Un proyectil que le impactó en el cuello acabó con la vida de Armando Cañizales
El joven iba a estudiar Medicina en la universidad, era deportista y tocaba la viola en una orquesta.
A la 1:00 pm, Aury, una vecina de Colinas de Bello Monte, vio a Armando Cañizales y a otros muchachos de la urbanización en la entrada del edificio donde reside. Estaban echando broma, esperando para salir a la protesta en Las Mercedes este miércoles 3 de mayo. A las 4:40 pm aproximadamente, los médicos de Salud Baruta trasladaron al joven en una ambulancia al Hospital Domingo Luciani. Para esa hora ya no había más nada que hacer. Intentaron reanimarlo, pero no pudieron.
“¡Él no fumaba, no tomaba, no hacía nada malo!”, exclamó uno de sus amigos luego de que la furgoneta se llevara el cuerpo de la morgue del hospital. Cañizales protestaba a la altura del elevado de Las Mercedes cuando su cuerpo se desplomó en el pavimento. Rápidamente, quienes manifestaban con él lo llevaron al módulo cercano de Salud Baruta.
Al principio se pensó que el una bomba lacrimógena le causó la muerte. Sin embargo, Enrique Montbrun, director de Salud Baruta, desmintió la versión. “Estaba manifestando y fue impactado por un proyectil. No sabemos qué fue, pero fue un objeto penetrante que le causó un traumatismo, porque tenía un orificio en el cuello. Entró en shock y lo atendimos inmediatamente”, explicó el galeno.
Cuando el estudiante de 18 años llegó al Domingo Luciani, ya no tenía signos vitales. Sus padres, su hermano y su novia se encontraban en el sitio cuando los forenses dieron la noticia: el joven había muerto por una bala que le atravesó el cuello. A las 6:20 pm, efectivos del Cicpc se trasladaron al sitio para iniciar las pesquisas.
Cañizales era el menor de dos hermanos y acababa de cumplir la mayoría de edad el pasado tres de marzo. El año pasado se graduó del colegio Fray Luis Amigo, en Colinas de Bello Monte, e iba a empezar a estudiar Medicina en la Universidad Central de Venezuela.
“Hoy iba a meter los papeles en la universidad para preinscribirse en Medicina. No pudimos ir porque todo estaba cerrado por la protesta”, contó Mario, un amigo del joven. “Yo estudié con su hermano mayor y siempre me decía que lo cuidara”.
Sus amigos aseguraron que el joven nunca anduvo en malos pasos, todo lo contrario: era deportista, bailaba salsa casino, tocaba la viola en una orquesta y le gustaba jugar fútbol. “Era echador de broma, buena gente y un buen amigo”, contó un amigo de Cañizales que lo conoce desde hace tres años.
“Armandito no era un muchacho cualquiera”, aseguró su vecina Aury, “era buen estudiante y muy buena persona”. “Tenía su carácter, pero era muy solidario. Le gustaba ayudar a todo el mundo”, añadió Mario.
