Se va el “Chita” Sanvicente que muchos pidieron y pocos entendieron

DEPORTES · 1 ABRIL, 2016 11:23

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Ivan Reyes | @IvanEReyes


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Es oficial, Noel “Chita” Sanvicente y la selección venezolana de fútbol han terminado con su relación de idealización, amor y dolor. La renuncia de “Chita” sorprende a pocos, especialmente porque el balance de su gestión como entrenador ha sido uno de los peores en la historia reciente de la selección venezolana, pero al oriundo de Ciudad Guayana se le ha responsabilizado de una bomba que tarde o temprano iba a estallar.

En rueda de prensa se hizo oficial lo que ya muchos anticipaban y rumoraban a través de las redes sociales. “Chita” ya había tomado la decisión de abandonar la selección venezolana justo después de la trágica derrota ante Chile.

El presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Laureano González, aseguró que a Sanvicente se le cumplió con todo lo que pidió, pero que no fue capaz de hacer las cosas del todo bien y por ello se rescindió el contrato del guayanés, para darle paso a Rafael Dudamel, quien toma las riendas de la selección.

Casi dos años al mando de la vinotinto

La historia de Sanvicente como entrenador de la selección venezolana de fútbol es, verdaderamente, una historia de amor, pero quizás no es una historia de esas que nos vende el cine estadounidense (amor, sufrimiento, luego vivieron felices para siempre), sino una historia más similar a lo que veríamos en un filme francés o alemán (de esos que llaman “intensos”, en los que los protagonistas se aman, se buscan, pero muchas veces terminan alejados, heridos y hasta muertos).

¿Por qué? Porque luego de Richard Páez, quien dirigió de forma positiva a la vinotinto entre 2001 y 2007 llegó el momento de nombrar a un nuevo estratega. Para ese momento las opciones en suelo venezolano eran dos: César Farías, entrenador de equipos como Trujillanos, Deportivo Táchira, Mineros de Guayana y Deportivo Anzoátegui. Sin embargo, con ninguno de estos equipos logró ganar la Primera División venezolana. La otra opción era la que mayor cartel y apoyo tenía: Noel “Chita Sanvicente.

“Chita” venía de dirigir exitosamente al Caracas F.C., uno de los conjuntos más tradicionales y ganadores del fútbol venezolano. Sanvicente quedó campeón de la Liga venezolana cuatro veces para ese momento (año 2007). El oriundo de San Félix era precedido por una férrea personalidad, algo de ego, pero especialmente por conocer bien a sus jugadores y hacer lo posible por tener una relación positiva con ellos.

A pesar de estas credenciales, fue Farías el elegido por la FVF, unos cuantos estaban de acuerdo y otros no, pero no había mucho más que hacer, solo esperar a ver qué tal le iba al nuevo seleccionador venezolano.

Cuando, finalmente, llegó Sanvicente a la selección, Venezuela venía de una Copa América 2011, donde quedó cuarta, algo sin precedentes para una selección que apenas había logrado llegar una vez a los cuartos de final del torneo continental. Además, se quedó bastante cerca de ingresar a los mundiales de 2010 y 2014, pero siempre en los últimos dos o tres partidos se perdió el boleto. En fin, el trabajo de “Chita” era tomar lo mejor de sus predecesores cercanos (César Farías y Richard Páez), mezclarlo con nuevos talentos y, lo más complicado, hacer que todo funcionara.

En 2014, año de su llegada a la selección, “Chita” ya coleccionaba un total de 7 campeonatos de la primera división venezolana y una Copa Venezuela, era el más ganador de los entrenadores criollos en el fútbol local. En su primer año con la selección se jugaron tres partidos, los tres con el mismo resultado: derrota para la vinotinto. Unas cerradas como el 3-2 ante Bolivia en un amistoso y otras abiertas como el 5-0 propinado por Chile.

Pero llegó el 2015 y empezó bien para “Chita”. Dos victorias consecutivas en amistosos ante Honduras le dieron algo en lo que apoyarse. En la Copa América Chile 2015 todo empezó de maravilla, Venezuela le ganó 0-1 a Colombia y quizás ha sido uno de los mejores partidos de la selección bajo el mando de Sanvicente. Hubo presión, se plasmó la filosofía de “Chita” en la cancha, se anularon a los más peligrosos de Colombia y se ganó el partido. Era la primera vez que Venezuela arrancaba el torneo continental con victoria y eso ponía a soñar.

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Sin embargo, las derrotas ante Perú y Brasil hicieron que la vinotinto volviera a casa antes de lo esperado.

