Obispos llaman a discernir con serenidad durante CXVI asamblea ordinaria plenaria de la CEV

LA HUMANIDAD · 7 JULIO, 2021 14:47

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Efecto Cocuyo | @efectococuyo


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La CXVI Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano, celebrada en modalidad virtual, inició la mañana del miércoles 7 de julio de 2021.  Y en el discurso inaugural, Monseñor Mario Moronta, primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), dijo que “los tiempos que vivimos, siguen estando signados por los problemas de una grave crisis que se agudiza día a día”. En ese encuentro los obispos llaman “a seguir discerniendo con serenidad, pero con decisión, con la luz del Espíritu”.

“La sinodalidad (significa ‘camino que se hace junto con’), por tanto, debe marcar siempre el ser y el quehacer de la Iglesia. Pretender reducirla sólo a encuentros donde hay una cierta escucha, pero donde en el fondo se toman decisiones previamente preparadas e inducidas, desdice de la realidad frontal de la misma sinodalidad”, aseveró.

 “No nos toca a nosotros decidir lo que a otros les corresponde, no nos toca ser protagonistas de acuerdos ni de pactos que están alejados del ser y del quehacer del pueblo; nos corresponde iluminar y discernir, seguir descubriendo el paso del Señor en medio de nuestro pueblo y en la Iglesia”, exhortó

Por su parte, Monseñor José Luis Azuaje, Arzobispo de Maracaibo y presidente de la CEV, dirigió las palabras de instalación de la CXVI asamblea enviando un mensaje de solidaridad a quienes han sufrido y sufren el contagio por COVID-19, así como a quienes han perdido a uno o varios de sus seres queridos debido a ello, “que el dolor se transforme en esperanza en esta dura experiencia”, expresó.

Agradeció también a los profesionales de la salud “que se han entregado con ardiente corazón”, para brindar atención a los contagiados. Nos unimos al clamor del pueblo al pedir la masificación de la vacunación contra el COVID-19, con vacunas reconocidas por las autoridades de la salud, la OMS, OPS, y no cualquier experimento de vacuna”, afirmó el prelado.

En comunión con lo expresado por Moronta, Azuaje se sumó a la reflexión sobre la sinodalidad, indicando que siendo que, en el término, que significa ‘caminar juntos’, es necesario destacar que ese ‘juntos’ “no diluye las responsabilidades, sino fortalece la ministerialidad de la Iglesia y el sentido de pertenencia de todos al pueblo de Dios y su responsabilidad en las realidades históricas”, y la realidad sinodal que se presenta en el ámbito interno de la Iglesia, “puede servir también para analizar la realidad venezolana, porque el caminar juntos manifiesta el deseo de salir al encuentro del otro y tratar de construir un nosotros interpelante.”

Azuaje, en una referencia al mensaje de la Presidencia de la CEV con ocasión del Bicentenario de la Batalla de Carabobo, indicó que tal acontecimiento histórico debe incentivar en el tiempo de hoy “un cambio radical, que no es sólo un cambio de autoridades o dirigentes nacionales, sino que implica una conversión en la forma de ver y obrar las realidades socio-políticas, ante las situaciones límites en la que nos encontramos”, y reiteró “la urgente necesidad de Refundar la Nación, entendida esta como ‘entidad simbólica que vincula culturalmente el territorio estatal con la ciudadanía, creando la lealtad y la cohesión necesarias para que el vínculo entre el Estado y la ciudadanía sea permanente y estable a través del tiempo’”.

Para refundar la Nación”, continuó el Presidente de la CEV, una de las más importantes tareas que tenemos pendientes los venezolanos, es volver a recobrar la fuerza de ser “sujetos”, recobrar la autonomía y la libertad como ciudadanos y como nación ante la invasión político-cultural extranjera en la que nos encontramos. “No puede haber libertad sin un ‘sujeto’ que asuma ese valor”, y afirmó que “el gravísimo problema hoy día en nuestro país es que cada uno quiere caminar por separado. Caminar juntos es el camino constitutivo de la Iglesia y, podríamos decir, del pueblo”.

Una fe que mueve montañas

Por su parte, el Encargado de Negocios de la Nunciatura Apostólica, Monseñor Ignazio Ceffalia, dirigió su salutación al Episcopado Venezolano, expresando su gratitud por la cercanía manifestada, así como el saludo fraterno de Monseñor Aldo Giordano, de quien afirmó “no ha sido fácil para él dejar Venezuela y su Iglesia”.

Durante el año de servicio que ha realizado desde su nombramiento como Secretario de la Nunciatura, señaló encontrarse “impactado” del hecho de que “a pesar de todas las dificultades extremas por causa de la crisis que atraviesa el país, agravadas por el COVID, se ve una heroicidad única y ejemplar de enfrentar los problemas. Una fuerza titánica de no dejarse aplastar por los acontecimientos, una fe que mueve las montañas, y una férrea convicción que Dios no abandona a quien pide su ayuda”.

Manifestó que en una situación “tan flagrante de pobreza, a causa de la crisis y de la pandemia”, la Iglesia tiene mucho que aportar, pues “el amor de Dios urge a iluminar con valentía, desde la fe, las situaciones dramáticas que está viviendo el país”, y deseó a los obispos que sus palabras y acciones “ayuden a centrar las situaciones y orientar la opinión y la vida del pueblo al que sirven, desde el corazón de Dios, para dar alimento sólido a quien tiene sed de justicia y hambre de pan y de Dios”.

En la agenda del día se hizo un “Análisis de la realidad en pandemia”, dirigido por el doctor Félix Arellano, quien compartió la visión del panorama socio-político en Venezuela en la actualidad.

Luego Monseñor Mariano Parra, Arzobispo de Coro y presidente del Consejo Asesor Nacional de Pastoral, presentó los avances en torno al caminar de la II Asamblea Nacional de Pastoral y las perspectivas de la misma de acuerdo a la reflexión de la parroquia misionera y en salida para los nuevos tiempos. Las sesiones de la asamblea tendrán lugar durante la mañana de cada día, para abordar diferentes temáticas relativas al acontecer eclesiástico del país.