Reacomodo, bajar tensiones por amnistía y tutelaje de EEUU: lo que llevó a la salida de Tarek William Saab
La renuncia de Saab como fiscal se produjo el 25 de febrero, 53 días después de la captura de Maduro y Flores. Foto: EFE

A pocos días de haber sido sancionada en la Asamblea Nacional (AN) la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, el fiscal general de la República, Tarek William Saab, y el defensor del pueblo, Alfredo Ruiz, hicieron llegar sus renuncias al Parlamento, que de inmediato designó a funcionarios encargados e inició el proceso para la selección de los titulares para los próximos siete años.     

Un cambio en el Ministerio de la Defensa venía sonando desde hace semanas como uno de los efectos de la reciente visita del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis Donovan, a Venezuela, pero los relevos llegaron primero al Poder Ciudadano.

Saab ha sido señalado por ONG y defensores de derechos humanos de ser uno de los “brazos ejecutores” del aparato represivo en Venezuela y figura de lealtad hacia el exgobernante Nicolás Maduro. A Ruiz lo caracterizó el silencio frente a las denunciadas violaciones de DDHH en el país  y la defensa, no del pueblo, sino del régimen imperante.

¿Por qué sale Saab si su discurso al igual que otras figuras del chavismo bajó el tono tras la detención de Maduro y Cilia Flores a partir del 3 de enero y estaba colaborando con las excarcelaciones y liberaciones de presos políticos? ¿Por qué sale Ruiz? 

Analistas políticos consultados por Efecto Cocuyo atribuyen los cambios a dos factores principales: disminuir la tensión que genera la Ley de Amnistía y al tutelaje de EEUU. No se apuesta a un gran impacto en el seno del chavismo por tratarse de figuras “sin liderazgo” a lo interno, aunque no descartan preocupación e incertidumbre en las filas rojas, por los cambios que van ocurriendo progresivamente.  

Generaba ruido 

“La salida de Tarek William Saab intenta bajar la fricción que genera su presencia en el proceso de la Ley de Amnistía, debido a  su rol durante los años como fiscal en la utilización del sistema de justicia para perseguir a la disidencia política y a la oposición. Además, las omisiones de investigar los casos de violaciones de derechos humanos, la negación sistemática de violaciones de DDHH por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, es uno de los aspectos que más genera ruido en el contexto actual”, sostuvo el doctor en procesos politicos contemporaneos, Juan Manuel Trak.

Recordó que el objetivo de la normativa es cambiar la “lógica represiva” del gobierno postmadurista, en lo cual parece no encuadrar Saab, quien ahora es defensor del pueblo encargado.

Saab, abogado y poeta de origen libanés-venezolano, llegó a la Fiscalía en 2017 por designación de la Asamblea Nacional Constituyente tras la destitución de Luisa Ortega Díaz, lo cual fue considerado inconstitucional por ser competencia de la AN, según la Carta Magna. Fue ratificado por la AN de 2020. Por la misma vía llegó Ruiz al cargo.

Su gestión enfrentó críticas internacionales y nacionales por presuntas violaciones de DDHH, persecución política y omisión ante denuncias de tortura. Organizaciones como la ONU, Human Rights Watch y la Corte Penal Internacional (CPI) documentaron casos bajo su administración. 

“Su salida es una alineación con el gobierno de EEUU en el ejercicio de su tutelaje sobre el régimen venezolano. Saab es una persona sancionada por varios países – entre ellos EEUU- por su papel en las violaciones de DDHH. Es una figura utilitaria sin mayor peso específico ni liderazgo a lo interno como para movilizar a defensores o provocar más divisiones”, apuntó el analista político, José Vicente Carrasquero.  

Salida “suave”

Para el politólogo Santiago Rodríguez, las señales que envió el interinato al conocerse las renuncias de Saab y Ruiz fueron confusas. Por un lado se admite el relevo de un cuestionado fiscal y se sustituye, temporalmente, por quien ha sido una de las voces cantantes en la negación de las violaciones de DDHH en Venezuela ante organismos internacionales, Larry Devoe. A su vez Saab pasa, no se sabe si momentáneamente, a la Defensoría del Pueblo, lo que ha sido considerado una “burla” hacia las víctimas de represión y persecución política.   

“Una de las ideas de la transición es poder reinstitucionalizar el país para poder llegar a un cambio democrático. Además de un nuevo fiscal, defensor, debe nombrarse un nuevo Consejo Nacional Electoral y todas estas instituciones que emanan de la propia AN como una señal de que se está cambiando. Pero no es señal de cambio que Saab se quede en la Defensoría”, advirtió. 

Este 2 de marzo, líderes estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela (UCV) protestaron frente a la Defensoría del Pueblo para exigir la renuncia de Saab, a quien tildaron en las consignas de “farsante y carcelero de estudiantes”. 

