Especialistas dudan que Micromisión Simón Rodríguez pueda suplir vacantes

LA HUMANIDAD · 11 OCTUBRE, 2015 11:00

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Julett Pineda Sleinan | @JulePineda


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A los estudiantes del Liceo Bolivariano Gustavo Olivares Bosque, en el estado Vargas, se les dificultó pasar Física el año pasado, su profesor de Matemáticas nunca fue y las nociones básicas que les tocaba ver en esa materia se las tuvo que dar el docente de Química. “Decían que el profesor iba a venir pero que estaba de reposo. Al final nunca vino”, asegura una bachiller del curso. También les dijeron que el profesor de Inglés estaba por designarse pero para julio todavía no habían tenido ni una sola clase.

El déficit de profesores en educación media no es algo nuevo. Anteriormente, era frecuente que a los institutos educativos se les complicara conseguir profesores para una materia o que los docentes fuesen designados días después de haber empezado clase. Sin embargo, la falta de docentes en este nivel se ha acentuado en los últimos años y, para combatirlo, el Ministerio del Poder Popular para la Educación está empleando un programa: la Micromisión Simón Rodríguez.

A pesar de que educadores de distintas instituciones consideran que la iniciativa busca responder a una problemática que afecta los salones de Educación Media, existen diferencias sobre si esta forma de abordar la falta de educadores es la correcta.

Para José Azuaje, tutor de la Micromisión Simón Rodríguez a nivel nacional en el área de ciencias naturales, la iniciativa busca no solo combatir el déficit de educadores, sino acabar con la centralización del capital humano docente. “La mayoría de los profesores están concentrados en los centros urbanos de la zona costera del país y lo que queremos es la regionalización y la municipalización de la educación”, afirma.

La Micromisión, explica Azuaje, cuenta con más de 75 centros de formación en todo el país con aproximadamente 10.000 educadores en formación que buscan especializarse en una de las asignaturas. Para aplicar al programa, es necesario poseer un título universitario. Según Azuaje, la iniciativa “está dirigida a personas de cualquier carrera que posean un título universitario y que deseen hacer una profesionalización en un área de estudio”. El programa está contemplado para durar 2 años y, una vez culminado, los docentes se podrán incorporar al sector educativo.

Con el fin de paliar la escasez de profesores, esta iniciativa, en alianza con el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, empezó en agosto de 2014, enfocándose en las llamadas “áreas críticas” que presentaban un mayor déficit de docentes en educación media: Matemática, Física, Química y Biología.

Si bien en su primera fase estuvo orientada hacia el área de las ciencias naturales, la segunda parte de la Micromisión Simón Rodríguez, que tuvo inicio en febrero de 2015, se enfocó en las ciencias sociales. Las áreas de estudio contempladas en la continuación del programa fueron Castellano, Memoria, Territorio y ciudadanía, Inglés y Educación Física.

De acuerdo con la coordinadora nacional de la Micromisión Simón Rodríguez, Silvia Mediana, la alarmante falta de profesores fue percibida a raíz de la Consulta Nacional por la Calidad Educativa, presentada en 2014. Sin embargo, para José Juárez, director de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello, el problema data de mucho antes.

A pesar de que Azuaje y Medina aseguran que la implementación de esta iniciativa ha sido exitosa, otros especialistas en educación difieren. Para el director de la Escuela de Educación de la UCAB, la situación se pudo haber atendido antes: “La Micromisión Simón Rodríguez es una iniciativa que trata de resolver un problema que al Ministerio de Educación se le fue de las manos”, asevera.

Uno de los aspectos que Juárez critica del programa es el supuesto secretismo que existe sobre la Micromisión, su desarrollo y su implementación. “El procedimiento ha sido una caja negra porque no se conocen los contenidos que se imparten a los docentes, ni los programas”, argumenta, «no se sabe si la Micromisión se está haciendo con las condiciones necesarias; por ejemplo: para formar un profesor de Química se necesita un laboratorio».

El Director de la Escuela de Educación también agrega que pudiese haber sesgo ideológico en el proceso de formación porque los tutores que participan en la Micromisión fueron coordinadores de los textos de la Colección Bicentenario.

Sin embargo, una de las preguntas que surge en el gremio es cómo quedan los nuevos educadores en comparación con colegas egresados de universidades e institutos pedagógicos. Según Azuaje, los profesionales formados con la especialización serán reconocidos igual que otros profesores. “La única diferencia es que la especialización que ofrecemos es gratuita”, afirma.

Por su parte, Luis Bravo Jáuregui, docente e investigador del Centro de Investigaciones Educativas de la Universidad Central de Venezuela, “la condición de los docentes de a Micromisión será similar a la de los médicos integrales”, explica, “nadie quiere tratarse con ellos”.

Para Azuaje, el momento de la implementación de la Micromisión es propicio porque responde a tres coyunturas que hay que atender con urgencia: la creciente jubilación de profesores, las necesidades actuales y el cambio curricular del desarrollo de un horario integral. “Ya no podemos seguir esperando que las universidades autónomas den respuesta a un problema que es del pueblo”, asegura.

El tutor nacional afirma que una vez culminado el proceso de formación en ambas cohortes, la de 2014 y la de 2015, se podría continuar implementando la medida dependiendo de si la necesidad de cubrir las asignaturas en los salones fue satisfecha.

