El desalojo del poder de Nicolás Maduro, a partir de una acción militar de Estados Unidos, era uno de los escenarios manejados por analistas políticos como desenlace al operativo aeronaval iniciado en el Caribe el 19 de agosto de 2025. Aunque para algunos no era el más probable, basados en el rechazo interno que enfrentaba el presidente Donald Trump frente a la posibilidad de una intervención en Venezuela.
Durante la madrugada de este 3 de enero, Trump cumplió sus amenazas contra Miraflores, cuya administración vincula con el narcotráfico que afecta a EEUU: bombardeó puntos específicos, entró a través de sus fuerzas especiales y detuvo al líder chavista y a su esposa, la también diputada del Parlamento reelecta, Cilia Flores, para trasladarlos a suelo norteamericano y enjuiciarlos por “narcoterrorismo”.
El magnate republicano se encargó personalmente de revelar detalles de la operación en rueda de prensa e incluso habló de “gobernar” Venezuela hasta lograr una transición ordenada. Analistas consultados por Efecto Cocuyo admiten que las declaraciones de Trump arrojaron más dudas que certezas sobre el próximo escenario para el país por la imprecisión de sus palabras.
También coincidieron en que Maduro torpedeó todas las vías para una salida democrática a la crisis del país, empezando por el desconocimiento a la voluntad popular del 28 de julio, lo que derivó en una opción de fuerza para empujar un cambio político que aún no está claro a partir de la detención del líder chavista. Sostienen que por la alta conflictividad política y las características del chavismo en el poder, una eventual transición requiere de acompañamiento internacional.
No reconoce a Maduro, pero sí a Delcy Rodríguez
“La rueda de prensa de Trump arroja mucha más incertidumbre que la que existía antes de su pronunciamiento. No dio mayor claridad sobre el escenario en Venezuela. Trump intenta sacar la operación del plano de un conflicto internacional (guerra), pero mezcla muchas cosas que generan confusión. Fue muy desacertado amenazar a Colombia (…) Su discurso fue vago, disperso como si no manejara bien la situación. No reconoce a Maduro como presidente, pero sí a Delcy Rodríguez”, señaló la politóloga, Nasstasja Rojas.
El mandatario norteamericano declaró a las 11:00 a.m, de este sábado 3 de enero, que su país asumirá el “control temporal de Venezuela” después de una operación militar que resultó en la captura de Maduro y Flores, para “evitar” que quien llegue al poder repita la misma situación que prevaleció en el país en los últimos años. Igualmente aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, conversó con la vicepresidenta Rodríguez y que la funcionaria estaría dispuesta a “cooperar” con Washington.
“El tema de gobernar a Venezuela, no se sabe si lo está diciendo en el sentido estricto, hasta que haya una transición. Habla de una negociación con Delcy Rodríguez, no sabemos qué significa esto; si realmente es una transición, el cómo y los roles a desempeñar. En todo proceso sabemos que hay negociaciones incómodas que tienen que darse sobre todo porque la estructura del oficialismo no es monolítica, no es Maduro y ya, hay otros jugadores a tomar en cuenta. Eso genera muchas dudas”, advirtió la politóloga.
A su juicio, Trump tampoco dejó claro la participación y el papel de la líder opositora, María Corina Machado, quien, subrayó Rojas, goza de un liderazgo legitimado por la población venezolana. Advirtió que vienen momentos muy complejos, a partir de la detención de Maduro, en los que aboga por el respeto de los derechos de los ciudadanos.
“Yo era una de las escépticas sobre que este tipo de acciones pudieran ocurrir por los costos internos que tiene; por ello Trump recurrió a la medida que generaba menos costo como una extracción y la forma en que se hizo”, apuntó la también internacionalista sobre la operación para deponer a Maduro.
“Venezuela no se puede gobernar por sí sola”
“Gobernaremos el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, declaró Trump durante la rueda de prensa desde el Club Mar-a-Lago, en Florida.
