John Pardo, el venezolano que fusiona sabores sobre dos ruedas en MasterChef Latino

LA HUMANIDAD · 28 JULIO, 2019 18:40

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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Diariamente, John Pardo recibe unos 100 mensajes en sus redes sociales. Entre los últimos que le llegaron, recuerda el de una madre que quedó con discapacidad motora y que retomó su amor por la cocina cuando conoció su historia. Otro es el de una jovencita, que le comenta que su mejor amiga quedó en silla de ruedas y que no se pierde ni un minuto del reality show. 

John Pardo es venezolano, tiene 46 años y compite en la segunda temporada del programa MasterChef Latino. Sin embargo, no es cualquier contendor. Es el primer concursante en silla de ruedas que participa en el show en toda su historia.

Su participación supuso todo un reto para el programa, pues MasterChef Latino, de la cadena Telemundo, tuvo que adaptarse a la condición de John. Los productores instalaron rampas y dispusieron de ascensores para que el venezolano pudiera moverse con comodidad en el set y hacer algo que le apasiona desde que era un niño: cocinar.

Cuando apenas tenía 21 años y estudiaba Derecho en la Universidad Santa María, en Caracas, John fue víctima de un asalto. Los delincuentes le propinaron dos disparos para robarle su carro: una de las balas entró por su médula espinal y paralizó su cuerpo de la cintura para abajo. También su brazo izquierdo quedó inmóvil.

El atraco detuvo en seco sus estudios y lo obligó a concentrarse en su recuperación, lo que lo llevó a mudarse a Estados Unidos. Desde entonces, ha vivido en Miami, donde emprendió una carrera en diseño y construcción.

Sin embargo, John quiso probar suerte en la cocina y MasterChef Latino fue la excusa perfecta. «Un amigo en Miami me dijo que me inscribiera en el programa», cuenta a Efecto Cocuyo, «quería explorar un cambio de profesión y ver si mi cocina es buena o no».

Entre los sabores que le recuerdan a Venezuela está el de una inconfundible arepa o un potente pabellón. De pequeño, recuerda, acompañaba en la cocina a su abuela y a su madre. Empezó a cocinar más cuando entró a rehabilitación. Dice que prepara platillos en sus ratos libres y no tan libres, pero siempre para su pareja, familia o amigos. Ahora John fusiona sabores en los fogones de MasterChef Latino junto a otros 14 participantes de distintas culturas y rincones del continente.

«Lo más difícil es que tienes que vivir fuera de tu casa por dos meses, dejar el trabajo y concentrarte en la cocina. Pensar en qué te van a poner a cocinar el día siguiente», cuenta John sobre lo retador de participar en el reality show. 

Pero a pesar de los desafíos, no solo participa por conquistar la segunda temporada del programa, sino para promover la inclusión total. «Han sido muy inclusivos en MasterChef. Colocaron rampas y ascensores para que me pudiera mover», dice.

«La gente siempre habla de incluir a las personas de diferentes culturas, pero nunca se habla del tabú del que está en silla de ruedas o de quien tiene una discapacidad intelectual. Nadie habla de eso, pero 20% de la población de los Estados Unidos tiene alguna discapacidad», continúa.

La cocina es solo un nuevo capítulo en la vida de John, quien se propuso luchar por la inclusión hace mucho tiempo. En el año 2017 hizo el Camino de Santiago y se convirtió en la primera persona en culminar la ruta de peregrinación sin ningún tipo de ayuda ni modificación a su silla de ruedas.

«Hay gente a la que empujan, pero yo lo hice solo y con mi mochila. Es la mejor experiencia que he vivido y la hice a mi manera porque había sitios a los que no podía acceder debido a la silla», relata.

John documentó su viaje de 800 kilómetros con una cámara personal de alta definición y espera compartir su experiencia próximamente. Otro de sus deseos es seguir luchando por la inclusión (y seguir inspirando a otros) desde distintos espacios, como su plataforma I did it my way (lo hice a mi manera en inglés).

«Quiero hacer charlas y motivar a las personas, enseñarles cómo lidiar con su situación para que no sea un obstáculo, porque el obstáculo se lo pone uno mismo. Me gustaría ayudar en colegios y centros de rehabilitación. Apoyar a las familias. Se trata de un proceso de curación, decir esto lo hice yo y saber que uno va a poder hacer lo que se proponga», afirma.

