Planteles de educación alternativa apuestan a la integración y desarrollo de las artes

LA HUMANIDAD · 28 ABRIL, 2019 16:36

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María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin


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Educación alternativa. Hay escuelas en el país que decidieron, desde hace años, romper los moldes de estructuras tradicionales y rígidas. Por el contrario, apostaron a las corrientes pedagógicas innovadoras, la integración, y el desarrollo de las niñas, niños y adolescentes a través de las artes y la expresión de sus personalidades. Planteles, que también se ven afectados por la crisis en el sector.

Un mural de colores vibrantes da la bienvenida a la Escuela Comunitaria Luisa Goiticoa, a escasos metros de la avenida Andrés Bello de Caracas. Lleva ese nombre en homenaje a la madre de Eugenio Mendoza, empresario responsable del proyecto en el que se construyó el plantel y otros importantes edificios en la zona.

Puertas adentro estudiantes, educadores, representantes y el personal se conocen por sus nombres, se sienten en familia. Las aulas tienen paredes de vidrio, que exhiben pancartas, mensajes, dibujos, y con vista al patio donde en el centro se erige un imponente samán frondoso.

Por salón, en cada nivel, puede haber unos 20 o 25 alumnos, algunos de los cuales tienen una discapacidad cognitiva, motora o psicosocial. La misión de la institución es que todos puedan desarrollar sus diferentes potencialidades y para esto se apoyan en especialistas en psicopedagogía y educación especial. Actualmente tienen una matrícula de 308 estudiantes.

Migración y golpes al presupuesto

La profesora Norelis Vento, directora de la institución, llegó hace más de 10 años a la Luisa Goiticoa como mamá. Buscaba un colegio donde entendieran la condición particular de su hijo. Luego la invitaron a quedarse como docente.

Explicó que el plantel no escapa de las dificultades que atraviesa el país: “Somos una asociación civil, los fondos vienen de los padres y el 90% de los ingresos se va en el pago de la nómina. Sabemos que no tenemos sueldos competitivos pero los maestros que están aquí es porque están enamorados de este proyecto”, el mismo que inició en 1996 la profesora Ana Carvajal.

Reponer el personal que se va es un reto, pero se apoyan en sus redes de contacto. Recientemente incluso dos representantes se incorporaron a impartir clases.

La migración también ha hecho mella en la comunidad educativa. Advierte que solo entre el entre el 7 de marzo –fecha del primer megaapagón en el territorio nacional ese mes– y el 23 de abril, 10 alumnos se retiraron porque se fueron del país.

Las bajas no solo afectan la dinámica, sino también el presupuesto, lo que se traduce en ventanas rotas que no se han podido reparar o mobiliario que no se ha podido renovar. “Actualmente necesitamos dos aires acondicionados para los salones de preescolar que no tienen ventanas y no tenemos cómo adquirirlos”, agregó.

Sin embargo, se esfuerzan en mantener su esencia y dan importancia a que los estudiantes puedan elegir y desarrollarse en áreas como la cocina, el teatro, la música, todo como parte del currículo.

Libertad para el conocimiento

Al entrar a la quinta donde funciona desde hace más de 50 años el colegio La Rondalera, en San Bernardino, la primera pista de que se trata de un plantel diferente es la ausencia de uniformes. “Creemos que la vestimenta es un modo para que se expresen y, a través de ella, podemos conocer incluso cómo se sienten”, señala el coordinador de la institución,César Velásquez.

 

Un mural con íconos de la ciudad, elaborado por el artista plástico Nunzio Cedrola, destacan en el segundo piso. Las obras de los preescolares adornan las carteleras y en el tercer piso destaca el huerto elaborado con materiales de reciclaje, responsabilidad de los alumnos de bachillerato.

El trabajo por proyectos, la investigación y los trabajos de campo han sido tradicionalmente parte de su filosofía, aunque estos últimos –que incluían viajes a distintas regiones del país –cada vez son menos por la crisis económica y el auge de la inseguridad. “Parte de esta filosofía es que los niños aprendan jugando, que lo hagan fuera del aula, que tengan espacios para ser libres y activar el conocimiento”, agregó Velásquez.

Como elemento diferenciador de otras escuelas, el profesor destaca la cercanía que tienen con los alumnos, la comunicación con ellos, la promoción de su participación en el aula, así como el trabajo de las emociones desde los más pequeños hasta los más grandes. También apuestan a incorporar las teorías de aprendizaje en boga.

La realidad de la migración del personal también ha tocado sus puertas, pero como fortaleza destacan las redes de contacto que establecen para reponer los cargos. Sin embargo, con respecto a los estudiantes en el año escolar en curso se han retirado 10 por este motivo: “Parece un número pequeño, pero para una matrícula de 200 alumnos genera un impacto en el presupuesto”, señaló.

Fotos: Mairet Chourio – @MairetChourio