Elvis, Sor Zulay, Jairo y Elizabeth salen a marchar desde hace #DosMesesDeCalle

POLÍTICA · 31 MAYO, 2017 15:36

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Maria Laura Chang | @marilachang


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Hay rostros que se repiten manifestación tras manifestación desde hace dos meses. Son personas cuyas motivaciones para protestar sobrepasan el miedo a la represión y a diario se disponen a calzar sus zapatos deportivos y marchar. Sus orígenes, sus edades y sus profesiones son diferentes, pero su presencia en las protestas vale por igual. Estas son cuatro historias de personas que no han parado de salir a manifestar su descontento, a pesar de todo.

Un exmilitar de El Valle vela por el futuro de su hijo

A Elvis Chourio Solano se le reconoce fácil. Su piel morena se esconde bajo una franela y una camisa de vestir, usa gorra tricolor y lleva, casi siempre, una pancarta con mensajes de unidad. Es usual verlo solo en las protestas; ha asistido a todas desde que empezaron el primero de marzo. Su principal motor para seguir luchando es su propia experiencia: “Estoy viviendo en carne propia los males que genera este pésimo Gobierno, que hoy se niega a abandonar el poder para darle prosperidad a Venezuela”, añade.

Chourio vive en la populosa parroquia de El Valle, es teniente coronel retirado del Ejército y abogado. Tiene un hijo que estudia en la Universidad Central de Venezuela y hace un año perdió a su esposa por causas médicas. Asegura que la carestía de medicamentos influyó en el fatal desenlace. “Ambos sabemos que muchas personas han muerto por esto”, refiere.

Elvis Chourio en la Plaza Alfredo Sadel este 27 de mayo

Pero así como indica que la crisis de salud tocó su puerta, mensualmente la crisis económica hace mella en su nevera. Chourio da cuenta de la dificultad para mantener su hogar y eso que son solo dos. “Con una pensión vitalicia, siendo profesional, me veo apretado para satisfacer las necesidades básicas de mi hogar. Se me salen las lágrimas solo de pensar que mucha gente está tan mal; aquellos que tienen muchos hijos ¿cómo hacen?”, se pregunta preocupado.

Es por ello que día a día asiste a las convocatorias de oposición. “No me sentiría conforme si me quedo en casa mientras otros luchan por mi país”, insiste. Una bomba lo impactó en el muslo izquierdo en una oportunidad y aún tiene la piel herida. “Ahí se puede ver la marca, el redondel de la bomba y además se me aglutinaron los músculos”, señala.
“Por todo esto puedo asumir que a Juan Pernalete lo mató una lacrimógena. En mi caso fue un golpe a distancia, imagínate a ese muchacho que le dispararon casi a quemarropa”, dice con impotencia. Para Chourio, la calle es la única opción y de allí no se moverá.

Tras la muerte de dos amigos, Jairo solo se ve honrándolos en la calle

A sus 24 años, Jairo Díaz ha conseguido graduarse de publicista y continúa sus estudios para obtener una licenciatura. Su historia en las protestas de calle data de 2014, pero este año la situación cambió cuando la represión recrudeció. “Me han matado a dos amigos en las protestas de este año, Armando Cañizales y Miguel Castillo”, cuenta. “Esto me ha motivado también a salir a cada protesta. Eran personas muy cercanas, con las que compartía en reuniones y fiestas. Que las hayan matado así, que el régimen les haya arrebatado su vida… no me parece”.

De hecho, hace tres años Jairo frenó su ímpetu de manifestar contra el Gobierno porque se vio en una encrucijada durante una marcha. Civiles armados lo amenazaron con apuñalarlo y del otro lado la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) los llenaba de gas lacrimógeno. «En ese momento frené, pero este año siento aún mucha esperanza en salir de esto», dice.

En el fondo, Díaz espera que todo este proceso le garantice un futuro mejor. “Aquí nos han intentado quebrar; las oportunidades de trabajo son muy escasas, la calidad de vida es cada vez peor”, añade. Sale a cada protesta junto a su grupo de amigos. Se organizan, cuando menos cinco y muchas veces hasta 10, equipados con bicarbonato, franelas y agua, dispuestos a socorrer a los menos previsivos.

«No quiero ser un joven más que se va de Venezuela para buscar oportunidades afuera», comenta Jairo. Es por ello que no piensa dejar de salir. Para evitar represalias, el joven prefirió no aparecer retratado, pero sí ofreció una foto de espaldas.

Jairo Díaz en Las Mercedes el 27 de mayo

«Mi arma es mi rosario»

Un video de Sor Zulay se hizo viral en 2014, luego de que la religiosa se enfrentara a la Guardia Nacional exigiéndole el cese de la represión. Este 2017 salió a relucir de nuevo la pieza audiovisual. Ella es una de las personas que no ha dejado de protestar contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Lo ha hecho porque considera que es la única manera que tiene para lograr el objetivo de recuperar la Venezuela donde creció junto a sus padres.

