González Urrutia alerta sobre la persistencia de estructuras represivas tras nuevo informe ONU

Identificó varios puntos del informe que, desde su perspectiva, merecen atención especial

EFE

El presidente electo de Venezuela, Edmundo González, se pronunció este miércoles sobre el nuevo informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU. En un mensaje publicado en su cuenta de X, destacó la gravedad de lo que señala el documento y subrayó que “los derechos humanos no son una concesión ni pueden depender de las circunstancias políticas”.

González identificó varios puntos del informe que, desde su perspectiva, merecen atención especial. En primer lugar, señaló que “menos represión no significa que hayan desaparecido las estructuras que la hicieron posible”.

Según la Misión, las estructuras legales, institucionales y de seguridad que permitieron graves violaciones de derechos humanos “no han sido desmontadas. La forma puede cambiar mientras el fondo permanece”, afirmó.

En segundo lugar, indicó que “la persecución no desapareció, mutó”. El informe documenta detenciones arbitrarias de corta duración, interrogatorios sobre opiniones políticas y actividad en redes, así como vigilancia e intimidación.

“Ya no se trata solamente de cuánto tiempo permanece una persona detenida. Se trata del uso del poder para producir miedo, silencio y autocensura”, escribió González.

El dirigente también resaltó que “cientos de venezolanos continúan privados arbitrariamente de libertad”. Organizaciones de derechos humanos estiman entre 379 y 500 personas todavía detenidas. Además, permanecen documentadas desapariciones forzadas, torturas y malos tratos.

Sobre la tortura, González citó la conclusión de la Misión: existe “una cultura institucionalizada sostenida por la tolerancia y la impunidad”. “Mientras ese sistema exista, no habrá garantías reales para nadie”, expresó.

Asimismo, se refirió al papel de los colectivos. La Misión documenta su participación en mecanismos de vigilancia, control e intimidación, y sus vínculos con estructuras estatales. “Cuando actúan bajo instrucciones, dirección o control de órganos del Estado, sus actuaciones pueden ser atribuidas al propio Estado”, estableció el informe, según el mensaje.

González reconoció que “una verdadera transición democrática tiene necesariamente un desarrollo en el tiempo”. Reconstruir instituciones, restablecer derechos, hacer justicia y reparar a las víctimas “no ocurre de un día para otro”. Sin embargo, precisó que es necesario “distinguir entre el tiempo que requiere una transformación democrática y la capacidad de una estructura represiva para reinventarse”.

“Lo que este informe muestra es precisamente la persistencia de estructuras que cambian sus formas sin modificar el fondo”, concluyó. Por ello, consideró clave que la Misión continúe su trabajo.

“Cada testimonio recogido, cada violación documentada y cada responsabilidad establecida forman parte de la memoria de un país cuyos derechos han sido vulnerados”, señaló.

“Venezuela necesitará esa memoria para hacer justicia, reparar a las víctimas y construir garantías de no repetición. No hay reconstrucción democrática posible sin verdad, memoria y justicia”, finalizó.