De 300 camionetas solo 43 operan en la Línea Casalta-Chacaíto-Cafetal por falta de repuestos

LA HUMANIDAD · 5 FEBRERO, 2018 18:51

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María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin


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En la avenida principal de El Cuartel con esquina Telecuba, en Propatria, 20 autobuses de la Línea Casalta-Chacaíto-Cafetal permanecen en un galpón acumulando polvo. Están parados por falta cauchos, baterías, transmisores, entre otras piezas. El tiempo que llevan fuera de circulación varía entre 15 días y un año y medio, según la falla y la capacidad de sus dueños para solventarla.

Pero estas camionetas no son las únicas fuera de funcionamiento. La Asociación Civil de Conductores Casalta-Chacaíto-Cafetal, fundada en 1959, tiene registradas 300 unidades de las que, actualmente, están activas solo 43.  Beto Zambrano, directivo de la organización, aseguró que el resto de los vehículos, inoperativos por escasez de insumos y repuestos, están en otros estacionamientos.

Con 23 años como transportista, Zambrano considera que la hiperinflación dificulta que el gremio mantenga sus unidades en buenas condiciones, por lo que es necesario que el Ejecutivo los apoye.

Detalló que en la primera quincena de enero un neumático rin 17.6 tenía un precio de Bs. 12.000.000 y el Gobierno lo vendía a Bs. 800.000. Una paila de aceite, que tenía un costo para el consumidor de Bs. 9.000.000, el Estado lo ofrecía a los transportistas en Bs. 338.000.

Foto: Iván Ernesto Reyes

Pero el subsidio no llega con regularidad. “El Gobierno cree que tenemos una moto. Los autobuses requieren seis cauchos más el de repuesto y nos venden dos cada ocho meses. No podemos cumplir con la reposición que debe hacerse cada seis meses”, indicó.

Como alternativa, algunos choferes han optado por acudir al relleno sanitario de la Bonanza, donde consiguen “chivas” para rodar aproximadamente dos semanas.  “El transportista si no trabaja no come. Tienen hijos, esposa, una familia que genera gastos”, expresó Zambrano, quien tiene su propio autobús parado en Propatria porque no ha podido comprar la transmisión que necesita, presupuestada en Bs. 25.000.000 para enero.

Relata que, para “resolverse”, a veces le pide prestada la unidad a algún compañero y trabaja mediodía. Eventualmente, hace funciones de “fiscal de zona“, como se les conoce a quienes van a las paradas de autobuses y apoyan a los choferes indicándoles quienes ya han pasado por esos puntos e informan a los usuarios sobre las rutas. Por esta tarea, reciben una colaboración de los conductores.

Aunado a la dificultad para reponer autopartes, la inseguridad también les juega en contra a los transportistas. Zambrano informó que en los últimos tres meses de 2017 ocho socios de la Línea sufrieron secuestros exprés. Los delincuentes los abordan, amarran al conductor, se detienen en algún lugar y fingen que están haciendo alguna reparación mientras desvalijan la unidad.

Foto: Iván Ernesto Reyes

El chofer aclaró que el gremio no quiere regalos sino facilidades de pago. Relató que la Línea Casalta-Chacaíto-Cafetal fue una organización pionera en los créditos bancarios a transportistas. “Hace 15 años los bancos no creían en los conductores y les demostramos que somos buenos pagadores. El Gobierno también sabe que nosotros pagamos si podemos trabajar”, señaló.

También insistió en que es necesario definir “quién subsidia a quién” cuando se trata de las tarifas preferenciales: “70% lo ponemos nosotros y 30% el Estado en el caso de los estudiantes. De la tercera edad no nos pagan ni medio, tampoco por las personas con alguna discapacidad”.

Enfatizó en que si el Estado mantiene un apoyo no será necesario aumentar tanto el pasaje ya que tampoco desean asfixiar al usuario. Desde el Bloque de Conductores del Oeste, que dirige el director de la Línea, Hugo Ocando, han propuesto al Gobierno administrar a las unidades del Sistema Integral de Transporte Superficial (Sittsa), que apenas tienen unos años, y recibir un porcentaje de ganancia.