–Yo soy religiosa misionera y estuve en África. Allí vi dos guerras, vi dictaduras, vi hambre. La diferencia es que allá tienen al clima en contra y es una cultura acostumbrada a ir a la selva a buscar alimento. En cambio aquí, lo que se hizo fue por maldad, quebraron todas las empresas y ahora el pueblo pasa hambre.

Sor Zulay ha visto con espanto cómo las fuerzas de seguridad extinguen las protestas con gases, pero también cómo disparan metras y bombas directo a los manifestantes. También vio la violencia de cerca cuando un grupo que protestaba buscó linchar a un supuesto ladrón. «Nunca había visto tan de cerca algo tan dramático; ya no pensamos que el otro es nuestro hermano», reflexiona.

Precisamente estas dos actuaciones le recuerdan que esta degradación social no es lo que ella desea para Venezuela. «Decidí quedarme para luchar por mi país, me motiva retomar la democracia. Hay que recordar que esta es una lucha del bien contra el mal», insiste.

Sor Zulay equipada con su rosario y un casco tricolor este 27 de mayo en la Plaza Alfredo Sadel

Antes de salir a la calle Sor Zulay toma su rosario y se envalentona. «Hay otros que se arman de una bandera, de un violín, pero mi arma poderosa es mi rosario», asegura.

«Por el futuro de los jóvenes, salimos todos»

Los 77 años que Elizabeth Freites lleva con gracia no han sido impedimento para salir a todas las concentraciones y manifestaciones opositoras «desde hace 17 años». Para esa fecha sus hijas salieron del país rumbo a Francia y, aunque las extraña, cree que fue la mejor opción. Solo el hecho de imaginarse a sus nietos padeciendo lo que actualmente se sufre aquí en Venezuela le nubla la mente.

Con su característico gorrito tricolor, Freites sonríe y llena de esperanza a cualquiera. Sale a marchar casi siempre sola. «Antes solo salíamos viejos y mujeres, pero ahora salimos todos, incluso la juventud que es la que nos guía», apunta sobre las recientes convocatorias.

Para ella,  jubilada de la Electricidad de Caracas, la lucha de calle es una forma de lograr un país distinto. «Así como nací en una Venezuela libre, quiero morir en un país libre”, añade.

El peso de escuchar cómo la cifra de muertos en protestas aumenta a diario y que sean en su mayoría jóvenes también la motiva a continuar.  “Hay que seguir en la calle, por ellos y por Venezuela”, concluyó.

Elizabeth Freites el 17 de mayo en Parque Cristal

POLÍTICA · 15 AGOSTO, 2022

Elvis, Sor Zulay, Jairo y Elizabeth salen a marchar desde hace #DosMesesDeCalle

Texto por Maria Laura Chang | @marilachang

Hay rostros que se repiten manifestación tras manifestación desde hace dos meses. Son personas cuyas motivaciones para protestar sobrepasan el miedo a la represión y a diario se disponen a calzar sus zapatos deportivos y marchar. Sus orígenes, sus edades y sus profesiones son diferentes, pero su presencia en las protestas vale por igual. Estas son cuatro historias de personas que no han parado de salir a manifestar su descontento, a pesar de todo.

Un exmilitar de El Valle vela por el futuro de su hijo

A Elvis Chourio Solano se le reconoce fácil. Su piel morena se esconde bajo una franela y una camisa de vestir, usa gorra tricolor y lleva, casi siempre, una pancarta con mensajes de unidad. Es usual verlo solo en las protestas; ha asistido a todas desde que empezaron el primero de marzo. Su principal motor para seguir luchando es su propia experiencia: “Estoy viviendo en carne propia los males que genera este pésimo Gobierno, que hoy se niega a abandonar el poder para darle prosperidad a Venezuela”, añade.

Chourio vive en la populosa parroquia de El Valle, es teniente coronel retirado del Ejército y abogado. Tiene un hijo que estudia en la Universidad Central de Venezuela y hace un año perdió a su esposa por causas médicas. Asegura que la carestía de medicamentos influyó en el fatal desenlace. “Ambos sabemos que muchas personas han muerto por esto”, refiere.

Elvis Chourio en la Plaza Alfredo Sadel este 27 de mayo

Pero así como indica que la crisis de salud tocó su puerta, mensualmente la crisis económica hace mella en su nevera. Chourio da cuenta de la dificultad para mantener su hogar y eso que son solo dos. “Con una pensión vitalicia, siendo profesional, me veo apretado para satisfacer las necesidades básicas de mi hogar. Se me salen las lágrimas solo de pensar que mucha gente está tan mal; aquellos que tienen muchos hijos ¿cómo hacen?”, se pregunta preocupado.

Es por ello que día a día asiste a las convocatorias de oposición. “No me sentiría conforme si me quedo en casa mientras otros luchan por mi país”, insiste. Una bomba lo impactó en el muslo izquierdo en una oportunidad y aún tiene la piel herida. “Ahí se puede ver la marca, el redondel de la bomba y además se me aglutinaron los músculos”, señala.
“Por todo esto puedo asumir que a Juan Pernalete lo mató una lacrimógena. En mi caso fue un golpe a distancia, imagínate a ese muchacho que le dispararon casi a quemarropa”, dice con impotencia. Para Chourio, la calle es la única opción y de allí no se moverá.