Para el internacionalista, Víctor Mijares, el magnate republicano ya dejó bastante claro que está decidido a tomar cartas en el asunto en materia de estabilidad política y seguridad hemisférica, con el objetivo de “expulsar” a potencias extrarregionales como Rusia, China e Irán del continente y para ello necesitan gobiernos aliados, en este caso en Venezuela.
En este sentido, subrayó, la operación contra Maduro y su esposa se articula con la nueva estrategia de seguridad nacional, con el corolario Trump de la Doctrina Monroe y está orientado a la necesidad de un cambio de régimen en Venezuela. Sobre la idea de que EEUU gobierne el país, advirtió que sin este apoyo no habría transición puesto que Venezuela ha permanecido ocupada por aliados de Maduro como Rusia, Cuba, China e Irán a los que les interesa mantener el status quo.
“Venezuela no se puede gobernar por sí sola. Edmundo González no puede tomar el poder en este momento sin el apoyo de una fuerza externa contundente como es EEUU. La posibilidad de que Machado haga valer su liderazgo, a pesar del apoyo popular que pueda tener, es mínima si no hay una amenaza creíble y contundente por parte de una potencia como aliada. En Alemania, la caída de Hitler no se podía sostener sin la ocupación de los aliados”, apuntó el profesor universitario.
En cadena nacional de radio y televisión, VTV transmitió este sábado a media tarde un pronunciamiento de la vicepresidenta Rodríguez, en el que, sin referirse a lo dicho por Trump en la mañana, advirtió que el único presidente en Venezuela es Maduro, llamó a la unidad y a la defensa de la soberanía nacional.
Flanqueada por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, y por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, no se declaró como la presidenta encargada en ausencia de Maduro, pero sí entregó a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Caryslia Rodríguez, el estado de conmoción externa que habría firmado Maduro en caso de que se concretara la amenaza de EEUU.
La vicepresidenta abonó a la confusión
El politólogo Santiago Rodríguez coincide en que la vicepresidenta alimentó la confusión ya dejada por Trump en sus declaraciones, por lo que aún había que esperar el curso de los acontecimientos en las próximas horas, a partir del “quiebre” de la gestión chavista, al menos con Maduro al frente.
Destacó, a partir de las palabras de Trump, que sí hubo intentos de negocacion con Miraflores y que todavía continuan, posiblemente con los hermanos Rodríguez, al referirse a la vicepresidenta como una posible colaboradora de EEUU.

“Trump fue muy enfático en el tema de la transición y que tendrán presencia en Venezuela hasta que las instituciones vuelvan a ser fuertes y se pueda garantizar la estabilidad política. Pero muchos esperaban que Trump abriera paso a una transición con Edmundo González en el poder y Machado como vicepresidenta y al parecer, por ahora, no será así. Ni siquiera habló de una comisión de enlace o un gobierno compartido donde ellos pudieran estar, pero no significa que no asuman el poder después. No hay claridad”, dijo el profesor de la Universidad de Carabobo.
Igualmente notó que Trump no habló del Parlamento de 2015, aun vigente a través de una Comision Delegada, presidida por Dinorah Figuera, de Primero Justicia, reconocida por EEUU y que se manejaba como opción para juramentar a Edmundo González.
“No aclaró si las fuerzas estadounidenses van a permanecer en Venezuela para esa transición que todo indica que sería controlada, en la que los factores de gobierno serían incluidos para evitar conflictos. Pareciera que Trump busca una estabilidad dentro del país para que la industria petrolera pueda funcionar y EEUU se beneficie de ello. Hay que ser prudentes porque hay cosas por resolver como el dominio de Cabello y del ministro de la Defensa”, acotó.
Trump afirmó también que EEUU estaba preparado para lanzar un segundo ataque contra Venezuela si fuera necesario, aunque sugirió que ya no sería el caso después de que el personal militar lograra capturar a Maduro y a su esposa en un operativo nocturno.
“Estábamos preparados para lanzar una segunda oleada; de hecho, asumimos que sería necesaria, pero ahora probablemente no lo sea”, dijo.

