Diosdado Cabello en la era post-Maduro: ¿complica o facilita negociaciones con EEUU? 

Juan Manuel Trak cree que Cabello puede afectar el actual proceso, si genera ingobernabilidad. Santiago Rodríguez advierte que frente a EEUU es poco el margen de maniobra del ministro

Alineados o por diferencias internas, el chavismo sin Nicolás Maduro parece cooperar plenamente con Estados Unidos en el área petrolera, pero muestra resistencia ante la petición expresa del propio presidente Donald Trump de liberar a todos los presos políticos. 

Una opinión generalizada en redes sociales señala al ministro del Interior y Justicia y secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello, de pretender obstaculizar deliberadamente la apertura que la Casa Blanca demanda de Miraflores para estabilizar el país y abrir paso a una transición democrática. 

También ha surgido la interrogante sobre si el llamado número dos del chavismo está en capacidad de desafiar a Trump y a su secretario de Estado, Marco Rubio, a partir de lo ocurrido el 3 de enero, con la operación militar que culminó con la extracción de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y de “sabotear” el inicio de la transición hacia la democracia.  

Analistas políticos no dudan que el ir y venir en los movimientos de Delcy y Jorge Rodríguez y de Cabello se debe a diferencias internas sobre la manera de afrontar el tutelaje de EEUU y el objetivo de permanecer en el poder de manera indefinida.

No se quiere provocar a Trump, pero tampoco perder el control interno basado en la represión política y en esto Cabello parece llevar la batuta. Un ejemplo notorio: la excarcelación y recaptura del dirigente de Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa, -que el ministro justificó directamente- y otros casos de arresto domiciliario. 

¿Foco de ingobernabilidad? 

Para el doctor en Procesos Políticos Contemporáneos, Juan Manuel Trak, es importante identificar, en el análisis de la actual situación política, cuáles son los intereses de EEUU y el acuerdo al que se llegó con Miraflores, porque a mes y medio de la extracción de Maduro todavía no está claro. A su juicio, tampoco hay certeza sobre si la transición a la democracia sea la prioridad de Washington.

En declaraciones a Efecto Cocuyo, recordó que hay un proceso de tres fases, anunciado por Rubio, en el que el tercero se supone es una transición política, pero antes hay que cumplir un periodo de estabilización y luego compromisos transaccionales en materia petrolera, como parte de los intereses de la Casa Blanca.

“En ese sentido, podemos ver cómo Cabello puede afectar los intereses de los EEUU y eso es precisamente generando un conjunto de acciones que detonen en protestas, inestabilidad, falta de orden público que reduzca o ponga en riesgo la operación petrolera del país. El proceso de transición, desde mi punto de vista, no es una prioridad para los EEUU en este momento y creo que las declaraciones de Trump y de Rubio dan cuenta que este año no es el objetivo celebrar unas elecciones democráticas, en los términos en que los está aspirando la oposición liderada por María Corina Machado”, observó el investigador y consultor.

Emulando a Rubio, Cabello expuso sus tres fases: rescate de Maduro y Flores, la paz en el país y el desarrollo económico. Persiste además en lo que algunos analistas interpretan como un discurso de sobrevivencia, que por un lado avala la cooperación petrolera con Washington y por el otro promueve entre las bases la unidad y la idea de que todo es temporal y el chavismo también saldrá “victorioso” del actual trance.

“Cabello puede afectar este proceso en la medida que su desempeño genere ingobernabilidad y eso pasa porque se evite que la represión se convierta en un foco de protesta y que entremos en un ciclo de conflictividad social y política como el que ocurrió en 2014 o en 2017, que pudiera, en consecuencia, generar una reacción adversa por parte de los EEUU (en su contra)”, advirtió Trak.

Espada de Damocles 

El presidente del Psuv era Maduro, pero los hilos de la tolda roja los movía Cabello desde su designación en 2011 como secretario general y así sigue siendo, y adquirió mayor poder a partir de su designación, en agosto de 2024, como ministro del Interior y Justicia.

En diciembre de 2025, Maduro lo ratificó en el cargo dentro del Psuv y designó a Jorge Rodriguez, presidente del Parlamento, como subsecretario de la tolda roja. 

Detenido Maduro, no se espera que la situación en el Psuv cambie en el sentido de que la estructura vertical de toma de decisiones se mantiene: se dictan líneas que aguas abajo se deben obedecer sin debate de ideas y sin escuchar realmente a la bases. Cualquier cuestionamiento, comentó un exministro del chavismo a Efecto Cocuyo, es “neutralizado”. 

Pasado el 3 de enero, Cabello todavía exhibe el control sobre los cuerpos policiales y los colectivos armados afectos al chavismo, lo que organizaciones y organismos de derechos humanos nacionales e internacionales califican como el “aparato represivo”. Pero por un lado se permiten protestas sin represión  y por el otro se aprieta la tuerca con los presos políticos; salen de prisión, pero no con libertad plena y con la advertencia directa del ministro de que quien piense en “incendiar las calles” será nuevamente encerrado. 

