Jojo Rabbit, una sátira sobre el nazismo hecha desde el corazón - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 20 ENERO, 2020 14:00

Jojo Rabbit, una sátira sobre el nazismo hecha desde el corazón

Texto por Antonio Di Muro Mayorca

Ver más de

Antonio Di Muro Mayorca

¿Cómo valoras esta información?

4
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Más que ser una comedia sobre el nazismo, Jojo Rabbit nos ofrece una reflexión sobre cómo el amor supera al odio y a las ideologías. La película del director Taika Waititi sigue la vida de Jojo Betzler, un niño alemán de 10 años, fanático del nazismo quien tiene como mejor amigo una versión imaginaria de Adolf Hitler. La vida de Jojo da un giro cuando descubre que su madre esconde en casa a una adolescente judía.

Una tragicomedia con Hitler

Taika Waititi mantiene los momentos de comedia a lo largo de la cinta, incluso después de los momentos más emotivos, logrando el correcto equilibro entre lo gracioso y lo trágico, similar a lo que Roberto Benigni hizo con La Vida es Bella (1997).

La cinta del director de Thor: Ragnarok, contiene una estética similar a la de Wes Anderson, haciéndonos recordar películas como Moonrise Kingdom. Está cargada de un sentido del humor audaz con el que logra minimizar a los soldados nazis prácticamente a payasos y mostrando al nazismo como un mal chiste.

Waititi también actúa en la cinta, el cineasta interpreta la versión imaginaria de Hitler. En otras películas de guerra los militares de la segunda Guerra Mundial son fríos rígidos y despiadados, con su interpretación el director nos muestra a un Adolf Hitler  gracioso, exagerado y caricaturesco, similar a Charles Chaplin en El gran dictador.

Niños jugando a la guerra

Jojo Rabbit es una película dulce. Jojo (Roman Griffin Davis) es un niño tímido y encantador que idealiza a Hitler hasta hacerlo su héroe personal, su mejor amigo, e incluso lo convierte en su conciencia. El Adolf imaginario actúa como guía moral del niño, ambos entablan absurdos pero entretenidos debates como un Pinocho y su Pepe Grillo nazi.

Jojo desea ser el soldado perfecto, desde el primer cuadro de la cinta, practica con entusiasmo su discurso frente al espejo y sale corriendo a enlistarse con su amigo Yorkie (Archie Yates) al campamento de entrenamiento, como si la Segunda Guerra Mundial fuese un juego entre soldaditos.

A medida que la historia avanza, él va asumiendo tareas más serias dentro del partido, como realizar un libro ilustrado similar a uno de cuentos infantiles, el cual es en realidad una investigación sobre los judíos, o ir por las calles disfrazado de robot recolectando metal para los soldados en la guerra.

El amor sobre el odio

Jojo vive en una familia rota, su padre está desaparecido en la guerra y su hermana falleció. El centro de su universo es su madre Rosie (Scarlett Johansson) quien cumple con la figura de sostén de hogar y vela porque su pequeño sea feliz.

La vida del niño da un giro de 180 grados al enterarse de que su madre oculta en su casa a una joven judía llamada Elsa (Thomasin McKenzie). Entre ellos se irá generando una dinámica que pasa del odio al amor, rompiendo su ideología y haciéndolo entender que los judíos también son personas de carne y hueso.

Más allá de transmitir un mensaje sobre los peligros del adoctrinamiento y de las ideologías, Jojo Rabbit es una película que enternece con su sentido del humor y escenas dramáticas que tocan las fibras del espectador y que provocan lágrimas de risa y de llanto. Con ella, la audiencia percibirá un lado más humano de uno de los capítulos más oscuros de la Historia.