En el interior colas son largas porque hay menos bombas con gasolina

LA HUMANIDAD · 11 JUNIO, 2020 18:49

En el interior del país las colas son más largas porque hay menos bombas con gasolina

Texto por Isabella Reimí │@isabellareimi

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En regiones del interior del país el cierre de estaciones de servicio por insuficiencia de gasolina es otro factor que genera más colas en las gasolineras restantes. Entrevistados en Monagas, Apure y Yaracuy aseguran que saber qué bombas están activas es una cuestión de suerte, pues no todos los días las gandolas las abastecen.

El sector Tipuro, estado Monagas, contaba con cinco estaciones de gasolina al comienzo de la cuarentena; recientemente dos de ellas cobraban con el nuevo precio internacional y las restantes administraban la gasolina subsidiada.

De esas tres bombas “una está trabajando de manera intermitente”, dijo Antonio Barreto, quien vive en el centro del municipio Maturín. Este jueves 11 de junio la E/S Manantial no está operativa.

De acuerdo con el monaguense, la mayoría de los vecinos de Tipuro escogen comprar la gasolina subsidiada en la E/S La Cueva, ya que la que se encuentra en la avenida principal, frente a los sectores Boquerón y Bodofredo, está rodeada por sectores populares.

“Como es la única bomba que tiene cerca –la mayoría de los lugareños que posee un vehículo- la cola se hace ahí”, sintetizó.

Mientras que en E/S como la Bella Vista o San Vicente en el centro de Maturín ya se hacen largas colas de hasta 20 horas para que las personas puedan abastecer a sus carros, en la estación La Cueva puede durar el doble, hasta dos días. Esta información la validó Moisés Bermúdez, quien sostuvo una entrevista con Efecto Cocuyo el 9 de junio.

Mientras tanto, en las estaciones que cobran gasolina a precio “premium” apenas se hacen colas de ocho carros. “Básicamente en esas solo duras algunos minutos” dijo Barreto.

En cuanto al esquema 7×7 del gobierno de Maduro, al que corresponde esta semana siete días de confinamiento estricto, Barreto aclaró que los monaguenses no se resguardan.

“El centro de la ciudad esta como si nada, solo que con menos carros transitando”. Lo que preocupa al joven es que no se cumplen las medidas sanitarias como el uso del tapaboca o el distanciamiento físico.

Pocas bombas para San Fernando

Maribel Altuna vive en San Fernando de Apure, donde “las personas hacen colas tres días” para comprar la gasolina “y muchas veces cuando se logra llegar -a las máquinas de despacho- no hay”.

La fila se debe comenzar a hacer dos días antes de que le corresponda “tanquear” a cada persona según la terminación del número de su placa del carro. El mismo día de turno también se hacen horas de cola.

En la estación a la que asiste, llamada E/S Caracas no hay regulación de la cantidad de gasolina que se puede surtir. Normalmente los bomberos llenan el tanque, pero no alcanza para todas las personas de la cola.

“Todavía hay preferencias”, dijo Altuna al aclarar que el “pico y placa” no siempre se respeta y que los funcionarios militares, que controlan la organización de las filas en las gasolineras, a veces adelantan personas.

Para una población de más de 217.500 personas solo funcionan seis bombas subsidiadas y dos bombas internacionales.

Correr con suerte en San Felipe

En San Felipe de Yaracuy, los usuarios pueden tardar en la cola para la gasolina desde 12 horas hasta dos días.

“Es cuestión de saber a dónde ir”, comentó Miguel Ernesto, que vive en esta ciudad.

Así como en las otras dos ciudades, cuando no llega el combustible a alguna estación de servicio sus usuarios agrandan la fila en otra gasolinera.

Desde que el gobierno chavista inició la nueva estrategia para la distribución de gasolina, el estado Yaracuy habilitó 38 estaciones de servicio para la modalidad subsidiada y la modalidad de cobro internacional. Sin embargo, Ernesto no conoce a nadie, hasta ahora, que haya pagado la gasolina a 0,50 dólares. Explicó que la situación económica de la mayoría de las personas que habitan en este estado no les permite pagar los altos costos de la gasolina iraní.

Ya de por sí los yaracuyanos tienen problemas haciendo el pago para la gasolina subsidiada a 5 mil bolívares el litro, por la dificultad que implica conseguir bolívares en efectivo ya que los bancos no están operativos. El sistema Biopago y los puntos de venta no están habilitados en las estaciones de servicio de esta ciudad.

También son pocas las estaciones que aceptan el cobro en dólares “en cash” y también pocos los lugareños que cuentan con divisas.

“Sin embargo la gente se rebusca cómo pagarlo. Personalmente pagué 150 mil bolívares en efectivo para 18 litros de gasolina, pero hay personas que no pueden porque no disponen de efectivo”

En esta ciudad los venezolanos también están perdiendo los hábitos sanitarios que adquirieron al inicio de la pandemia.

“De cada 10 personas, tres ya no usan tapabocas. Ya no les parece necesario”, notó Ernesto al transitar por las avenidas en esta semana de confinamiento estricto.