LA HUMANIDAD · 27 ENERO, 2023

Especialistas dudan que Micromisión Simón Rodríguez pueda suplir vacantes

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

A los estudiantes del Liceo Bolivariano Gustavo Olivares Bosque, en el estado Vargas, se les dificultó pasar Física el año pasado, su profesor de Matemáticas nunca fue y las nociones básicas que les tocaba ver en esa materia se las tuvo que dar el docente de Química. “Decían que el profesor iba a venir pero que estaba de reposo. Al final nunca vino”, asegura una bachiller del curso. También les dijeron que el profesor de Inglés estaba por designarse pero para julio todavía no habían tenido ni una sola clase.

El déficit de profesores en educación media no es algo nuevo. Anteriormente, era frecuente que a los institutos educativos se les complicara conseguir profesores para una materia o que los docentes fuesen designados días después de haber empezado clase. Sin embargo, la falta de docentes en este nivel se ha acentuado en los últimos años y, para combatirlo, el Ministerio del Poder Popular para la Educación está empleando un programa: la Micromisión Simón Rodríguez.

A pesar de que educadores de distintas instituciones consideran que la iniciativa busca responder a una problemática que afecta los salones de Educación Media, existen diferencias sobre si esta forma de abordar la falta de educadores es la correcta.

Para José Azuaje, tutor de la Micromisión Simón Rodríguez a nivel nacional en el área de ciencias naturales, la iniciativa busca no solo combatir el déficit de educadores, sino acabar con la centralización del capital humano docente. “La mayoría de los profesores están concentrados en los centros urbanos de la zona costera del país y lo que queremos es la regionalización y la municipalización de la educación”, afirma.

La Micromisión, explica Azuaje, cuenta con más de 75 centros de formación en todo el país con aproximadamente 10.000 educadores en formación que buscan especializarse en una de las asignaturas. Para aplicar al programa, es necesario poseer un título universitario. Según Azuaje, la iniciativa “está dirigida a personas de cualquier carrera que posean un título universitario y que deseen hacer una profesionalización en un área de estudio”. El programa está contemplado para durar 2 años y, una vez culminado, los docentes se podrán incorporar al sector educativo.

Con el fin de paliar la escasez de profesores, esta iniciativa, en alianza con el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, empezó en agosto de 2014, enfocándose en las llamadas “áreas críticas” que presentaban un mayor déficit de docentes en educación media: Matemática, Física, Química y Biología.

Si bien en su primera fase estuvo orientada hacia el área de las ciencias naturales, la segunda parte de la Micromisión Simón Rodríguez, que tuvo inicio en febrero de 2015, se enfocó en las ciencias sociales. Las áreas de estudio contempladas en la continuación del programa fueron Castellano, Memoria, Territorio y ciudadanía, Inglés y Educación Física.

De acuerdo con la coordinadora nacional de la Micromisión Simón Rodríguez, Silvia Mediana, la alarmante falta de profesores fue percibida a raíz de la Consulta Nacional por la Calidad Educativa, presentada en 2014. Sin embargo, para José Juárez, director de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello, el problema data de mucho antes.

A pesar de que Azuaje y Medina aseguran que la implementación de esta iniciativa ha sido exitosa, otros especialistas en educación difieren. Para el director de la Escuela de Educación de la UCAB, la situación se pudo haber atendido antes: “La Micromisión Simón Rodríguez es una iniciativa que trata de resolver un problema que al Ministerio de Educación se le fue de las manos”, asevera.

Uno de los aspectos que Juárez critica del programa es el supuesto secretismo que existe sobre la Micromisión, su desarrollo y su implementación. “El procedimiento ha sido una caja negra porque no se conocen los contenidos que se imparten a los docentes, ni los programas”, argumenta, «no se sabe si la Micromisión se está haciendo con las condiciones necesarias; por ejemplo: para formar un profesor de Química se necesita un laboratorio».

El Director de la Escuela de Educación también agrega que pudiese haber sesgo ideológico en el proceso de formación porque los tutores que participan en la Micromisión fueron coordinadores de los textos de la Colección Bicentenario.

Sin embargo, una de las preguntas que surge en el gremio es cómo quedan los nuevos educadores en comparación con colegas egresados de universidades e institutos pedagógicos. Según Azuaje, los profesionales formados con la especialización serán reconocidos igual que otros profesores. “La única diferencia es que la especialización que ofrecemos es gratuita”, afirma.

Por su parte, Luis Bravo Jáuregui, docente e investigador del Centro de Investigaciones Educativas de la Universidad Central de Venezuela, “la condición de los docentes de a Micromisión será similar a la de los médicos integrales”, explica, “nadie quiere tratarse con ellos”.

Para Azuaje, el momento de la implementación de la Micromisión es propicio porque responde a tres coyunturas que hay que atender con urgencia: la creciente jubilación de profesores, las necesidades actuales y el cambio curricular del desarrollo de un horario integral. “Ya no podemos seguir esperando que las universidades autónomas den respuesta a un problema que es del pueblo”, asegura.

El tutor nacional afirma que una vez culminado el proceso de formación en ambas cohortes, la de 2014 y la de 2015, se podría continuar implementando la medida dependiendo de si la necesidad de cubrir las asignaturas en los salones fue satisfecha.

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