Familias hacen «malabares» para comprar uniformes en Maturín y Puerto Ordaz

LA HUMANIDAD · 19 SEPTIEMBRE, 2022 17:54

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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En el oriente de Venezuela la compra de útiles y uniformes impacta en los bolsillos de madres y padres, quienes se quejan de las listas de materiales que los colegios solicitan a los jóvenes para el regreso a clases en el país, pautado para inicios de octubre de 2022.

En Maturín, estado Monagas, y Puerto Ordaz, Bolívar, el gasto oscila entre los 50 y los 150 dólares. La primera cifra equivale más de cuatro sueldos mínimos y es el total solo si las familias deciden adquirir lo más económico. Sin embargo, incluso comprar materiales a bajos costos resulta complicado: en agosto, el Periódico de Monagas advirtió que los útiles escolares se habían incrementado un 20 % durante ese mes. 

El aumento coincidió con la subida abrupta del dólar, que pasó de 7,32 bolívares a 8,70 bolívares en solo un día, el 24 de agosto de 2022. Frente a ello, cientos de comerciantes a nivel nacional ajustaron los costos de sus productos. A finales de septiembre, representantes intentan llevarse lo que pueden, debido a que temen que en octubre los precios cambien. 

Las listas son largas, especialmente las de preescolar. Las opiniones sobre ellas son variadas, algunos indican que no concuerdan con la realidad del país, cuyo salario mínimo equivale a 16 dólares al cambio del Banco Central el 19 de septiembre. Otros comentan que los colegios piden los recursos necesarios para que casa estudiante pueda realizar las actividades correspondientes.

«Los maestros están conscientes de la crisis económica, pero para poder estar cómodos y trabajar en el salón se tiene que pedir el material. Otra cosa, muchos dicen que no es obligatorio, que es lo que se pueda de los útiles», expresó Istar Ramírez, desde la capital monaguense. Las listas incluyen más de un cuaderno, resmas de hojas blancas y al menos una caja de creyones, que son algunos de los artículos más costosos en librerías, tiendas físicas y páginas web. 

Un uniforme supera el sueldo mínimo

Los precios de los uniformes en Maturín varían de acuerdo con la talla y el material. Comprar ropa para niños en edad preescolar resulta más económico que para un adolescente que curse secundaria. Esto se debe a que las camisas para los pequeños están entre ocho y doce dólares, pero para los jóvenes de edades más avanzadas pueden costar hasta 15 dólares. 

Los pantalones cuestan entre 14 y 18 dólares, pero en ocasiones alcanzan los 20 dólares. Adquirir un uniforme completo tiene un precio mínimo de 60 dólares, sin tomar en cuenta las prendas que se requieren para realizar actividades de Educación Física. 

Es decir, un padre debe trabajar por cuatro meses para que uno solo de sus hijos estrene uniforme en el inicio de clases. La situación se vuelve más compleja en núcleos familiares con más de dos estudiantes en casa.

Por ello, en decenas de escuelas y liceos, representantes abogan porque las direcciones flexibilicen el uso del las prendas reglamentarias. Sin embargo, Jesús Sánchez, presidente de la Federación Venezolana de Maestros (FVM) del estado Monagas advierte que permitir que los jóvenes asistan sin la totalidad del uniforme no es la solución al problema.

«Hemos tenido casos que delincuentes se han puesto uniformes para ingresar a las instituciones secundarias en Monagas. Ahora hay que imaginar cómo empeorará eso si se permite que los estudiantes vayan como puedan. En todo caso, habría que idear otro mecanismo para poder identificar, que en este caso sería un carnet. Pero eso también constituiría un costo adicional para los padres», explicó Sánchez a Efecto Cocuyo.

Los útiles necesarios

Para mediados de septiembre, la mayoría de las escuelas venezolanas han enviado a los representantes de sus alumnos la lista de lo que van a necesitar a lo largo del año.

La de la familia Rodríguez es larga. En ella los maestros de primer grado de una institución privada solicitan cuatro cuadernos empastados doble línea, un cuaderno empastado grande cuadriculado, un block de dibujo, un pañito para secarse las manos, un termo, un gel antibacterial o alcohol, una caja de creyones, un lápiz tipo Mongol, un sacapuntas con depósito, una tijera punta roma y una goma de borrar.

