Pugnas soterradas socavaron lentamente las bases de la oposición (I)

POLÍTICA · 28 OCTUBRE, 2017 08:00

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Ascension Reyes


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Un objetivo pragmático fue el punto de unión de los tan disímiles partidos, organizaciones y movimientos que integran la Mesa De la Unidad Democrática: el cambio de Gobierno.

Esta aspiración tejió los vasos comunicantes entre ellas y la cohabitación fue posible durante aproximadamente nueve años. Fue clave en la consolidación de la MUD, que gradualmente se fue fortaleciendo y permitió que figuras de partidos y de la sociedad civil se vincularan a ella.

Hoy en la MUD los cimientos se estremecen cuando afronta la peor crisis de su historia y ahora, está punto de un cisma.

Llamada “saco de gatos” –por lo variopinta de su composición- ha perdido cuatro de sus vidas, pero las otras tres no es seguro que las puedan salvar. Por ahora, las posiciones parecen irreconciliables.

El secretario general de AD, Henry Ramos Allup, admitió – entrevista en Unión Radio- que la crisis venía creciendo en las filas de la MUD por “la forma en cómo se tomaban las decisiones, por la forma en cómo algunas organizaciones anunciaban desde afuera agendas que no conocíamos los demás (…) o cómo se forzó la salida de Jesús “Chúo” Torrealba, de la vocería de la MUD”.

Destacó que la chispa que prendió la mecha que está a punto de estallar fue la juramentación de los gobernadores adecos ante la ANC.

Mientras, en otro extremo, Freddy Guevara, dirigente de Voluntad Popular (VP), propuso que la reestructuración de la MUD se hiciera sin “los judas”, en clara referencia a los adecos.

Durante el vaivén de estos nueve años, la unidad la fundamentaban en el plano electoral, pero en algunos momentos caminaron por el borderline. Cuando había procesos comiciales el panorama estaba claro, pero cuando no había elecciones las iniciativas eran tomar la calle sin una estrategia definida.

Hoy en día se ve que ese pegamento en torno a lo electoral no fue suficiente para mantener la unidad.

Cronológicamente las fisuras quizá más fuertes se observaron durante 2013, 2014, 2016 y ahora, en 2017, cuando está a punto de estallar la burbuja de la Unidad por la falta de una visión compartida de los tres partidos más importantes: AD, Primero Justicia y Voluntad Popular.

La primera vida murió con las elecciones de 2013

En 2013, las pugnas entre Primero Justicia y Acción Democrática eran notorias. Las divergencias estribaban en la posición de PJ de marcar distancia con los liderazgos de partidos tradicionales como AD y Copei. Pero más específicamente con Henry Ramos Allup. La tolda verde ya estaba muy debilitada y su exclusión pasó casi desapercibida.
La yunta era sobre todo de Primero Justicia y Voluntad Popular. Capriles entonces asumió la vocería de la alianza opositora.

En la campaña electoral de las presidenciales de Capriles versus Nicolás Maduro todos los partidos participaron. Sin embargo, hubo acusaciones contra Ramos Allup, porque no participaba directamente en las movilizaciones de Capriles. Quienes sí cumplían en el acompañamiento con el entonces gobernador de Miranda era Voluntad Popular.

Capriles perdió la elección por un estrecho margen y desconoció los resultados. Denunció 3.500 irregularidades y pidió una auditoría. Maduro le tomó la palabra y aceptó la revisión, pero el CNE declaró que la auditoría no se podía realizar.

En septiembre de ese año se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la impugnación de las elecciones.

El informe Hospedales y La Salida

Para algunos, el origen de los errores estratégicos de la MUD se plasma claramente en el olvidado informe Hospedales. Tras la primera derrota sufrida por Capriles en 2012 frente a un Hugo Chávez moribundo, la alianza opositora se propuso realizar una revisión operativa y estratégica profunda.

Ramón Guillermo Aveledo encargó a la Comisión de Estrategia identificar debilidades y fortalezas de la MUD, y las recomendaciones para conquistar el objetivo estratégico. Carlos Guillermo Arocha, Gabriel Puerta Aponte, Pedro Benítez, Colette Capriles, Eduardo Gómez Sigala, Arístides Hospedales, Andrés Stambouli, Ricardo Sucre e Ysrrael Camero como secretario de la Comisión, redactaron un demoledor informe de reingeniería opositora.

“No se ha logrado producir y difundir una caracterización común del chavismo, que utilice un mismo lenguaje y con las mismas categorías políticas”, anunció el informe. El segundo aspecto destacado señalaba que la MUD había “evitado el debate de las ideas (…) No ha sido eficiente este enfoque pragmático porque al centrarnos solo en soluciones sin tomar en cuenta las ideas políticas, hemos dejado de lado la política y ésta ha sido sustituida por estudios de opinión y mensajes publicitarios”.

Dos recomendaciones más envió el informe. “La MUD debe discutir si deja de comportarse como una coalición electoral para actuar también como una gran alianza estratégica y político-social en vinculación orgánica con la sociedad (p. 9)”. y “La MUD debe ampliarse incorporando a diversos sectores sociales, en atención a su representatividad sin que dichas adiciones resientan la eficacia de la Mesa (p. 10)”.

Ninguno de estos aspectos se consideraron. El informe fue engavetado y sus recomendaciones obviadas, dando paso a una nueva forma de organización que estableció una organización con base en el número de votos alcanzados por cada organización política. Fue el antecedente de lo que posteriormente fue llamado La Salida.

Los Radicales y la segunda vida

Foto: Noticiero Digital

El año 2014 transcurrió entre La Salida, sus consecuencias y los intentos de diálogo. Voluntad Popular, Bandera Roja, Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo apoyaron la iniciativa, la cual la capitaneaba, Leopoldo López, líder de VP. A estos cuatro se les imputó el calificativo de “los radicales”. Los demás partidos de la MUD tomaron distancia de la iniciativa o acción. Si bien no manifestaban su rechazo públicamente, sí lo hacían bajo perfil.

Poco a poco los demás partidos se fueron distanciando y Henrique Capriles manifestó su rechazo públicamente. Al punto que algunos sectores lo acusaron de dejar solo a López. Pero para demostrar su solidaridad con su ex compañero de partido- el exalcalde de Chacao militó en Primero Justicia- lo acompañó cuando se entregó a las autoridades en la Plaza Brión de Chacaíto.

En ese momento el debate interno todavía giraba en torno de la reestructuración de la MUD y aún asustaba el informe Hospedales. Voluntad Popular manifestaba que debía ser excluido de la secretaría Ramón Guillermo Aveledo. Pero no se discutían propuestas. La presión conllevó a que Aveledo dimitiera finalmente, dando paso al establecimiento de un denominado G-4 (VP, AD, UNT y PJ).

La MUD quedó acéfala por un tiempo. Jesús Torrealba, quien fue elegido posteriormente como secretario ejecutivo del bloque opositor, destacó que a la alianza le costó dos años recuperarse y reorganizarse.

Luego, remando todos en la apuesta electoral la MUD obtuvo una rotunda victoria en las elecciones parlamentarias de 2015. No solo ganó la mayoría de los escaños, sino que también obtuvo la mayoría calificada con la cual podía tomar decisiones que implicaban cambios en el status quo.

Sin embargo, el oficialismo con sus maniobras logró echar por tierra esa mayoría calificada en el Parlamento y los cuatro diputados indígenas, tres de la oposición y uno, del chavismo, fueron desincorporados. Hasta el día de hoy el caso sigue pendiente en la Sala Electoral.

Continúa…