Realizar fiestas en Canaima viola los reglamentos y es una falta a los pemones, alerta SOSOrinoco

LA HUMANIDAD · 9 FEBRERO, 2022 12:18

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Efecto Cocuyo | @efectococuyo


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«Realizar una gran fiesta, boda o celebración privada, en cualquier área del Parque Nacional Canaima, sitio de Patrimonio Mundial Natural, es considerado una falta de respeto hacia la cultura pemón, ya que todos los tepuyes son considerados sagrados por el pueblo pemón«.

Es un alerta que envía la ONG SOSOrinoco luego de que se filtraran fotos y videos de una fiesta en uno de los campamento del parque que incluyó paseo y estadía en uno de los tepuyes.

Concretamente, la organización se refiere a un evento desarrollado el viernes 4 de febrero 2022 para celebrar los 50 años de Rafael Oliveros, director del Grupo La Marea y director general de Campamento Canaima, en la cima del Kusari Tepuy (Cerro Venado), un tepuy que queda justo frente a la Laguna de Canaima.

Cita SOSOrinoco que los invitado, vestidos de “smoking” y traje largo, todos con zapatos deportivos, fueron conducidos al aeropuerto de Canaima, donde abordaron los helicópteros para su traslado a la cumbre del Kusari Tepuy. Entre los invitados nombraron a  Osmel SousaAura Marina Hernández.

Al menos en nueve vuelos bajaron a los asistentes la mañana del sábado 5 de febrero, 2022 entre las 7:00 y las 9:00 a.m.

«El invitado Osmel Sousa muestra por sus redes el campamento temporal que se armó para la fiesta: carpas individuales, dotadas con pijamas para dormir con el nombre de cada uno“, denuncia la ONG.

«Entendemos que Rafael Oliveros, como director del Campamento Canaima, suscribió un acuerdo comercial con Conviasa a través de ConViaje, ‘con el propósito de incentivar el turismo en la localidad con paquetes todo incluido’”.

Qué denuncia SOSOrinoco

No obstante, sostiene la institución, es una actividad claramente prohibida, que en el mejor de los casos podría considerarse “restringida (debiendo en tal caso someterse a un estudio de impacto ambiental previo) por ser una actividad de recreación masiva, que convoca y aglutina a una gran cantidad de personas en una pequeña superficie (con una densidad de más de una persona por cada treinta (30) metros cuadrados). Dijeron que en esa fiesta «se distribuye y fomenta el consumo de bebidas alcohólicas, bajo una fuerte perturbación sonora (que excede de 57 decibeles (dBA) a 2 metros de distancia de la fuente sonora) y lumínica, en un horario nocturno que está expresamente prohibido (desde las 9:30 p.m. hasta las 5:00 a.m.), y donde ocurrió una pernocta en sitios no acondicionados para ello».

Para SOSOrinoco un evento de esta naturaleza, que además es de carácter privado, y que no tiene  ningún sentido público, no es sólo una violación al Estado de derecho, sino «una afrenta y una bofetada a la dignidad y el honor de todo el pueblo venezolano, especialmente en un momento tan trágico por el que atraviesa el país», en medio de una crisis humanitaria compleja reconocida por todos los organismos internacionales.

«El tipo de turismo y actividades que Venetur y Rafael Oliveros están promocionando en parques nacionales, más aun, un sitio de Patrimonio Mundial como Canaima, viola los reglamentos que están diseñados para proteger justamente la fragilidad ecológica de este lugar único en el planeta».

Impacto de actividad humana

Alerta que el impacto humano por actividades «irresponsables» y que, además están prohibidas, tienen un efecto, no solo duradero sino probablemente imposible de remediar en una escala de tiempo humana.

«Sobre la cumbre del Kusari Tepuy crece una vegetación de herbazal, única de estas montañas tabulares del Escudo Guayanés, caracterizada por especies de gran valor científico. Estos herbazales crecen sobre suelos extremadamente pobres y rocosos, lo cual los hace muy sensibles y de difícil recuperación una vez impactados. Son muy susceptibles a los incendios, al pisoteo, a los desechos orgánicos, y es por eso que toda actividad en principio debe estar prohibida».

Exhorta al empresario Oliveros, miembro del Consejo Nacional de Economía Productiva y como representante del sector turismo nombrado por Nicolás Maduro, informarse y respetar el Reglamento Parcial de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Naturales.

«La sociedad civil venezolana tiene el deber de denunciar y protestar este tipo de “turismo” insostenible, irresponsable e insensible».

Un parque nacional es un espacio natural superlativo, excepcional, que pertenece a todos los venezolanos, que por su inmenso valor no sólo ecológico sino simbólico, debe ser tratado como un templo sagrado de la naturaleza, y por tanto con veneración y respeto. Los tepuyes son sagrados y muy respetados por el pueblo pemón, habitantes ancestrales de la Gran Sabana y Canaima.

Protección nacional e internacional

Un sitio de Patrimonio Mundial Natural (reconocido por Unesco) es una creación de la naturaleza que se considera de las más extraordinarias y valiosas de todo el Planeta, y por tanto el país que lo posee le debe garantizar a la humanidad toda, que esa condición de grandiosidad se mantendrá inalterada para siempre.

El Parque Nacional Canaima se rige por el Reglamento Parcial de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Naturales, Decreto N° 276, publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela N° 4.016 extraordinario de fecha 09/06/89.

«Hacer fiestas, en la cumbre de un tepuy, dentro de un parque nacional que es el único sitio de Patrimonio Mundial  Natural que ha sido registrado para Venezuela, viola además de la filosofía y concepto de las figuras que lo protegen», alerta la ONG.

Con información de SOSOrinoco