Pero además deben llevar una cartulina doblez faz, una cartulina corrugada, tres papel bond blancos, un silicón líquido mediano, un marcador permanente azul, dos barras de silicón gruesas, dos pliegos de foami, tres marcadores para pizarra, dos pinturas al frío y 100 hojas blancas tamaño carta. Así mismo, se les exige un antialérgico en jarabe en cualquier presentación y tamaño. 

Otros colegios incluyen en las listas artículos de limpieza como cloro, detergente, jabón en polvo y bolsas de basura. No todas las familias pueden cumplir con los requerimientos. Sobre todo en el interior del país, algunas se abstienen de enviar a los niños y adolescentes a clases.

Sánchez indica que no es solo el poco acceso a útiles y recursos lo que causa la deserción. La crisis del transporte, la falla recurrente de servicios públicos y la poca atención del Estado son factores a tomar en cuenta.

«Solo en 2021 tuvimos un 60 % de deserción en Monagas. Ese año fue un completo fracaso», comentó el docente. 

Presupuesto ajustado en Puerto Ordaz

En Puerto Ordaz, las primeras ferias escolares se organizaron a finales de julio. El 8 de septiembre se inauguró una en el sector Río Aro, que culminó dos días después. Es común que algunas personas visiten las librerías ubicadas en Alta Vista, donde se llevan cuadernos, blocks y cajas de colores. Los libros no representan un porcentaje significativo de ventas, como en años anteriores a la pandemia del COVID-19. 

«La gente se presta los libros y los profesores ya no los piden como antes. Porque es una maldad poner a comprar diez libros que los chamos van a utilizar solo un año. Yo soy mamá y entiendo. Antes los papás venían a llevarse un libro de física, otro de química, otro de biología, pero ahora no. Mi hermana es maestra y ella arma su propia guía en PDF y se los pasa a los alumnos para ahorrarles el gasto», expresó Carmela Núñez, vendedora, a Efecto Cocuyo

Agregó que los padres acuden a adquirir las listas con presupuesto limitado y que se llevan lo que consideran prioritario. 

«Cuadernos y lápices. Eso es lo primordial. Si ha venido gente, pero no a llevarse las bolsas útiles que sacaban antes», puntualizó. 

Las libretas tienen un precio mínimo de un dólar y las cajas de colores van desde los dos dólares. El sacapuntas con depósito puede encontrarse en menos de un dólar, al igual que las gomas de borrar. En Facebook, comerciantes se ofrecen a cotizar las listas. 

Aquellas con menos de dieciséis productos son presupuestadas en un mínimo de 30 dólares, según pudo constatar Efecto Cocuyo al escribir a tres de estos vendedores en Puerto Ordaz, el 19 de septiembre de 2022. 

Negocios en las redes sociales 

En Bolívar, las familias también aprovechan las redes sociales para comprar uniformes con descuentos de dos o tres dólares. Los vendedores ofrecen delivery y acuerdan un punto de entrega con los compradores. 

«El problema después es que si la camisa no le queda bien al niño, tienes que volver a encontrarte con la persona para que te la cambie y si vives lejos, como mi caso, no es rentable», dijo Oriana Gómez, representante de dos niños en Puerto Ordaz.

En grupos de WhatsApp, comerciantes publican ofertas advirtiendo que «el dólar puede subir en cualquier momento», para apremiar a los padres a comprar camisas escolares en cinco dólares o pantalones en ocho. En general, las primeras se consiguen en tiendas en mínimo 10 dólares (las tallas pequeñas) y máximo 16 dólares.

Partidos políticos e instituciones del Estado han organizado algunas recolectas y entregas de útiles y uniformes para niños, niñas y adolescentes de la entidad. Entre el 17 y 18 de septiembre Encuentro Ciudadano Juventudes realizó una actividad para recopilar prendas para niños en comunidades vulnerables. No obstante, adultos se han unido para formar grupos como los «Buscadores de libros de Guayana», que desde hace dos años donan materiales cuando se acerca el inicio del periodo escolar. 

