Karina Sainz Borgo: Reconstruirnos como país nos tomará años

LA HUMANIDAD · 6 MARZO, 2019 17:42

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Isaac González Mendoza | @Sasamendoz


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Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982) no es optimista sobre el momento que vive el país. Y la razón no es que no quiera que se recupere, sino que considera que los ciudadanos tienen que ser cada vez más valientes y pacientes porque los cambios no vendrán de la noche a la mañana.

Una opinión similar tiene la periodista y escritora con la literatura venezolana actual. Aunque esta se ha destacado con autores como Rodrigo Blanco Calderón o Juan Carlos Méndez Guédez, advierte que la mirada debe estar enfocada en que se construya una obra.

“Nada se da sin trabajo”, afirma.

Así de dura es, también, con ella misma, sea sin o con éxitos como el que se ha ganado su primera novela, La hija de la española (Lumen), que sale a la venta este jueves 7 de marzo. La obra, una de las sorpresas de la Feria del Libro de Frankfurt, ha sido comprada en 22 países, entre ellos Colombia, Italia y Alemania.

El primer capítulo se puede leer en el diario digital español Vozpópuli, para el que escribe Sainz Borgo, quien vive en España desde 2006.

Uno de los fragmentos dice: Cuando mi madre ingresó en la Unidad de Cuidados Paliativos, los Hijos de la Revolución arrestaron a Santiago, su hermano. Ese día apresaron a decenas de estudiantes. Terminaron con la espalda en carne viva por los perdigones, apaleados en una esquina o violados con el cañón de un fusil.

En pocas páginas, la periodista sintetiza la Venezuela de hoy: plagada de escasez de medicinas y comida, presos políticos, violaciones de los derechos humanos, depresiones, crisis familiares y más sucesos que parecen absurdos.

Con ese trágico telón de fondo, se desarrolla la historia de Adelaida Falcón, quien enfrenta la muerte de su madre y emprende una travesía para tratar de escapar de la catástrofe.

—Ha sido pasmosa la recepción de La hija de la española en tan poco tiempo, a pesar de que es tu primera novela. ¿Cómo has acogido su éxito?

—Con mucha satisfacción y agradecimiento. En ocasiones resulta abrumador el impulso y el apoyo tanto en España como en Venezuela, pero también en Colombia, Italia y Alemania, donde la novela está a punto de salir. El resto de los 22 países se ha volcado en las traducciones, quieren que conserve ese espíritu. Estamos trabajando mucho juntos.

—En el primer capítulo, publicado en Vozpópuli, parece que condensas en pocas páginas el país: los presos políticos, la pobreza, la escasez, las crisis familiares.

—Esta es una novela que tiene una correspondencia con la realidad venezolana, pero aspira a recrear un sentimiento universal de pérdida, orfandad, destrucción y desarraigo. Ese proceso doloroso en el que un poder absoluto destruye no solo a las sociedades, sino que también desactiva y anula a los individuos.

—Al leerlo percibí influencias de la novela negra americana y, obviamente, Flaubert. ¿Qué autores te inspiraron para La hija de la española?

—Un autor escribe con su biografía, sus memorias y sus lecturas. Más que novela negra, diría la novela realista. Respondí a autores que resuenan en mis lecturas: desde La carretera de McCarthy hasta Coetzee, sobre todo el Coetzee de Desgracia. O Thomas Bernhard, el hombre que más certeramente retrató la náusea de la patria cuando es impuesta y autoritaria. En este libro resuenan por supuesto autoras fundamentales para mí como Doris Lessing y mis inmensas Yolanda Pantin y Elisa Lerner. Juan Gabriel Vásquez y Javier Marías fueron detonantes para algunas ideas, además de una impronta fuerte que tengo de Philip Roth.

—Dentro de la narrativa reciente, dos novelas se han destacado por reflejar la Venezuela chavista: Patria o muerte, de Barrera Tyszka, y The Night, de Rodrigo Blanco Calderón. ¿Pudiera ser La hija de la española la gran novela de este período político?

—La hija de la española aspira a ser una historia que consiga retratar cómo una sociedad puede desaparecer en manos del totalitarismo, ya sea el que nos ha tocado vivir, o el que se impone cuando una sociedad es despojada de todo, incluso de la razón.

—Pongamos que el éxito editorial de La hija de la española te permite dedicarte solo a escribir ficción. ¿Dejarías el periodismo para vivir solo de la literatura?

—Jamás. El periodismo es la transfusión de vida que necesita un autor y más en mi caso: soy aún joven y necesito exponerme a muchas experiencias.

—Has entrevistado a grandes escritores contemporáneos. ¿Ha habido feedback con ellos? ¿Qué te han dicho?

—Sí. Hay personas muy cercanas a mí como Arturo Pérez-Reverte, a quien le gustó mucho. De momento, la novela está llegando a manos de las personas, periodistas y autores. Pero percibo que la percepción es buena. Me dicen que es muy dura, pero que está bien escrita.

—¿Qué más estás escribiendo, más allá de tu trabajo periodístico?

—Hay cosas en camino, dos concretamente. Pero mejor no contar mucho, que hay que escribir primero.

—¿Consideras que tu trabajo como periodista ha sido uno de los motivos de la recepción de la novela?

—Creo que eso pudo crear un clima propicio, porque muchos me conocían por mi trabajo en prensa.

—Venezuela ha estado en el foco mediático desde hace cuatro años. ¿Crees que eso ha generado, también, esta recepción?

—Quisiera pensar que la novela puede contarse más allá de esta tragedia, pero resulta inevitable que influya.

—Leí en una entrevista que no eres nada optimista con el país. “En Caracas siempre será de noche”, lamentas. ¿Qué opinas del fenómeno Guaidó?

—Creo que cualquier proceso hacia una transición democrática será largo. Exigirá de todos los ciudadanos aún más paciencia y coraje. Esto no ocurrirá de un día para otro. Reconstruirnos como país nos tomará años. Esto es solo el comienzo.

—La literatura venezolana sigue destacándose a pesar de la crisis editorial en el país, en especial con autores que están en el extranjero como Méndez Guédez, Rodrigo Blanco o tú misma. ¿Cómo definirías este momento para los escritores venezolanos?

—Creo que no es momento de triunfalismos. Debemos estar contentos, pero nada se da sin trabajo. Debemos enfocarnos en construir una obra, un relato. Queda mucho trabajo por hacer.

—En medio de un mundo tecnológico, donde los medios multimedia reciben mayor atención, ¿cómo cala la literatura? ¿No es una situación que a ti te genere dudas?

—Desde Homero vivimos alrededor del más elemental de los relatos: el viaje del héroe. No hay red social que pueda hacer desaparecer esa necesidad universal de explicarnos a nosotros mismos.

Foto: Teresa García/Vozpopuli.

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