Retos mortales en redes sociales: ¿cómo proteger a niños, niñas y adolescentes?

LA HUMANIDAD · 3 JULIO, 2021 11:36

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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El miércoles 30 de junio, la periodista venezolana Mildred Manrique narró a través de Twitter que su prima de 14 años de edad se quitó la vida por cumplir con un acto de los llamados retos mortales difundido en redes sociales, que le exigía asfixiarse a sí misma. El tweet fue compartido más de 5 mil veces y generó alarma entre los padres, a quienes Manrique recomendó supervisar la actividad de los menores de edad en Internet.

Respecto a ello, Cecodap (Centros Comunitarios de Aprendizaje) señaló que los representantes deben informarse sobre las herramientas digitales y aplicaciones para prevenir riesgos que pueden resultar mortales para sus hijos. 

“Los padres en muchos casos no cuentan con la información suficiente, no conocen de las plataformas y generalmente se enteran cuando ha ocurrido un suceso que lamentar”, expresó Abel Saraiba, coordinador del Servicio Psicológico de Cecodap a Efecto Cocuyo.

De acuerdo con Manrique, su prima Mariana se ahorcó luego de participar en “juegos de asfixia”, cuyo objetivo es que los chicos experimenten un breve momento de euforia al disminuir el flujo de oxígeno. Este tipo de desafíos o retos mortales no es nuevo y ya ha cobrado otras vidas alrededor del globo. El más conocido es el blackout challenge, popularizado en TikTok; diversos retos mortales similares en esta plataforma ya han sido denunciados . 

“Lo primero que hay que considerar en estas situaciones es que los adolescentes que realizan este tipo de juegos son nativos digitales. Esto lleva a que sus espacios de interacción sean las redes sociales. Aunado a esto, ellos tienen una tendencia a exponerse a situaciones de riesgo para explorar sus propios límites”, explicó Abel Saraiba.

Jan Costa Müller, médico especialista en Psiquiatría de la Universidad Central de Venezuela, comentó que los niños y adolescentes no ven los retos en TikTok como una verdadera amenaza a su propia seguridad y el suicidio es la última consecuencia de ello; por lo que aconseja a los padres tomar cartas en el asunto y no esperar a que algo así ocurra.

La comunicación es fundamental

Tan solo TikTok cuenta con 800 millones de usuarios en todo el planeta. 41% de ellos tiene entre 16 y 24 años, según estadísticas de GlobalWebIndex. No obstante, Stock Apps, centro financiero con sede en Reino Unido, publicó en 2020 que 32,5% de los usuarios de Android de TikTok tenía entre 10 y 19 años, a pesar de que la edad mínima requerida para usar la aplicación es de 13 años. En Venezuela, la red social tiene al menos 2 millones de usuarios activos. 

“Aquí se puede decir que los adolescentes saben utilizar muy bien herramientas digitales pero tienen dificultades valorativas para poder estimar apropiadamente los riesgos. Para los papás hay un gran desafío para poder establecer relaciones de confianza y comunicación que hagan posible que sus hijos les compartan sus intereses, inquietudes, miedos y preocupaciones”, expresó Saraiba.

El coordinador recordó que los entornos digitales son sitios de riesgos, donde no solo hay dinámicas ingenuas (como los retos mortales), sino que existen personas que busca ocasionar daños a la integridad de niños y adolescentes. Por esta razón, hay que comunicarse constantemente con ellos, para saber lo que hacen y a quienes ven en los dispositivos. 

También agregó que los padres suelen usar un “abordaje policial” (con sermones y regaños) a la hora de hablar con sus hijos. Esto causa una pérdida de confianza del menor hacia el adulto. Una de las estrategias que recomendó es abrir espacios donde los representantes puedan compartir sus propias experiencias durante la juventud en un tono amable, que permita que el joven se sienta seguro. 