Cabello y los Rodríguez aseguran estar unidos, pero analistas no dudan de tensiones internas

Luego de la captura de Maduro y el tutelaje de EEUU, el politólogo Santiago Rodriguez no cree que Cabello tenga mucho margen de maniobra. Al igual que sucedió con el gobernante detenido, pesa sobre su cabeza una recompensa de 25 millones de dólares por información que facilite su captura.  

“Cabello sabe que debe mantener unidad con los Rodríguez que son los que tienen influencia en EEUU, como último refugio. Sabe cómo terminó Maduro y que sobre él pende una espada de Damocles. Hay mucha narrativa de que tiene el control y de que está saboteando los planes de Washington o que puede estar tramando algo contra Delcy Rodríguez, pero dudo mucho que la Casa Blanca lo permita, principalmente por sus intereses económicos. Necesita estabilidad en Venezuela para que las empresas petroleras inviertan”, subrayó al ser consultado por Efecto Cocuyo.  

Señala que también se debe tener en cuenta no solo a Cabello, sino a la posibilidad de que la oposición comience a presionar para que se hagan elecciones en el país lo antes posible y en momentos que no se consideran los adecuados, por lo que las complicaciones al plan de tres fases de Rubio pueden venir de varios lados.

Advirtió que si bien María Corina Machado se muestra alineada con Trump y las decisiones que toma, puede no estar controlando a todos los factores del antichavismo. Ella misma habló de posibles elecciones este mismo año.

La paz con control 

“Habían salido 897; ahora son 896 por la estupidez ilustrada de algunos políticos que creen que pueden hacer lo que les da la gana, embochinchar el país. Ahora son 896 por violar las condiciones por las cuales fue liberado. Este país quiere paz y ellos deben entender que es una oportunidad que se les está dando”, dijo Cabello sobre segunda detención de Guanipa, quien ahora cumple arresto domiciliario en Maracaibo, estado Zulia, y porta un grillete electrónico.

Es la misma situación en la que están el dirigente de Voluntad Popular, Freddy Superlano, y el asesor legal de Vente Venezuela, Perkins Rocha. ONG denuncian que no se trata de excarcelaciones como lo quiere hacer ver el chavismo porque cumplen casa por cárcel. En el caso de los 431 presos políticos que han salido de prisión, lo han hecho con medidas cautelares, por lo que no gozan de libertad plena. 

En este sentido, se considera que no han cumplido con la demanda de EEUU y menos con la restitución de garantías democráticas necesarias para el inicio de una transición.

El pasado 6 de febrero, el jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, prometió en la zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta, al este de Caracas, que a más tardar este viernes 13 de febrero saldrían todos los presos políticos, pero a 12 horas de ser excarcelado detienen nuevamente a Guanipa y está por aprobarse una Ley de Amnistía a la que desde ya se le imponen límites. 

Trak explica que en toda coalición de poder hay tensiones y la coalición chavista no es una excepción, porque hay diferentes actores con desigualdad de poder y con distribuciones funcionales y territoriales del poder. Esa distribución del poder, afirmó, fue “profundamente afectada” por los eventos del 3 de enero de 2026.

“Lo que estamos viendo con el tema de los presos políticos es como la necesidad de los Rodríguez por mostrar algunos gestos de apertura para cumplir con las exigencias de EEUU y de la comunidad internacional, tratando de construir una legitimidad no electoral y, bueno, choca con la forma como opera la represión dentro del Estado venezolano, en la que si bien Cabello tiene un rol protagónico, también existen diferentes instancias dentro de los diferentes cuerpos encargados de seguridad para el tema de los presos políticos”, señaló. 

A la lentitud de las excarcelaciones -los casos sobrepasaban incluso los 1.000 presos políticos- Rodríguez, profesor de la Universidad de Carabobo, le suma la politización del sistema de justicia, evidenciada en el hecho, afirmó, de que muchos presos políticos no contaban ni siquiera con un expediente que sustentara su detención y, a la hora de hacer los trámites para la excarcelación, los jueces se han visto complicados. Se ha denunciado igualmente el mal estado físico de algunos privados de libertad que están siendo atendidos antes de dejarlos salir.

“Viene una ley de amnistía que se supone debería acelerar todo el proceso, pero el gobierno tiene que guardar las formas, las narrativas, dar la sensación de que ellos aún controlan el poder, pese al tutelaje de EEUU y lo que más les preocupa es que han perdido la influencia que ejercen a través del miedo. Mientras aseguran que quieren la paz y la reconciliación, al mismo tiempo deben mostrar que mantienen el control policial del régimen y si hoy te suelto, mañana te puedo volver a encarcelar, como fue el caso de Guanipa”, agregó.