Cuerpos de seguridad del Estado, los más vulnerables frente al hampa - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 1 ENERO, 2016 15:15

Cuerpos de seguridad del Estado, los más vulnerables frente al hampa

Texto por Irving Briceno Perez

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Ataques con granadas, asaltos a comandos y comisarias con armas largas, secuestros y robos han sido algunos de los móviles  por lo que más de 300 funcionarios policiales, militares o agentes de seguridad privada que han caído a manos del hampa en 2015. De los 27.875 venezolanos occisos por muertes violentes este año, según las estimaciones del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), los cuerpos de seguridad, los niños y las mujeres son los grupos más vulnerables.

La organización de derechos humanos Fundepro registró en 2013 un total de 295 muertes violentas de funcionarios. Para el año siguiente la cifra aumentó 12%, al producirse 332 homicidios y en 2015 , solo en la Gran Caracas, se registraron 149 uniformados caídos a manos del hampa.

Hasta octubre, estos eran los números:

Funcionarios caidos

Dos de los seis factores que apunta la OVV para explicar el incremento de la violencia en Venezuela están vinculados a las fuerzas de seguridad. La ONG indica que los funcionarios constantemente son víctimas de la violencia, en cumplimiento de sus funciones o como víctimas privadas, no reciben apoyo de sus superiores o de la sociedad, perciben que sus ascensos y promociones están más politizados y no dependen de su desempeño profesional, sumado al deterioro salarial, lo que ha derivado en el deterioro de los cuerpos de seguridad del Estado.

El Observatorio de Violencia explica que el en Venezuela ha ocurrido un proceso de privatización de la seguridad, pues ante el abandono de la protección de las personas por el Estado, los individuos, comunidades o empresas, asumen las labores de seguridad privadamente: se arman, contratan vigilantes y guardaespaldas. Y ante la ausencia de castigo a los criminales, se procede a ejercerla por cuenta propia, y esto aplica tanto a los ciudadanos, que ejecutan linchamientos o contratan sicarios, como a los propios funcionarios policiales o militares, quienes han respondido con las ejecuciones extrajudiciales.

En una entrevista que el subdirector de la fuerza policial del estado Miranda, Jesús Eduardo Lamas, concedió a El Nuevo Herald admite que existe corrupción en los cuerpos policiales; pero asegura que la vasta mayoría de los agentes son honestos, mal pagados y trabajan duro.

«Un policía en la escala más baja de Miranda gana Bs. 386.000 al año en sueldo y beneficios. Si se viera obligado a cambiar ese dinero por dólares en la calle, resultaría alrededor de $550. Cualquiera de los hombres y mujeres que trabajan bajo mi mando podrían ganar más haciendo otra cosa, pero ellos aman su trabajo con pasión» aseveró Lamas.

Los funcionarios caídos en servicio reciben una indemnización de 30.000 bolívares como apoyo económico. Carta de defunción, carta de concubinato, carta de Heredero Universal, partidas de nacimientos y cédulas de identidad son parte de las documentaciones que deben consignar los parientes de un funcionario asesinado. Este papeleo tarda aproximadamente seis meses, pero llevarlos a la oficina de Recursos Humanos no garantiza que la indemnización les sea entregada a los dolientes.

¿A quiénes se enfrentan los cuerpos de seguridad?

El hampa común y las megabandas han minados las calles del país. Algunas de las bandas delictivas más reseñadas por la prensa tienen su guarida ubicada en el barrio Primero de Mayo en El Cementerio y Las Casitas en la Cota 905. Aunque estas se extendieron por El Valle y La Vega a través de una alianza entre líderes de agrupaciones delictivas que se acordó en la Cárcel de Tocorón de Aragua.

Fuentes policiales aseguran que las poblaciones de Barbacoa, Camatagua, San Sebastián, San Casimiro, Carmen de Cura y El Sombrero, estado Guárico, están controladas y sometidas por  la delincuencia que controla el «El Picure».  Policías, guardias nacionales y funcionarios públicos se encuentran entre los agraviados que han sido extorsionados.

Las autoridades aseguran que surgieron otras bandas emergentes, entre ellas una liderada por alias “Juvenal”, un delincuente que opera en la población de Memo. Se le atribuyen asaltos a cuerpos policiales y rescate de delincuentes detenidos en calabozos policiales. La agrupación está conformada por unos 30 hombres y mujeres.

Hasta el último día de 2015, al menos 18 ataques han sido registrados en comandancias, comisarías y puntos policiales, según publicaciones de la prensa nacional. Ya sea por venganza o para liberar reos de los calabozos, infraestructuras de los cuerpos de seguridad nacionales, estadales y municipales han sido tiroteadas o atacadas con granadas.