A juicio de Trak, la nueva designación de Saab busca darle una “salida elegante” de los Poderes Públicos, luego de un fuerte papel en el contexto represivo.   

El pase a defensor del pueblo tiene que ver con un reacomodo dentro del propio chavismo para identificar precisamente qué tensiones puede generar la salida de Tarek William, para que no sea tan abrupta en términos de lo que puede estar comunicando el gobierno de Rodríguez hacia lo interno de la coalición de poder y que el proceso que supuestamente va a seguir los mecanismos institucionales para el nombramiento, tanto el fiscal general como el defensor del pueblo, le dará una salida más elegante que simplemente la de haber renunciado a su posición de fiscal general”, apuntó. 

Carrasquero admitió que Saab, quien no ha dado declaraciones públicas tras su renuncia, posee mucha información sobre la dura etapa de represión que vivió el país en los últimos años, por lo que al interinato tampoco le conviene que se vaya en “malos términos”. Estaría por verse si se presenta a las postulaciones para ser defensor titular,  abiertas del 2 hasta el 9 de marzo, o si sale definitivamente del Poder Ciudadano.    

No sacude, pero preocupa 

Para Rodríguez y Carrasquero, la salida de Saab, principalmente, no genera un cisma a lo interno del chavismo, pero sí preocupación e incertidumbre por el futuro. 

“En el chavismo debe haber mucha preocupación a lo interno, porque hay quienes no han internalizado la magnitud de la situación que se está viviendo. Aquí hubo realmente una ruptura desde el punto de vista del sistema, con miras a cambios más grandes. El chavismo llegó ya a un ciclo, está con el sol en la espalda, está caminando hacia su salida e internamente hay gente que todavía no se atreve a creerlo o a comprenderlo e internalizarlo”, sostuvo el politólogo.

Independientemente de lo que ocurre aguas abajo y los riesgos de ruptura, Rodríguez apuesta a que la gobernante interina y el jefe del Parlamento seguirán siendo “pragmáticos” y cooperativos con EEUU, en una “obediencia táctica” para tratar de sobrevivir, “desmantelando el monstruo desde adentro”. Más aún con las tensiones de la Casa Blanca con Cuba y la guerra con Irán, aliados históricos del chavismo.

La renuncia de Saab como fiscal, a pesar de ser exigida en múltiples oportunidades por defensores de DDHH y diversas organizaciones, se produjo el pasado 25 de febrero, 53 días después del ataque de Estados Unidos a Venezuela y que culminó con el arresto de Maduro y Flores. 

Informes de la ONG Provea y Foro Penal denuncian que la fiscalía con Saab al frente facilitó la imputación de cargos graves como «terrorismo», «incitación al odio» y «traición a la patria» de forma genérica. Este patrón incluyó la detención de al menos 158 adolescentes durante las protestas postelectorales de 2024. A los jóvenes se les impidió el contacto con sus padres y se les negó el derecho a la defensa privada.

¿Se acerca la transición? 

De acuerdo con académicos, la transición hacia la democracia se inicia cuando los factores de poder deciden reconocer y restituir las garantías que ellos mismos han contribuido a violar y desandan la trayectoria de violaciones sistemáticas de esas garantías. 

Desde la mirada de los analistas consultados, aún es temprano para tener la certeza de que Venezuela transitará hacia el rescate de una democracia plena, con los “cambios” exhibidos por los Rodriguez bajo presión de EEUU, pero hay cierto optimismo. “Hay que esperar”, dice Trak. 

“Estamos en un proceso de adaptación del partido de gobierno, del chavismo actual, a un contexto interno y externo completamente diferente, después de los eventos del 3 de enero. El chavismo está buscando un cambio en la forma de ejercer el poder, pero procurando al mismo tiempo no perderlo. Establece nuevas reglas de juego político en el país, pero que no necesariamente van a ser completamente democráticas, o no por lo menos tan democráticas como se esperaría en el corto plazo. Quizás en el largo plazo sí podemos esperar, dependiendo de cómo sigan transcurriendo los acontecimientos, una mayor apertura democrática”, sostiene Trak.

Advirtió que no está garantizado el plan de tres fases anunciado por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio (estabilización, recuperación y transición). Subrayó además que aún está por verse cuál es la disposición real del chavismo para abrirse a un proceso democrático real o si se trata de un cambio limitado de reglas, en lo cual se pasa de una “situación muy represiva y autoritaria” con Maduro a una forma de gobernanza no democrática, pero sin el nivel de represión de la época del exgobernante. 

Carrasquero recordó que el nuevo fiscal -se espera la ratificación de Devoe-  y el defensor del pueblo serán nombrados por una AN que arrastra ilegitimidad desde hace dos periodos por no responder a comicios libres y democráticos, por lo que la única señal de verdadero cambio sería que escogieran entre los postulados a personas idóneas para tan importantes cargos.