Evelyn Córdova, la economista zuliana que año tras año nominó al hoy Premio Nobel de Literatura

LA HUMANIDAD · 30 OCTUBRE, 2021 19:50

Ver más de

Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


¿Cómo valoras esta información?

30
QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Abdulrazak Gurnah nació en Zanzíbar, en la misma isla donde Freddie Mercury vino al mundo, en la costa oriental africana, a unos 11 mil kilómetros de Sudamérica. En los años sesenta huyó como refugiado a Inglaterra, donde escribió poco más de diez novelas y otros tantos relatos inspirados en la nostalgia de aquellos que se han visto obligados a abandonar la tierra en la que crecieron.

Poco podría imaginar el novelista tanzano que, desde el 2013, una economista zuliana, migrante en Santiago de Chile, insistiría año tras año en que la Academia Sueca lo reconociera con el Premio Nobel de Literatura. Y así fue ocho años luego. 

En 2021, Gurnah ganó el Nobel por su “penetración intransigente y compasiva de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes”. Una de las primeras personas en celebrarlo fue Evelyn Córdova Villanueva, que se enteró de la buena noticia en la capital chilena.

Córdova, que proviene de la calurosa y colorida ciudad de Maracaibo, al occidente de Venezuela, está convencida de que Gurnah es uno de los mejores escritores de África. Sin embargo, su entusiasmo no es compartido por demasiadas personas alrededor del mundo. Luego del anuncio, Google se llenó de búsquedas que terminaban en la misma pregunta implícita: ¿Quién es ese tal Abdulrazak Gurnah?

Hasta el momento el escritor no había conseguido vender más de 3.000 novelas en Estados Unidosy solo tres se han traducido al español. En Venezuela es una tarea casi imposible encontrar una de sus obras en las pocas librerías que aún quedan de pie.

Córdova promocionó al autor hasta el cansancio a través de su cuenta de Twitter. Y, de hecho, se convirtió en la única tuitera en postularlo una y otra vez, sin desistir, antes de que se le concediera el premio. Hasta 2021, no había otros tuits a favor del tanzano que no fuesen de ella. Nadie se sumó a su campaña y poca respuesta obtenía al respecto.

“Tienen que dárselo algún día”, reflexionaba, imperturbable, cuando la premiación ocurría y no obtenía el resultado que esperaba. 

Para Córdova, la pluma de Gurnah significa algo más que buenas historias plasmadas en papel con un estilo único. Detrás de su admiración por el tanzano, existe el auto reconocimiento de ser extranjero en una ciudad desconocida, la añoranza del venezolano que vive a kilómetros de su país y que se aferra al recuerdo de lo que este fue alguna vez.

Un viaje hasta Chile

Evelyn creció entre libros en La Limpia, una localidad en Maracaibo, capital del estado Zulia en Venezuela. Hace cuarenta años, uno de los cuartos de la casa de su familia estaba lleno de libros de todo tipo: cuentos viejos y clásicos, gruesas enciclopedias, novelas venezolanas y textos académicos que pertenecían a ancestros desconocidos. Además, en cada esquina del hogar podía encontrarse alguna edición de todos los diarios regionales que existían en el país para finales del siglo XX.

A los siete años, Córdova Villanueva ya era una ávida lectora. Una niña de pelo oscuro, que se entretenía con Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, en una ciudad donde el sol quema las mejillas de sus habitantes desde que sale hasta que se esconde.

Evelyn se matriculó en la Universidad del Zulia (LUZ), y se recibió como economista tiempo después, mientras seguía sumergida en los fascinantes escenarios de la literatura y la poesía. Gallegos, Montejo, Uslar Pietri. Cargaba en su cabeza una colección entera de líneas, una biblioteca mental donde iban a parar todas las obras que caían en sus manos.

Después de graduarse, laboró como profesora e investigadora en la misma institución donde se tituló. En 2004 se apuntó a un voluntariado en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), donde trabajó con refugiados colombianos en la frontera zuliana. Allí descubrió una profunda sensibilidad por las historias de los desplazados por la violencia y las guerrillas. En ese entonces no lo supo, pero ella misma se convertiría en una migrante ocho años después.

“Yo quería contribuir a que la gente entendiera por qué, cuando una persona siente que su vida está amenazada, tiene que salir literalmente solo con lo que lleva puesto, con lo que tiene en las manos. Y tiene que ir a otro país que lo reciba”, explica Evelyn en octubre de 2021.

