En bicicletas y a pie, devotos llegaron a Isnotú para cumplirle a José Gregorio Hernández - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 1 MAYO, 2021 10:10

En bicicletas y a pie, devotos llegaron a Isnotú para cumplirle a José Gregorio Hernández

Texto por Gustavo Bencomo

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Desde temprano las nubes crearon un tejado de blancos y grises para aquellos fieles al Doctor José Gregorio Hernández que decidieron llegar hasta el Santuario ante todo pronostico, atravesando a pie o en bicicleta unos 15 kilómetros desde Valera hasta Isnotú para decirle al mundo desde allí que ¡José Gregorio ya es beato!

Mientras, en el Santuario desde antes de la 6:00 am el repicar de las campanas viajaba por todo el pueblo anunciando que ya había llegado el día, y por la carretera, se escuchaban los pasos de quienes a pesar de la falta de transporte y por promesa al beato, decidieron ir en familia, o en grupo, carretera arriba para llegar hasta Isnotú.

Así fue como la familia Gavidia desde la noche del jueves tenía todo listo para comenzar a caminar. Se levantaron muy temprano y desde Valera comenzó su travesía de fe a las 5:00 am.

“Estamos aquí porque José Gregorio nos ayudó con una sobrina que tuvo un accidente y con otro familiar que tenía un fuerte problema de salud. Venimos también a pedir por nuestro país” nos comenta Flor Gavidia, quien además de los 15 kilómetros a pie, caminó también de rodillas hasta la imagen del beato.


El recorrido duró unas cuatro horas, y Flor se lo ofrendó a José Gregorio Hernández (JGH) con lágrimas en sus ojos por los favores concedidos a su familia, que al verse en medio de la multitud se sintió bendecida de formar parte de este día histórico.

Como ellos, también desde Valera la familia Nuñez tomó sus bicicletas y comenzó a pedalear; eran dos adultos y dos niños, por lo que fueron haciendo el recorrido de forma pausada, disfrutando el paisaje y saludando a sus conocidos que encontraban en el camino “Aquí estamos, llenos de gozo por esta bendición. Venimos llenos de alegría, misma de la que nos vamos contagiando en el camino”, comenta Pedro Nuñez.


Detrás de ellos caminaban cientos de fieles, y otro grupo grande de ciclistas que partió desde las redoma de la Floresta en Valera. Por el camino, altares y banderas que ondeaban afuera de las casas le indicaba a los caminantes que ya estaban cerca.

Primera vez en la vía

Con un niño personificando a José Gregorio Hernández, de sombrero y traje negro, Tibisay Briceño y sus vecinos sacaron por primera vez a la calle la imagen de JGH que Tibisay conserva desde hace muchos años en su hogar. Con él caminaron desde Sabana Libre 8 kilómetros para llegar hasta el Santuario.

“Lo más bello que yo tengo luego de Dios, es José Gregorio Hernández”, dice Tibisay quien vive con mucha alegría este momento, pues afirma haberle pedido a Dios que no se la llevara sin antes vivir la elevación del médico de los pobres a los altares “Y me cumplió”, relata mientras camina.


Para entrar al Santuario, los devotos hicieron largas colas que perduraron desde temprano hasta pasadas las 2:00 pm. El flujo de personas era constante, todos buscaban entrar y poder tomarse una foto para recordar su asistencia a tan maravilloso evento, encender velas o agradecer a los pies de la imagen del beato los favores concedidos.

¡Ya es beato!

En sintonía con la liturgia central en Caracas a través de pantallas y grandes cornetas, las personas presentes en el Santuario acompañaron a todo al mundo entero conectados por la emoción de tener un “santo venezolano”.

Devotos de José Gregorio Hernández ya lo elevaron a “santo”


Los aplausos invadieron el lugar y se escuchó en un sola voz ¡José Gregorio ya es beato! ¡Ya es beato! exclamaban con profundo sentimiento y hay quienes no pudieron contener las lágrimas que por años habían guardado para este día. 


“¡José Gregorio vive! ¡Es nuestro beato!” se escuchaba por todos los rincones del pueblo, y cantaban con gran pasión el himno compuesto para él, y esa melodía inflaba el pecho de muchos, quienes llenos de orgullo coreaban las letras “Siervo bueno y fiel de Dios padre. Esperanza de aquel que está enfermo” clamaban su intersección por la pandemia. 

En Isnotú también se vivió la emoción de ver como una manta azul desvelaba una gigantografía del beato, que fue diseñada por el Padre Pedro Terán inspirada en la imagen que permanece en el santuario.

Como muchos tuvieron que permanecer fuera por medidas de seguridad, por las rejas del Santuario asomaban sus rostros y metían las manos para aplaudir. Agitaban sus brazos y coreaban con tanta fuerza, que la algarabía era inmensa, incluso se podría decir que espantaron a la lluvia, pues a los alrededores de Isnotú hubo precipitaciones a pocos metros del Santuario.

El Encuentro

Luego de la liturgia, comenzó un concierto de alabanza, en el que Douglas Umbría estrenó para Trujillo su tema “Bienaventurado”,   especial composición que nace de estudiante de medicina de la Universidad de Los Andes que afirma ver en JGH un ejemplo a seguir, palabras que refuerza con sus melodías y letras. Llegó acompañado de Jovanny Pabón y Frank Luque para darle un regalo musical al beato y su pueblo.

Con ellos, el médico endocrinólogo José Ángel,  en representación de la ULA, vivió con mucha alegría la celebración vestido de bata blanca, pues dice con devoción que JGH unió dos mundos que parecían ser agua y aceite: la ciencia y la religión.

“Muchas generaciones esperaron este día, y nosotros sentimos jubilosos por vivirlo desde Isnotú. Fue un santo desde el inicio, José Gregorio es un ejemplo a imitar en sus virtudes, porque él fue un investigador, un profesor; un adelantado a su época. Trabajó incansablemente para que la ciencia alcanzara todos los lugares” enfatizó el médico.


La fiesta continúa

Isnotú esperó por tantos años que su querido “Mano Goyo”, como le dicen en el pueblo, llegara a los altares, que a partir de hoy, todos los días habrá actividades especiales hasta el próximo 8 de mayo cuando JGH regrese a casa en un relicario especial, para aumentar el gozo de sus fieles, quienes hoy hicieron vibrar a su pueblo natal entre aplausos, lágrimas y cantos para un santo amigo que vio la luz por primera vez hace 157 años entre esas montañas trujillanas.