El despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en aguas caribeñas marcó un hito en la confrontación entre Estados Unidos y Venezuela durante las últimas 72 horas. Esta maniobra militar coincidió con declaraciones de Donald Trump y Marco Rubio, que intensificaron la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, mientras en Caracas se multiplican las alertas y movilizaciones.
El domingo 16 de noviembre, la Marina de Estados Unidos anunció la llegada del portaviones Gerald R. Ford al Caribe, el buque más avanzado de su flota, con capacidad para más de 75 aviones de combate y 5.500 efectivos.
Esta acción elevó a 15.000 el número de tropas estadounidenses en la región, incluidas fuerzas en Puerto Rico y Panamá. Fuentes del Pentágono describieron la operación como un esfuerzo antidrogas, pero analistas la interpretaron como una táctica de intimidación contra Maduro.
En Palm Beach, Florida, el presidente Trump reveló este mismo fin de semana que Estados Unidos «podría sostener discusiones» con Maduro. «Venezuela quiere hablar», afirmó Trump ante reporteros, sin detalles sobre el contenido de posibles negociaciones.
El mandatario justificó el envío del portaaviones con la necesidad de frenar el narcotráfico, en referencia a 21 ataques estadounidenses contra embarcaciones sospechosas desde septiembre, que causaron al menos 80 muertes. Trump añadió: «Hablaré con cualquiera», en un tono que combinó amenaza y apertura diplomática, según el análisis de varios especialistas internacionales.
Paralelamente, el secretario de Estado, Marco Rubio, endureció la retórica. El domingo, Rubio anunció la designación al Cartel de los Soles –grupo que Washington acusa de liderar Maduro– como organización terrorista extranjera.
«El gobierno de Venezuela actúa como una organización de transbordo que coopera abiertamente con traficantes de drogas», declaró Rubio, quien reiteró que Estados Unidos no reconoce a Maduro como líder legítimo tras las elecciones de 2024.
Rubio defendió el despliegue militar: «El hemisferio occidental es el barrio de América, y lo protegeremos».
En Venezuela, el gobierno de Maduro respondió con retóricas de varias de sus principales figuras. El sábado 15 de noviembre, Caracas reportó la frustración de un presunto complot de la CIA para atacar el portaaviones en Trinidad y Tobago.
Aún sin confirmar dónde ni cómo, el chavismo convocó a mítines para fortalecer comités de defensa y aumentar la militancia partidaria.
Mediante un video difundido a través de sus redes sociales, Maduro enfatizó la importancia de maximizar los recursos de la nación para atender las necesidades del pueblo. «El proceso de la comuna, del socialismo en lo territorial, es lo más grande que ha hecho nuestro pueblo en décadas; es decir, construye su propio poder y la independencia de la República se cimenta en una población empoderada, consciente y organizada», destacó.

Estados Unidos anunció este domingo que destruyó otra embarcación que supuestamente transportaba drogas en el océano Pacífico, ataque en el que murieron tres hombres a bordo a los que calificó de «narcoterroristas», sin detallar su nacionalidad.
El ataque se produjo el sábado y se enmarca en la Operación Lanza del Sur, que la Administración de Donald Trump lleva a cabo en aguas del Caribe y del Pacífico, cerca de Venezuela y Colombia, con el argumento de combatir el narcotráfico.
«El 15 de noviembre, por orden del secretario de Guerra, Pete Hegseth, la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur llevó a cabo un ataque cinético letal contra un buque operado por una organización terrorista», informó en redes el Comando Sur del Ejército estadounidense.


