Por undécima vez la oposición salió a la calle. En más de tres semanas de protestas, politólogos aseguran que los opositores han acumulado más de una victoria a pesar de no poder pasar los piquetes de la Guardia Nacional (GNB) y de la Policía Nacional (PNB) para entrar al municipio Libertador. Reactivar las calles e incorporar el oeste de la ciudad a las manifestaciones, son dos de los objetivos que acumula la Unidad en casi un mes de manifestaciones.
El reconocimiento de la Asamblea Nacional, la liberación de los presos políticos y la convocatoria a elecciones son algunos de los reclamos que han hecho al presidente Nicolás Maduro. Para el politólogo Luis Salamanca, los opositores no han alcanzado estas metas aún; sin embargo, tienen conquistas que anteriormente no poseían.
“Uno de los objetivos tácitos era volver a las calles y lo lograron. Otro era el de la incorporación de los sectores populares a las manifestaciones y pasó en Caracas con el oeste de la ciudad y en Valencia con el sur”, indicó. Añadió que la adhesión de estos sectores a las convocatorias aún sigue siendo limitada por los mecanismos de control implementados en estas zonas, como las bolsas de los Clap o la presión de los grupos armados.
Otra de las victorias de la Mesa de la Unidad Democrática, dijo, es haber recuperado parte de los puntos que perdió a finales del año pasado tras la suspensión del referendo revocatorio y su incorporación al proceso de negociaciones. El docente universitario y director del Centro de Estudios Políticos (CEP) de la Ucab, Benigno Alarcón, coincidió en este punto. “He escuchado de algunos estudios que han hecho últimamente y que señalan un repunte de la oposición“, dijo.
Para Alarcón, lo más importante que le han dado las protestas a la oposición es la reactivación del único campo de batalla en donde tiene una ventaja: la calle. Advirtió que el otro campo es el institucional, que es manejado por el Gobierno y actualmente está bloqueado. Indicó que la Unidad también ganó la iniciativa política, pues ahora es el Gobierno el que reacciona a las decisiones de los opositores, y un mayor acompañamiento de la comunidad internacional tras figurar en las portadas de diarios nacionales y del exterior.
Sobre el llamado a “elecciones sí y ya” por parte del Gobierno, el director del CEP aseguró que la oposición no debe subestimar ninguno de los logros que alcance durante las protestas. “El año pasado el Gobierno no quería hacer ninguna elección, se negó a que hubiera una medición por el revocatorio y por las regionales. Hoy día está hablando de elecciones y no cabe ninguna duda de que lo está haciendo para calmar a la calle. Esa es una ganancia de la presión”, explicó.
Añadió que la oposición debería medirse en unos eventuales comicios sin dejar la presión de calle de lado, pues esta vía es la que le permitirá seguir alcanzar otras de las exigencias que demanda.
Salamanca también destacó que uno de los aspectos que han salido a relucir tras la emisión de las sentencias 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia es el de las fisuras dentro del Gobierno. “El papel de la fiscal Luisa Ortega Díaz hay que evaluarlo permanentemente y medir sus efectos”, dijo sobre las denuncias de la funcionaria sobre la ruptura del orden constitucional. “Echó para atrás la búsqueda del poder total por parte de Maduro y está echando para atrás el modelo judicial chavista que había sido un coro hasta ahora”, dijo.
Ambos especialistas coinciden en la necesidad urgente de retomar el diálogo para salir del conflicto. Sin embargo, recalcan que debe ser uno sincero.
“Los procesos de transición pacífica implican negociaciones, nos guste o no nos guste. Lo que yo no estoy dispuesto a hacer es sentarme en una mesa donde no me van a jugar limpio y donde me van a dejar mal frente a mi propia audiencia”, insistió Alarcón. “Las transiciones pueden ser negociadas o por las armas y, que yo sepa, la oposición no tiene ejército propio”.
Foto: Iván Reyes