LA HUMANIDAD · 28 SEPTIEMBRE, 2022

Familias hacen «malabares» para comprar uniformes en Maturín y Puerto Ordaz

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

En el oriente de Venezuela la compra de útiles y uniformes impacta en los bolsillos de madres y padres, quienes se quejan de las listas de materiales que los colegios solicitan a los jóvenes para el regreso a clases en el país, pautado para inicios de octubre de 2022.

En Maturín, estado Monagas, y Puerto Ordaz, Bolívar, el gasto oscila entre los 50 y los 150 dólares. La primera cifra equivale más de cuatro sueldos mínimos y es el total solo si las familias deciden adquirir lo más económico. Sin embargo, incluso comprar materiales a bajos costos resulta complicado: en agosto, el Periódico de Monagas advirtió que los útiles escolares se habían incrementado un 20 % durante ese mes. 

El aumento coincidió con la subida abrupta del dólar, que pasó de 7,32 bolívares a 8,70 bolívares en solo un día, el 24 de agosto de 2022. Frente a ello, cientos de comerciantes a nivel nacional ajustaron los costos de sus productos. A finales de septiembre, representantes intentan llevarse lo que pueden, debido a que temen que en octubre los precios cambien. 

Las listas son largas, especialmente las de preescolar. Las opiniones sobre ellas son variadas, algunos indican que no concuerdan con la realidad del país, cuyo salario mínimo equivale a 16 dólares al cambio del Banco Central el 19 de septiembre. Otros comentan que los colegios piden los recursos necesarios para que casa estudiante pueda realizar las actividades correspondientes.

«Los maestros están conscientes de la crisis económica, pero para poder estar cómodos y trabajar en el salón se tiene que pedir el material. Otra cosa, muchos dicen que no es obligatorio, que es lo que se pueda de los útiles», expresó Istar Ramírez, desde la capital monaguense. Las listas incluyen más de un cuaderno, resmas de hojas blancas y al menos una caja de creyones, que son algunos de los artículos más costosos en librerías, tiendas físicas y páginas web. 

Un uniforme supera el sueldo mínimo

Los precios de los uniformes en Maturín varían de acuerdo con la talla y el material. Comprar ropa para niños en edad preescolar resulta más económico que para un adolescente que curse secundaria. Esto se debe a que las camisas para los pequeños están entre ocho y doce dólares, pero para los jóvenes de edades más avanzadas pueden costar hasta 15 dólares. 

Los pantalones cuestan entre 14 y 18 dólares, pero en ocasiones alcanzan los 20 dólares. Adquirir un uniforme completo tiene un precio mínimo de 60 dólares, sin tomar en cuenta las prendas que se requieren para realizar actividades de Educación Física. 

Es decir, un padre debe trabajar por cuatro meses para que uno solo de sus hijos estrene uniforme en el inicio de clases. La situación se vuelve más compleja en núcleos familiares con más de dos estudiantes en casa.

Por ello, en decenas de escuelas y liceos, representantes abogan porque las direcciones flexibilicen el uso del las prendas reglamentarias. Sin embargo, Jesús Sánchez, presidente de la Federación Venezolana de Maestros (FVM) del estado Monagas advierte que permitir que los jóvenes asistan sin la totalidad del uniforme no es la solución al problema.

«Hemos tenido casos que delincuentes se han puesto uniformes para ingresar a las instituciones secundarias en Monagas. Ahora hay que imaginar cómo empeorará eso si se permite que los estudiantes vayan como puedan. En todo caso, habría que idear otro mecanismo para poder identificar, que en este caso sería un carnet. Pero eso también constituiría un costo adicional para los padres», explicó Sánchez a Efecto Cocuyo.

Los útiles necesarios

Para mediados de septiembre, la mayoría de las escuelas venezolanas han enviado a los representantes de sus alumnos la lista de lo que van a necesitar a lo largo del año.

La de la familia Rodríguez es larga. En ella los maestros de primer grado de una institución privada solicitan cuatro cuadernos empastados doble línea, un cuaderno empastado grande cuadriculado, un block de dibujo, un pañito para secarse las manos, un termo, un gel antibacterial o alcohol, una caja de creyones, un lápiz tipo Mongol, un sacapuntas con depósito, una tijera punta roma y una goma de borrar.

