La corrupción es el arma secreta de EEUU contra chavistas
Luz Mely Reyes / @LuzMelyReyes
Las recientes medidas del gobierno de Estados Unidos contra 6 militares venezolanos y la fiscal Katherine Harington así como la declaratoria de Venezuela como amenaza a la política exterior de EEUU han sido recibidas con diferentes lecturas.
De una parte, lo consideran como “el favor” que necesitaba el gobierno venezolano para declarar un enemigo externo y cohesionar al chavismo, y de otro lado lo ven como una vía para presionar al gobierno de Maduro, otros creen que se acerca el final del “régimen” y desde el chavismo auguran una invasión de marines o una fuerza de ocupación.
Todas las lecturas anteriores tienen algo de validez; no obstante, casi todas adolecen de una visión global que analice no sólo el decreto Obama, también los hechos posteriores y anteriores a ella. Uno de los análisis que incorpora esta visión lo hace Gloria Bastidas para el portal Konzapata.com
Bastidas afirma que la declaratoria de Obama no tiene nada de ideológico, sino más bien un foco económico. Asegura que para comprender la línea de EEUU frente al gobierno de Venezuela se debe incorporar la decisión del Departamento del Tesoro de denunciar a la Banca Privada de Andorra como una entidad que lavó dinero proveniente de Petróleos de Venezuela ( 2 mil millones de dólares) y en total 4 mil 200 millones de dólares provenientes de Venezuela.
La autora además asegura que el gobierno de EEUU degradó al venezolano como un cartel o gobierno criminal. Esto último no lo comparto, pero me parece interesante que lo haya incorporado en su análisis, porque coincide con la denuncia del gobierno venezolano que ha afirmado reiteradamente que el expediente internacional que se le ha levantado pretende declararlo como Estado fallido o forajido.
Ahora paso a presentarles mi punto de vista
La escalada en el endurecimiento de la línea del gobierno de EEUU contra el de Maduro ha sido consistente. Y ha ido ocurriendo cuando en contraste se desarrollaba una de las negociaciones más delicadas que permitiría el deshielo de las relaciones con Cuba.
Washington hizo algunos llamados de alerta al gobierno venezolano que fueron si no ignorados, al menos, no muy trabajados diplomáticamente. Mientras ello sucedía se concretó un lobby- del más bajo perfil- que permitió la aprobación de la Ley Ros-Lethinen. Este movimiento empezó el año pasado y al llegar al mes de julio había dos propuestas de leyes sancionatorias contra Venezuela, tanto en la Cámara de Representantes como en la Alta- impulsada por Marco Rubio- que terminaron concretándose en la Ley para la protección de los Derechos Humanos en Venezuela.
Eso por un lado. Por el otro, parte del retraso de las medidas contra Venezuela la atribuyen algunas fuentes a una negociación de Rusia y EEUU donde prácticamente se dividieron las zonas en conflictos. De una parte la situación de Ucrania y Crimea y de otra este lado del hemisferio occidental.
Ocurre que se han dado las condiciones necesarias para que el gobierno de EEUU actúe. Entre otras, estas condiciones son: La crisis económica de Rusia, la crisis político y económica de Venezuela y la reanudación de las relaciones con Cuba.
Todo indica que la aplicación de medidas, en las cuales la prohibición del ingreso a los militares sancionados y de la fiscal a EEUU, es apenas la punta del iceberg.
Aunque las autoridades venezolanas nieguen que estos funcionarios tengan bienes en EEUU, el bloqueo contra ellos también afecta a sus familiares y allegados. El decreto Obama no les da margen de maniobra. Además es un alerta para otros oficiales y funcionarios que tienen activos en EEUU. Tómese en cuenta que es el Departamento del Tesoro el que actúa. Las medidas también pueden abarcar al Banco Central de Venezuela, que como reveló la agencia Reuters negocia, a través del Bank of America y de Swiss Limited, 10 por ciento del oro monetario del país para tener efectivo ( unos mil 500 millones de dólares).
Otro aspecto que hay que valorar es que, pese a que EEUU dio espacio para que fuese Unasur la instancia que ayude a conciliar algunas de las diferencias entre gobierno y oposición, la visita hace dos semanas de la delegación de cancilleres no abonó mucho al terreno del diálogo, especialmente por las declaraciones del expresidente colombiano Ernesto Samper, que además se adelantó al Consejo Nacional Electoral al decir que las parlamentarias serían en septiembre. Luego tuvo que retractarse.
De forma que Unasur pierde legitimidad como actor mediador en la situación interna de Venezuela.
Sin embargo, esto no invalida que algunos países del Bloque puedan intermediar para intentar algún tipo de entendimiento entre las partes venezolanas y entre los gobiernos de Maduro y Obama.
Así las cosas ¿qué tenemos?
El gobierno trata de ganar ventaja de la actuación de EEUU para tener normas más rígidas a través de la Ley Habilitante. Sin embargo, sigue intentando un acercamiento con Obama porque sabe que puede haber otras consecuencias.
Es de esperarse que salgan a relucir nombres vinculados con la red de funcionarios públicos que negociaron con la Banca Privada de Andorra.
Debe haber algún nuevo actor en el intento de que oposición y gobierno venezolanos lleguen a algún tipo de entendimiento. Lo más probable es que sea la Iglesia Católica como ya ocurrió en Cuba.
No me parece descartable alguna medida de presión más fuerte por parte de EEUU, aunque no pareciera que se tratase de alguna acción armada o invasión. Entre otras cosas porque no es necesario, ya que su arma más potente es el tinglado de corrupción que involucra a funcionarios venezolanos y que han estado desmontando.
Me da la impresión de que es el momento más duro que ha vivido el chavismo. De eso están conscientes en el gobierno. De la boca para afuera hay declaraciones patrioteras, pero hacia adentro saben que están en una situación complicada.
El gobierno de EEUU parece seguir armando el expediente de terrorismo y narcotráfico contra altos funcionarios del gobierno. Esta estrategia ya la usaron con otros países y dio resultados. No se trata de si es verdad o mentira, sino qué tantos elementos convincentes pueden haber para darlos a conocer a aliados externos como Colombia, Guyana o la Unión Europea.