Comenzó un nuevo premundial y Venezuela lo arrancaba en casa, algo que no pasaba desde el 24 de abril de 1996, cuando el combinado criollo cayó 0-2 ante Uruguay. El primer rival del camino a Rusia 2018 era Paraguay. Una selección albirroja algo disminuida, con pocos nombres resaltantes y con un estilo de juego más rácano que de costumbre, pero dirigida por Ramón Díaz, entrenador argentino de amplia experiencia en el balompié. La sede de ese partido era el CTE Cachamay, estadio que fue elegido a petición de “Chita”. Calor, humedad y una ciudad futbolera hacían pensar que la victoria era posible, pero no fue así. Luego de un error combinado entre Oswaldo Vizcarrondo y el arquero Alain Baroja, Paraguay aprovechó una de las pocas ocasiones que tuvo en el partido y venció a Venezuela con un tanto en el minuto 85’, mazazo para los criollos.

La historia no cambió ante Brasil, tampoco ante Bolivia ni Ecuador. Pero lo más impresionante del caso no eran las derrotas (aunque sí eran inesperadas), lo increíble era ver a varios jugadores caminar la cancha y mostrar cierta apatía cuando se jugaba un partido en el que defiendes la camiseta de tu país. Eso, sin duda, generó malestar a lo interno y era evidente.

Antes de terminar 2015, varios de los más importantes jugadores de la selección venezolana firmaron una carta en la que pedían el cambio en la directiva de la Federación Venezolana de Fútbol y en la que advertían que de esto no ocurrir, ellos no jugarían con la selección.

Pues llegó 2016 y no hubo cambios en la FVF, “Chita” logró conversar con varios de sus jugadores y convencerlos de jugar con la vinotinto. Venezuela venció a Costa Rica en el primer partido que disputó este año. El encuentro era amistoso, pero no era fecha FIFA por lo que no se podía contar con jugadores que militaban en el fútbol internacional; sin embargo, a aquel equipo de jóvenes y de jugadores del fútbol local no le hizo falta alguna luminaria internacional para vencer.

Volvían las eliminatorias y contra Perú, en Lima, lugar donde nunca se ha ganado en premundiales, se creía en el triunfo. Especialmente porque Venezuela comenzó ganando y puso una ventaja de 0-2. Pero como diría el entrenador argentino campeón del mundo, Carlos Bilardo, “el 2 a 0 es el peor resultado”. Venezuela vio cómo Perú le remontó un partido que, de verdad, parecía estar ganado. De nuevo unas facilidades defensivas volvieron a ser las protagonistas en la derrota criolla.

Ante Chile en Barinas, en la sexta jornada de las eliminatorias, el ambiente era inmejorable, porque, a pesar del empate con sabor a derrota en Perú, Venezuela había jugado bien. Por lo menos 45 minutos los jugó como se quería que los jugara: con garra, con cerebro, con gol y con gallardía. Eso, sumado a un Chile herido por su derrota en casa ante Argentina y plagado de lesiones, parecía ser la mezcla perfecta para que los 25.000 que acudieron a “La Carolina” en Barinas, celebraran la noche del martes 29 de marzo.

Luego de un golazo de Rómulo Otero en los primeros 10 minutos de juego, el fútbol venezolano vivió al menos 15 minutos más de buen balompié. Pero llegó el empate chileno en una desatención defensiva y en la segunda parte todo se cayó, nuevamente. Error tras error la vinotinto fue pagando caro y los chilenos cobraron con creces un partido que parecía perdido.

Esta fue la gota que hizo que se rompiera un vaso que ya se estaba derramando desde hacía unos meses.

Como balance general, Noel “Chita” Sanvicente dirigió 20 partidos (combinando amistosos y torneos). De ellos, ganó 5, empató 2 y perdió 13. Acumuló 42 goles en contra y anotó 23 dianas. Los primeros 20 partidos de “Chita” han sido los peores primeros 20 partidos para un entrenador venezolano en la historia del fútbol criollo.

Sin duda que la llegada de “Chita” en 2014 a la selección era una respuesta a un clamor expresado por muchas personas en Venezuela. Desde diferentes fanaticadas se pedía una oportunidad para el profe que dio tantas alegrías a equipos como el Caracas y el Zamora, pero al guayanés no se le comprendió la filosofía en la selección, no se explicó de la mejor manera o simplemente no era el adecuado.

Una vez conseguido lo que muchos ya pedían, el cambio de entrenador ya debe ser lo más importante en este momento en el fútbol venezolano. Lo primordial debe ser el cambio de esquema, el cambio en la forma en la que la Federación viene haciendo las cosas y que exista una verdadera planificación y atención para los futbolistas venezolanos, cosa que, después de todo, es tarea principal de una federación de fútbol en cualquier país del mundo. Aunque, si a ver vamos, de una Federación que no es capaz de garantizar las camisetas locales para la selección nacional de fútbol (como pasó en el partido del martes 29 ante Chile, en el que Venezuela tuvo que jugar con la camiseta visitante), no hay mucho que se pueda esperar.