Pero además deben llevar una cartulina doblez faz, una cartulina corrugada, tres papel bond blancos, un silicón líquido mediano, un marcador permanente azul, dos barras de silicón gruesas, dos pliegos de foami, tres marcadores para pizarra, dos pinturas al frío y 100 hojas blancas tamaño carta. Así mismo, se les exige un antialérgico en jarabe en cualquier presentación y tamaño. 

Otros colegios incluyen en las listas artículos de limpieza como cloro, detergente, jabón en polvo y bolsas de basura. No todas las familias pueden cumplir con los requerimientos. Sobre todo en el interior del país, algunas se abstienen de enviar a los niños y adolescentes a clases.

Sánchez indica que no es solo el poco acceso a útiles y recursos lo que causa la deserción. La crisis del transporte, la falla recurrente de servicios públicos y la poca atención del Estado son factores a tomar en cuenta.

«Solo en 2021 tuvimos un 60 % de deserción en Monagas. Ese año fue un completo fracaso», comentó el docente. 

Presupuesto ajustado en Puerto Ordaz

En Puerto Ordaz, las primeras ferias escolares se organizaron a finales de julio. El 8 de septiembre se inauguró una en el sector Río Aro, que culminó dos días después. Es común que algunas personas visiten las librerías ubicadas en Alta Vista, donde se llevan cuadernos, blocks y cajas de colores. Los libros no representan un porcentaje significativo de ventas, como en años anteriores a la pandemia del COVID-19. 

«La gente se presta los libros y los profesores ya no los piden como antes. Porque es una maldad poner a comprar diez libros que los chamos van a utilizar solo un año. Yo soy mamá y entiendo. Antes los papás venían a llevarse un libro de física, otro de química, otro de biología, pero ahora no. Mi hermana es maestra y ella arma su propia guía en PDF y se los pasa a los alumnos para ahorrarles el gasto», expresó Carmela Núñez, vendedora, a Efecto Cocuyo

Agregó que los padres acuden a adquirir las listas con presupuesto limitado y que se llevan lo que consideran prioritario. 

«Cuadernos y lápices. Eso es lo primordial. Si ha venido gente, pero no a llevarse las bolsas útiles que sacaban antes», puntualizó. 

Las libretas tienen un precio mínimo de un dólar y las cajas de colores van desde los dos dólares. El sacapuntas con depósito puede encontrarse en menos de un dólar, al igual que las gomas de borrar. En Facebook, comerciantes se ofrecen a cotizar las listas. 

Aquellas con menos de dieciséis productos son presupuestadas en un mínimo de 30 dólares, según pudo constatar Efecto Cocuyo al escribir a tres de estos vendedores en Puerto Ordaz, el 19 de septiembre de 2022. 

Negocios en las redes sociales 

En Bolívar, las familias también aprovechan las redes sociales para comprar uniformes con descuentos de dos o tres dólares. Los vendedores ofrecen delivery y acuerdan un punto de entrega con los compradores. 

«El problema después es que si la camisa no le queda bien al niño, tienes que volver a encontrarte con la persona para que te la cambie y si vives lejos, como mi caso, no es rentable», dijo Oriana Gómez, representante de dos niños en Puerto Ordaz.

En grupos de WhatsApp, comerciantes publican ofertas advirtiendo que «el dólar puede subir en cualquier momento», para apremiar a los padres a comprar camisas escolares en cinco dólares o pantalones en ocho. En general, las primeras se consiguen en tiendas en mínimo 10 dólares (las tallas pequeñas) y máximo 16 dólares.

Partidos políticos e instituciones del Estado han organizado algunas recolectas y entregas de útiles y uniformes para niños, niñas y adolescentes de la entidad. Entre el 17 y 18 de septiembre Encuentro Ciudadano Juventudes realizó una actividad para recopilar prendas para niños en comunidades vulnerables. No obstante, adultos se han unido para formar grupos como los «Buscadores de libros de Guayana», que desde hace dos años donan materiales cuando se acerca el inicio del periodo escolar. 

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