“Hay que buscar estrategias que sean sostenibles. Y hay que empezar por trabajar la confianza, que no podemos esperar que se presente en situaciones límites, sino que debemos cultivarla en el día a día. El asunto central es poder generar diariamente en nuestros hijos un recurso para que ellos puedan detectar situaciones de riesgo y protegerse”, dijo. 

El acompañamiento de los padres

En la cuarentena ocasionada por la pandemia del COVID-19 es cada vez más difícil encontrar espacios físicos para que los más jóvenes socialicen entre sí, lo que hace que se refugien en la web. La situación demanda que los padres pasen más tiempo con sus hijos si no quieren que estos se dediquen todo el día al entorno digital

“Les decimos que dejen de utilizar el teléfono pero no les ofrecemos alternativas”, aseguró Saraiba. Sin opciones, es difícil obtener un cambio en el comportamiento del menor.

El psicólogo resaltó que es necesario tomarse unas horas para que los adultos establezcan lazos con los niños y adolescentes, reconozcan sus intereses, habilidades y trabajen sus fortalezas. 

Aconsejó establecer rutinas de desconexión para realizar actividades no digitales. En este punto, señaló que resulta indispensable escuchar la opinión del niño o adolescente sobre lo que le gustaría hacer. 

“Hay que plantear la desconexión como una condición. Pero una condición en la que incorporemos el punto de vista del ellos. Porque a lo mejor nosotros queremos plantearle la práctica de una disciplina deportiva y resulta que a él o ella no le interesa sino el arte”, expresó. 

Por otro lado, se refirió a que los padres deben convertirse en modelos positivos, practicando lo que promueven con su discurso. Es decir, si desean que sus hijos se dediquen a otras actividades aparte del celular, no solo basta con animarlos. 

“Existen papás que quieren que sus hijos lean, pero sus hijos nunca los han visto sentados leyendo. Entonces difícilmente podemos promover algo que nosotros mismos nos practicamos”, afirmó Saraiba. 

La importancia de poner límites

Abel Saraiba expresó que es completamente válido para los adultos buscar orientación o ayuda profesional a la hora de aprender sobre herramientas digitales y psicológicas para poder establecer relaciones con sus hijos.

Además comentó que es importante establecer normas claras respecto al uso de dispositivos y cuentas en Internet. Los padres deben tener, por ejemplo, acceso a usuarios y contraseñas.

Conocer los juegos, con quienes hacen conexión e, incluso, interesarse por conocer esos retos mortales de los que hablan en los entornos de niños, niñas y adolescentes, también debe ser parte de la rutina dentro del hogar. 

“Debe haber mecanismos acordados en la familia que pasan necesariamente por la supervisión. Esa supervisión hay que hacerla de manera activa pero también entendiendo que existe una necesidad de privacidad en los adolescentes que hay que tener en consideración”, indicó. 

Para Saraiba, es fundamental que estos acuerdos ocurran antes de que el joven abra la cuenta en la red social o comience a utilizar un celular. 

Señales de alerta en jóvenes que usan redes

Para el doctor Jan Costa Müller las señales de alerta en jóvenes que pueden estar consumiendo contenido perjudicial en redes sociales son irritabilidad, aislamiento, depresión y ansiedad. Aunque estos también se deben a otros factores como la situación familiar. Sin embargo, destacó que cada padre debe llevar a sus hijos a consultas psicológicas para chequear que se encuentren bien. 

“En tiempos modernos, las consultas con un psicólogo o psiquiatra deberían ser una rutina”, aseguró. 

Finalmente, Abel Saraiba expresó que otros indicios de alarma son las dificultades para dormir, la pérdida repentina del apetito y  cambios drásticos en la forma de vestir.

“Es significativo observar cómo reacciona el niño a períodos en los que no puede usar el dispositivo: si vemos reacciones muy hostiles o muy intensas o si reacciona con demasiado sobresalto cuando le pedimos verificar ciertos contenidos”, comentó. 

Todas las anteriores son signos de que algo está pasando con el niño o adolescente. Y es necesario revisar si tiene que ver con los contenidos a los que está expuesto en redes sociales.