Lila Vega: “Hay que ver qué se cierra para que las escuelas puedan abrir”

LA HUMANIDAD · 9 OCTUBRE, 2021 18:06

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Mariana Souquett Gil | @nanasouquett

Foto por Efecto Cocuyo (Archivo)

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Mientras muchos locales comerciales están abiertos, las escuelas en Venezuela permanecen cerradas, a la expectativa de si el anuncio de regreso a clases presenciales se concretará o no el próximo 25 de octubre. Para especialistas como la pediatra Lila Vega, mantener abiertas las escuelas es fundamental para toda sociedad. 

En el país, a juicio de la vocera de la Red de Madres, Padres y Representantes, las autoridades han cometido dos errores en el manejo de la pandemia: el primero ha sido no darle prioridad a las escuelas, mientras que el segundo ha sido la opacidad de la información, pues existen muchos datos que no son públicos. 

“Es imposible saber exactamente lo que está pasando. No podemos confiar en lo que se dice que han vacunado, no sabemos el número de pruebas que se realizan o su positividad, y esa pérdida de confianza genera inmensos problemas. En el manejo de una pandemia, tú necesitas que tu vocero genere confianza y eso no ha pasado en Venezuela”, dice a Efecto Cocuyo.

La pediatra asegura que la ausencia de confianza genera dudas y ansiedad en las familias. Además, destaca que Venezuela es el único país del continente que ha mantenido las escuelas cerradas desde el inicio de la emergencia por el coronavirus, sin haber hecho esfuerzos para reabrirlas, situación que califica como incomprensible. 

“Los niños necesitan volver a las aulas de manera segura, no de cualquier manera. Esta no es una opinión irresponsable de unos padres que se fastidiaron de tener a los hijos en la casa, no. La educación es un derecho y vamos a exigir que las escuelas sean espacios seguros para que los niños puedan volver, y para eso no hay mucho que esperar”, añade.

La experta plantea que cada escuela debe organizar la seguridad en su propio espacio, pues el contexto epidemiológico de un colegio en particular puede ser completamente distinto al de otra institución educativa. Así, llama a dar prioridad a las escuelas por encima de otros establecimientos en los momentos con más casos de COVID-19. 

Habría que ver qué hay que cerrar para que las escuelas puedan abrir. No se trata de que unos contactos son más peligrosos que otros, sino de reducir el número total de contactos. Si el gobierno tuviera la voluntad de abrir las escuelas, estaría cerrando otros sectores e intentando abrir las escuelas”, expresa.

Flexibilidad y participación 

Para la pediatra Lila Vega, no se trata de abrir todas las escuelas o cerrar todas las escuelas al mismo tiempo, sino de generar protocolos y adaptarse dependiendo de la situación epidemiológica, como es el caso de Caracas, donde hay una alta transmisión del coronavirus.  

“Tal vez hoy en Distrito Capital haya escuelas que no puedan abrir, y está bien si no abren porque tal vez en su comunidad más cercana el número de casos es muy grande, pero hay otras en las que no hay casos, la situación está mucho más controlada y sí podrían estar abiertas“, resalta.

En nombre de madres, padres y representantes, señala que las escuelas deben abrir guiándose por la información epidemiológica local, que puede orientar la toma de decisiones, además del establecimiento de protocolos.

Igualmente destaca que la flexibilidad es necesaria, pues algunas escuelas que empiecen a abrir tal vez tengan que cerrar temporalmente si las condiciones empeoran, pero solo es posible con autorización del gobierno nacional.

“Sin duda en un momento dado puede ser necesario cerrar una escuela porque hubo un brote de casos, o porque aumentó la transmisión local. Eso es natural y se entiende, pero al ritmo que vamos, si mantenemos las escuelas cerradas porque en Caracas hay una alta transmisión nunca vamos a abrir, porque siempre va a haber en el país un lugar con alta transmisión”, explica.

Entonces, ¿qué deberían hacer padres, madres y representantes ante el regreso a clases? Lila Vega afirma que lo más importante es que se involucren con los protocolos de su escuela.

Algunos ejemplos pueden ser formar parte del equipo COVID-19 de la escuela, reunirse con el comité de padres o ser voluntarios para apoyar al equipo de identificación y seguimiento de casos.

“Mientras más involucrado estés, más comprendes la lógica de todos los protocolos y te sientes más tranquilo y garantizas más seguridad para tu hijo. La recomendación es involucrarse. Y si no abren las escuelas, hay que protestar que las escuelas no estén abiertas”, indica. 

¿Y la vacunación en niños? 

Como especialista en Pediatría, Vega expresa que no tiene sentido epidemiológico empezar a vacunar a los niños, niñas y adolescentes cuando todavía falta mucha población adulta por vacunar.

Además, explica que en el caso de la vacuna que las autoridades han anunciado para aquellos entre 3 y 17 años, la Abdala de Cuba, aún no ha publicado sus resultados de seguridad. 

“Cuando tengamos a los adultos vacunados ya podremos ver qué información hay sobre la vacuna Abdala, pero en este momento no tiene ningún sentido vacunar a los niños. Es un recurso que debe ser utilizado en las personas de más alto riesgo”, subraya.