LA HUMANIDAD · 30 SEPTIEMBRE, 2022

John Pardo, el venezolano que fusiona sabores sobre dos ruedas en MasterChef Latino

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

Diariamente, John Pardo recibe unos 100 mensajes en sus redes sociales. Entre los últimos que le llegaron, recuerda el de una madre que quedó con discapacidad motora y que retomó su amor por la cocina cuando conoció su historia. Otro es el de una jovencita, que le comenta que su mejor amiga quedó en silla de ruedas y que no se pierde ni un minuto del reality show. 

John Pardo es venezolano, tiene 46 años y compite en la segunda temporada del programa MasterChef Latino. Sin embargo, no es cualquier contendor. Es el primer concursante en silla de ruedas que participa en el show en toda su historia.

Su participación supuso todo un reto para el programa, pues MasterChef Latino, de la cadena Telemundo, tuvo que adaptarse a la condición de John. Los productores instalaron rampas y dispusieron de ascensores para que el venezolano pudiera moverse con comodidad en el set y hacer algo que le apasiona desde que era un niño: cocinar.

Cuando apenas tenía 21 años y estudiaba Derecho en la Universidad Santa María, en Caracas, John fue víctima de un asalto. Los delincuentes le propinaron dos disparos para robarle su carro: una de las balas entró por su médula espinal y paralizó su cuerpo de la cintura para abajo. También su brazo izquierdo quedó inmóvil.

El atraco detuvo en seco sus estudios y lo obligó a concentrarse en su recuperación, lo que lo llevó a mudarse a Estados Unidos. Desde entonces, ha vivido en Miami, donde emprendió una carrera en diseño y construcción.

Sin embargo, John quiso probar suerte en la cocina y MasterChef Latino fue la excusa perfecta. «Un amigo en Miami me dijo que me inscribiera en el programa», cuenta a Efecto Cocuyo, «quería explorar un cambio de profesión y ver si mi cocina es buena o no».

Entre los sabores que le recuerdan a Venezuela está el de una inconfundible arepa o un potente pabellón. De pequeño, recuerda, acompañaba en la cocina a su abuela y a su madre. Empezó a cocinar más cuando entró a rehabilitación. Dice que prepara platillos en sus ratos libres y no tan libres, pero siempre para su pareja, familia o amigos. Ahora John fusiona sabores en los fogones de MasterChef Latino junto a otros 14 participantes de distintas culturas y rincones del continente.

«Lo más difícil es que tienes que vivir fuera de tu casa por dos meses, dejar el trabajo y concentrarte en la cocina. Pensar en qué te van a poner a cocinar el día siguiente», cuenta John sobre lo retador de participar en el reality show. 

Pero a pesar de los desafíos, no solo participa por conquistar la segunda temporada del programa, sino para promover la inclusión total. «Han sido muy inclusivos en MasterChef. Colocaron rampas y ascensores para que me pudiera mover», dice.

«La gente siempre habla de incluir a las personas de diferentes culturas, pero nunca se habla del tabú del que está en silla de ruedas o de quien tiene una discapacidad intelectual. Nadie habla de eso, pero 20% de la población de los Estados Unidos tiene alguna discapacidad», continúa.

La cocina es solo un nuevo capítulo en la vida de John, quien se propuso luchar por la inclusión hace mucho tiempo. En el año 2017 hizo el Camino de Santiago y se convirtió en la primera persona en culminar la ruta de peregrinación sin ningún tipo de ayuda ni modificación a su silla de ruedas.

«Hay gente a la que empujan, pero yo lo hice solo y con mi mochila. Es la mejor experiencia que he vivido y la hice a mi manera porque había sitios a los que no podía acceder debido a la silla», relata.

John documentó su viaje de 800 kilómetros con una cámara personal de alta definición y espera compartir su experiencia próximamente. Otro de sus deseos es seguir luchando por la inclusión (y seguir inspirando a otros) desde distintos espacios, como su plataforma I did it my way (lo hice a mi manera en inglés).

«Quiero hacer charlas y motivar a las personas, enseñarles cómo lidiar con su situación para que no sea un obstáculo, porque el obstáculo se lo pone uno mismo. Me gustaría ayudar en colegios y centros de rehabilitación. Apoyar a las familias. Se trata de un proceso de curación, decir esto lo hice yo y saber que uno va a poder hacer lo que se proponga», afirma.

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