ONU muestra preocupación por expulsiones forzosas de migrantes en Chile

A principios de 2012, un año antes de que Nicolás Maduro ascendiera al poder, Evelyn Córdova y su esposo abordaron un avión que los llevó 4.707 kilómetros hasta Santiago de Chile. Ella se despidió del país que adoraba, del lago de Maracaibo y del clima húmedo al que se había acostumbrado la mitad de su vida.

“Así cómo profeticé que el profesor Gurnah iba a ganar el Nobel, creo que estaba en la capacidad de saber lo que iba a pasar en Venezuela. Yo quería un futuro mejor. Quería tener hijos y que ellos tuvieran un futuro mejor”, comenta.

Cuando llegó a la capital chilena, se sintió atrapada entre la Cordillera Andina y la Cordillera de la Costa. Ya no podía ver la fina línea del mar Caribe a lo lejos. Le faltaba el agua que siempre la había rodeado a ella y a los suyos.

Según la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), en 2021 se registra un aproximado de 5,7 millones de venezolanos en otros países, que huyen de la intensa crisis económica y social de su nación. Chile es el cuarto mayor receptor de venezolanos en todo el planeta, con 457.000 viviendo dentro de sus límites.

Una extraña en una ciudad seca

En 2013, cuando ya había devorado todos los libros que viajaron con ella en la maleta, Evelyn llegó hasta las puertas de una librería frente al Palacio de la Moneda. Era uno de esos sitios en el centro de Santiago que reciben libros que nunca fueron comprados en librerías más grandes y los venden a precios más bajos.

Córdova no tenía demasiado dinero como para llevarse más de un ejemplar y recorrió el sitio con una mirada aguda, de lectora experta, antes de tomar By the sea (En la orilla) de Abdulrazak Gurnah, de una de las estanterías.

Le dio la vuelta a la novela que tenía sujeta y leyó con atención el resumen de la contraportada y el nombre de la editorial Poliedro, una firma española que no conocía.

“Veo que dice que el profesor Gurnah había nacido en Tanzania, en Zanzíbar, y dije: ¡Ay, nació en el mismo sitio que Freddie Mercury! Cuando seguí mirando y me di cuenta que trataba de la travesía de un refugiado, decidí leerlo. Porque yo ya había trabajado con refugiados y porque yo también estaba tratando de hacerme un hogar en un país que es completamente distinto del país del que vengo. Yo me sentía como un bicho raro aquí”, narra Evelyn a Efecto Cocuyo.

Evélyn Córdova Villanueva, la economista zuliana que profetizó el Nobel de Literatura de Abdulrazak Gurnah

Solo tres libros de Abdulrazak Gurnah han sido traducidos al castellano

El acento chileno, el clima seco de la urbe y la aparente indiferencia hacia la cordialidad que es tan normal en Venezuela, incomodaban a Evelyn durante sus primer año en Santiago. Esperaba que leer a Gurnah la ayudara a encontrar respuestas sobre cómo hacer de Chile un hogar para ella. Lo consiguió.

“Es una historia con la que me identifico. Me ayudó mucho a sobrellevar situaciones de discriminación y de exclusión. Porque yo decidí empezar a preguntarme: ¿cómo me ve esta persona y por qué me rechaza?, ¿por qué piensa que soy una amenaza para ella? Y en lugar de reaccionar como víctima, eso me enseñó a reaccionar de una forma más asertiva”, cuenta Evelyn. Como muchos venezolanos, no escapó de comentarios xenófobos en su estancia en un país desconocido. 

Abdulrazak Gurnah revive en sus novelas la condición de los refugiados. A través de sus libros ofrece su visión de las diferentes realidades que tenían que vivir los desplazados de los países que fueron colonizados por la corona británica. Resume los problemas del exilio y las crisis sociales desde ambos lados: el del extranjero que deja su tierra y el del local, que tiene que recibir a un extraño en la suya.

Luego de leer al profesor, Evelyn se interesó por su vida, sus artículos y las demás novelas publicadas. Descubrió que no iba a encontrar sus obras dentro de otras librerías chilenas. Así que, cuando tuvo los ahorros suficientes, trajo cinco libros del extranjero, de la autoría de Abdulrazak Gurnah, que leyó en inglés.

En 2013 publicó su profético tuit, en el que aseguró que el tanzano ganaría el Premio Nobel de Literatura en alguna oportunidad.