Tras la muerte de dos amigos, Jairo solo se ve honrándolos en la calle

A sus 24 años, Jairo Díaz ha conseguido graduarse de publicista y continúa sus estudios para obtener una licenciatura. Su historia en las protestas de calle data de 2014, pero este año la situación cambió cuando la represión recrudeció. “Me han matado a dos amigos en las protestas de este año, Armando Cañizales y Miguel Castillo”, cuenta. “Esto me ha motivado también a salir a cada protesta. Eran personas muy cercanas, con las que compartía en reuniones y fiestas. Que las hayan matado así, que el régimen les haya arrebatado su vida… no me parece”.

De hecho, hace tres años Jairo frenó su ímpetu de manifestar contra el Gobierno porque se vio en una encrucijada durante una marcha. Civiles armados lo amenazaron con apuñalarlo y del otro lado la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) los llenaba de gas lacrimógeno. «En ese momento frené, pero este año siento aún mucha esperanza en salir de esto», dice.

En el fondo, Díaz espera que todo este proceso le garantice un futuro mejor. “Aquí nos han intentado quebrar; las oportunidades de trabajo son muy escasas, la calidad de vida es cada vez peor”, añade. Sale a cada protesta junto a su grupo de amigos. Se organizan, cuando menos cinco y muchas veces hasta 10, equipados con bicarbonato, franelas y agua, dispuestos a socorrer a los menos previsivos.

«No quiero ser un joven más que se va de Venezuela para buscar oportunidades afuera», comenta Jairo. Es por ello que no piensa dejar de salir. Para evitar represalias, el joven prefirió no aparecer retratado, pero sí ofreció una foto de espaldas.

Jairo Díaz en Las Mercedes el 27 de mayo

«Mi arma es mi rosario»

Un video de Sor Zulay se hizo viral en 2014, luego de que la religiosa se enfrentara a la Guardia Nacional exigiéndole el cese de la represión. Este 2017 salió a relucir de nuevo la pieza audiovisual. Ella es una de las personas que no ha dejado de protestar contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Lo ha hecho porque considera que es la única manera que tiene para lograr el objetivo de recuperar la Venezuela donde creció junto a sus padres.

–Yo soy religiosa misionera y estuve en África. Allí vi dos guerras, vi dictaduras, vi hambre. La diferencia es que allá tienen al clima en contra y es una cultura acostumbrada a ir a la selva a buscar alimento. En cambio aquí, lo que se hizo fue por maldad, quebraron todas las empresas y ahora el pueblo pasa hambre.

Sor Zulay ha visto con espanto cómo las fuerzas de seguridad extinguen las protestas con gases, pero también cómo disparan metras y bombas directo a los manifestantes. También vio la violencia de cerca cuando un grupo que protestaba buscó linchar a un supuesto ladrón. «Nunca había visto tan de cerca algo tan dramático; ya no pensamos que el otro es nuestro hermano», reflexiona.

Precisamente estas dos actuaciones le recuerdan que esta degradación social no es lo que ella desea para Venezuela. «Decidí quedarme para luchar por mi país, me motiva retomar la democracia. Hay que recordar que esta es una lucha del bien contra el mal», insiste.

Sor Zulay equipada con su rosario y un casco tricolor este 27 de mayo en la Plaza Alfredo Sadel

Antes de salir a la calle Sor Zulay toma su rosario y se envalentona. «Hay otros que se arman de una bandera, de un violín, pero mi arma poderosa es mi rosario», asegura.

«Por el futuro de los jóvenes, salimos todos»

Los 77 años que Elizabeth Freites lleva con gracia no han sido impedimento para salir a todas las concentraciones y manifestaciones opositoras «desde hace 17 años». Para esa fecha sus hijas salieron del país rumbo a Francia y, aunque las extraña, cree que fue la mejor opción. Solo el hecho de imaginarse a sus nietos padeciendo lo que actualmente se sufre aquí en Venezuela le nubla la mente.

Con su característico gorrito tricolor, Freites sonríe y llena de esperanza a cualquiera. Sale a marchar casi siempre sola. «Antes solo salíamos viejos y mujeres, pero ahora salimos todos, incluso la juventud que es la que nos guía», apunta sobre las recientes convocatorias.

Para ella,  jubilada de la Electricidad de Caracas, la lucha de calle es una forma de lograr un país distinto. «Así como nací en una Venezuela libre, quiero morir en un país libre”, añade.

El peso de escuchar cómo la cifra de muertos en protestas aumenta a diario y que sean en su mayoría jóvenes también la motiva a continuar.  “Hay que seguir en la calle, por ellos y por Venezuela”, concluyó.

Elizabeth Freites el 17 de mayo en Parque Cristal

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