos en las emergencias y más de 10.000 muertes. En 2020 se reportaron 28.000 casos en emergencias y más de 3.000 fallecidos, mientras que en 2022 se registraron más de 2.000 muertes. 

“Contamos las personas que fallecían con diagnóstico clínico o sindromático de infección respiratoria aguda. Cuando tú comparas ese número con el número de fallecidos oficiales por COVID-19 del Ministerio (de Salud), nuestros fallecidos son cuatro o cinco veces más todo el tiempo. Eso se mantuvo estable”, dijo el médico infectólogo Julio Castro, coordinador de la ENH, este 1 de marzo, durante la presentación de los resultados. 

Según el experto, al ser el coronavirus el virus predominante en esos años, la gran mayoría de los pacientes que llegaron a los hospitales con infección respiratoria aguda tenían COVID-19, aunque no estuviera confirmado por prueba.  

“La persona que llegó con un cuadro clínico que parecía COVID-19, pero no le hicieron PCR y se murió, para efectos oficiales no era una muerte por COVID-19, pero para nosotros era una muerte por IRA. No habiendo otros virus, pensamos que esto, que ha sido correlacionado con datos oficiales, muestra una perspectiva numérica cuatro veces mayor de lo que dicen los datos oficiales. Esto tiene un valor de investigación”, añadió Castro. 

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Sincerar cifras y reinventar el seguimiento

De acuerdo con el experto, en el mundo los países han tenido subregistro de casos y muertes y algunos han hecho esfuerzos para “sincerar” sus cifras sobre el impacto de la pandemia.

En el caso de Venezuela, Castro asegura que lo mostrado por el monitoreo de COVID-19 tiene un valor de investigación, pues aunque las curvas se correlacionan con los datos oficiales, el monitoreo evidencia cifras superiores a las gubernamentales. 

Para finales de 2022 e inicios de 2023, ha disminuido la afluencia de personas a las emergencias y el número de pruebas de COVID-19, situación que dificulta el registro de casos. Una de las propuestas es medir la situación a partir del número de hospitalizaciones. 

“Ya la mayoría de las personas con COVID-19 no se hacen pruebas o se las hacen en su casa y no dicen nada. En el mundo, a pesar de que claramente estamos en un momento del menor número de casos en la humanidad entera y en Venezuela, empezamos a entrar en un universo donde tenemos que ver cómo monitoreamos”, expresó. 

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