Más milagros, intercesiones y muestras de apoyo para José Gregorio Hernández

LA HUMANIDAD · 26 OCTUBRE, 2020 11:06

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Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

Foto por Iván E. Reyes (Foto principal) | Mairet Chourio

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Mientras que el cardenal Baltazar Porras, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, inició formalmente la apertura del tribunal eclesiástico para la exhumación de los restos del doctor José Gregorio Hernández, sus devotos continuaron pidiendo milagros, intercesiones y le daban muestras de apoyo a las afueras de la iglesia La Candelaria.

Isolina Terán que nació en Isnotú agradeció al santo de los pobres. Aseguró que gracias a él pudo tener una casa.

«Me ha da dado todo a mí. Él es hasta paisanito mío porque soy de Isnotú (pueblo donde nació Hernández en Trujillo). Soy fiel creyente, él es el patrón de mi casa porque por él la obtuve», dijo Terán en los alrededores de la iglesia donde a las 10:10 de la mañana inició el proceso oficial para exhumar el cuerpo del futuro beato.

Isolina Terán, quien nació en Isnotú como el futuro beato, le agradeció este lunes 26 de octubre

El Vaticano, como uno de los requisitos para la beatificación, exige que el cuerpo del que declaran beato sea exhumado. En este caso comprobarán que el acta de la última exhumación que se hizo en el año 1975, cuando el cuerpo del médico fue trasladado del Cementerio General del Sur a la iglesia La Candelaria, correspondan con lo que observen este lunes.

Desde las 6:00 de la mañana de este lunes, los devotos de Hernández llegaron a las inmediaciones del templo, que está fuertemente custodiado por miembros de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Acceso restringido

En el lugar acordonaron la plaza, por lo que quienes se congregaron están en las calles y aceras aledañas a la iglesia.

Un adolescente de 14 años también se acercó al lugar. Se trata de Jorge Achkar que llegó con una pequeña figura del doctor. Dijo que era devoto por la gran cantidad de milagros que se la atribuyen a Hernández y por su historia de entrega a los más necesitados.

Jorge Ackar, de 14 años, se acercó a la iglesia La Candelaria este lunes 26 de octubre

También estaba Iris Rizales, una mujer que tiene más de 20 años vendiendo estampitas pero en las afueras de la iglesia Santa Teresa. Aprovechó este lunes para comercializar sus figuras en La Candelaria.

Sostuvo que pudo vender escapularios y estampitas a los presentes, que con el paso de las horas aumentaron, sin importar las medidas como el distanciamiento físico por el coronavirus.

Puertas adentro

En la iglesia La Candelaria Porras, al frente de la ceremonia oficial, le recibió juramento a la comisión designada para la exhumación de los restos.

Médicos patólogos-forenses, una odontóloga forense, personal funerario y hasta dos notarios conforman la comisión que se encargará del proceso.

El inicio de la exhumación coincide con la fecha de nacimiento de José Gregorio Hernández. Un 26 de octubre de 1864, el llamado médico o santo de los pobres, nació en la población trujillana de Isnotú.

Su vida dedicada al servicio, a la investigación y su ferviente creencia católica es conocida a lo largo de la historia. Su muerte que se produjo por un arrollamiento el 29 de junio de 1919, no impidió que las y los venezolanos comenzaran la devoción hacia el médico.

El cardenal Porras explicó, en una transmisión en vivo por Youtube, que debido a las medidas de seguridad por la pandemia del COVID-19, se restringió la ceremonia a «unas pocas personas».

El proceso de exhumación se realizará siguiendo las directrices de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano, y culminará este sábado 31 de octubre.

En la ceremonia participa la niña Yaxury Solórzano Ortega, quien fue sanada por el futuro beato, de acuerdo a la aprobación del milagro por parte de la Santa Sede.

«No estamos ante un cadáver sino ante un resucitado», dijo Porras antes de que se abriera la tumba de Hernández.