Evélyn Córdova Villanueva, la economista zuliana que profetizó el Nobel de Literatura de Abdulrazak Gurnah

Abdulrazak Gurnah comenzó a escribir a los 21 años en Inglaterra y fue profesor de la Universidad de Kent en Reino Unido

“Yo decía: si es una persona que escribe tan bien, que trata un tema tan importante, ¿cómo es que la Academia Sueca se hace la vista gorda y decide darles premios a escritores que no tratan temas tan trascendentales?”, señala.

Cuando la Academia Sueca anunció que Gurnah había ganado el premio, Córdova abrazó sus ejemplares de novelas traídos de Europa y se echó a llorar. Para entonces ya había aprendido a amar Chile, a su gente resiliente y unida.

Se volvió famosa en Twitter, pero nadie relacionado con el escritor la ha contactado. Ella tampoco le ha escrito directamente a él. Hay quienes dicen que ella debe estar en la premiación. Se ríe cuando lo recuerda y menciona que le encantaría si fuese posible. 

Cinco escritores latinoamericanos

Evelyn es latinoamericana y tiene su propia lista de escritores favoritos de este lado del continente. El top 5 de Córdova está encabezado por el peruano Bryce Echenique, le siguen el colombiano Luis Andrés Caicedo y el argentino José Luis Borges. Cierran la venezolana Jacqueline Goldberg y el uruguayo Horacio Quiroga.

Jacqueline Goldberg es la única mujer del repertorio. Licenciada en Letras, egresada de la Universidad del Zulia y ganadora de una veintena de premios nacionales por su narrativa, es una de las escritoras favoritas de Evelyn.

“Tiene un estilo que se va adaptando a las temáticas que ella trata. Toca lo femenino desde una postura de mucha fuerza. De no caer en la trampa de buscar reivindicación hacia la mujer desde la victimización, sino que ella tiene una voz muy fuerte que te dice que nuestro valor como mujer no está porque nos deben algo, sino porque realmente tenemos méritos y valemos tanto como cualquier otro en la sociedad”, indica.

Jacqueline Goldberg es Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela y ha sido publicada en más de diez países en América, Europa y Asia

Casi todos los autores venezolanos contemporáneos que apoya son mujeres que se dedican a la poesía. Yolanda Pantin, ganadora del Premio Internacional de Poesía García Lorca, y Laura Antillano, Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 2013, son las primeras que menciona. Sigue en Twitter a Sonia Chocrón, autora del famoso libro Sábanas negras, a quien también admira.

Actualmente, Evelyn trabaja en una empresa de consultoría en tecnología en Chile y tiene un hijo de siete años. Ama el cine francés. Ha coqueteado con la ficción y escrito algunos cuentos que guarda para sí misma. Son pequeños ejercicios de creatividad que le sirven para entretenerse. No obstante, no descarta la posibilidad de escribir algo más largo en el futuro

Por otro lado, ha publicado artículos en Public Library of Science (PLOS), la Revista Iberoamericana de Educación y la Revista Paraguaya de Educación. Así mismo, escribió un libro titulado Innovación en Servicios: El caso de Amazon.com, cuya compra está disponible en Internet.

Una isla desierta y un libro

Si, por una de estas extrañas casualidades que a veces ocurren de improvisto, Evelyn terminase en una isla desierta con solo un libro, ella preferiría que fuese Estupor y temblores de Amélie Nothomb. Aunque también aclara que esta respuesta puede cambiar en un par de años, pues los lectores evolucionan y maduran constantemente.

“Es un libro autobiográfico, que finaliza una serie, donde ella narra su camino por abrirse un espacio en Japón y cómo la cultura japonesa lo que hace es rechazarla. La forma como termina el libro me ha ayudado mucho a sobrellevar situaciones personales. Es bastante esperanzador. Me ayuda a no decaer ante situaciones difíciles”, aclara Córdova.

Evélyn Córdova Villanueva, la economista zuliana que profetizó el Nobel de Literatura de Abdulrazak Gurnah

Amélie Nothomb es el seudónimo de la baronesa Fabienne Claire Nothomb, miembro de la Real Academia de la lengua y de la literatura francesas de Bélgica

Lee los libros de Amélie en su lengua original, el francés. Le agrada la historia detrás de esta famosa novelista belga, que vivió sus primeros años en Japón y que regresa al país en la adultez, para encontrarse con un panorama completamente diferente al que dejó en la infancia.

De acuerdo con Evelyn Córdova, Nothomb también se merece un Premio Nobel de Literatura por la originalidad y el estilo de sus obras. Como con Gurnah, está convencida de ello. Basta esperar si vuelve a acertar la apuesta en el futuro.