Con “el poder de la escoba” hacen más digna la vida en barrios de Petare

LA HUMANIDAD · 11 OCTUBRE, 2021 17:20

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Edgar López

Foto por Mairet Chourio

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En el barrio San Blas, Petare, la escoba dejó de ser una referencia de trabajo doméstico femenino y se convirtió en una herramienta para el trabajo comunitario. En San Blas, la escoba ya no solo se usa  para barrer las casas, sino también las calles. Allí la escoba ya no está exclusivamente en manos de las mujeres, pues también la tomaron hombres, jóvenes y niños para ejercitar la ciudadanía y transformar el espacio público. Las calles de San Blas son lugares de encuentro y reflexión sobre la dignificación de la vida en el barrio. Lo llaman “el poder de la escoba”.

Hace ocho años el ascenso a los barrios más altos de Petare estaba salpicado por vertederos de basura a cada 500 metros. Ahora, en vez de desechos hay murales que hermosean cada esquina. Es el resultado de un movimiento denominado “Uniendo voluntades”. Katiuska Camargo, una de las fundadoras, refiere  orígenes aún más remotos de esa idea de vivir bien…

 “Yo recuerdo que mi abuela y todas mis vecinas de esa generación salían tempranito y cada una limpiaba el frente de sus casas. La calle  de San Blas donde yo nací siempre estaba limpia, porque ellas la limpiaban. A pesar de que teníamos un inmenso vertedero de basura cerca, ellas siempre  estaban limpiando. Salían con su cafecito y conversaban mientras barrían. Había un señor de Sabempe (la empresa de aseo urbano), el señor José… Él iba y nunca tenía que barrer en mi calle  porque mi abuela y sus vecinas ya habían limpiado todo aquello. Él lo que hacía era regarle una bolsa negra a cada una para que echaran la basura. Ellas le  brindaban café al señor José y entre todos compartían cuentos”.

Esa enérgica y sonriente mujer de 45 años de edad, nacida y criada en San Blas, resume en qué consiste el poder de la escoba: “Con la escoba hemos logrado que el barrio se transforme  en un lugar más digno”.

Arte en vez de basura

El sábado 9 de octubre, la gente de San Blas tiene un motivo adicional para salir a las calles a barrer. En la entrada del barrio, las artistas de Mandala Callejero pintarán un mural en una pared que los vecinos acondicionaron durante los tres días anteriores. A las 10:00 am, salen a barrer cualquier basurita o monte que haya quedado.

Los residentes de San Blas se organizaron

Eilyn Gutiérrez, otra de las líderes de Uniendo voluntades, está al frente de la faena. Fue ella la que logró que hasta un par de jóvenes barberos del barrio se sumaran: “El poder de la escoba es lo máximo. Todo comenzó por los malos olores y la proliferación de roedores por donde vive la mamá de Katy (Katiuska Camargo). El primer vertedero de basura que eliminamos estaba en la entrada del sector El Chorrito. No fue fácil y hasta teníamos que pernoctar en el lugar para que la gente no tirara basura en la calle. Es un proceso paulatino y persistente de educación ciudadana, para vivir en dignidad, hasta que la dignidad se nos haga costumbre”.

Ella está orgullosa de los resultados: “Ahora la gente espera que pase el camión del aseo, saca su bolsa de basura y la deposita donde y como debe ser”.

En cada jornada se movilizan entre diez y quince personas. Cada quien lleva sus escobas, palas y picos. “Hemos logrado reencontrarnos como vecinos por encima de parcialidades político partidistas. Hemos logrado que los niños, niñas y jóvenes se unan a nosotras. Ahora  ninguno de ellos bota en la calle ni un palito de chupeta y, más bien, nos los entregan para reciclarlos”, dice Eilyn Gutiérrez.

Katiuska Camargo tiene en mente  instalar en San Blas el Banco del Plástico: “Es una idea de Pedro Galvis, un dirigente comunitario de Anzoátegui. Funciona como un banco: llevas el plástico a las oficinas de ese banco, quizás pequeñas sedes en espacios comunitarios, y recibes a cambio el valor de ese plástico que luego se reciclará. También tenemos la idea de que lo que se obtenga por la venta de plástico se invierta en mejoras para la comunidad: alumbrado público, vialidad, escuelas…”.

Entre las que este sábado salieron a limpiar está Emily Espinoza, de 15 años de edad, quien muestra otros resultados del poder de la escoba: “Cada vez que eliminamos un vertedero de basura o limpiamos la calle, imaginamos la instalación de una obra de arte en ese lugar, para que nuestras comunidades sean más bonitas. Y así hemos creado la Ruta del Arte. Son más de  20 murales desde Mesuca hasta San Blas. Yo hice un mural en homenaje a la mujer que, a pesar de todas las dificultades, sigue sosteniendo a su familia. Al lado del colegio Simón Bolívar, aquí en San Blas, pinte a una mujer que sostiene a su hijo por un solo pie.”

Eco más allá de Petare

Katiuska Camargo cuenta que, excepto en la última gestión de Carlos Ocariz, los vecinos organizados para la mejor disposición de desechos sólidos no han tenido apoyo de las autoridades de la Alcaldía del Municipio Sucre: “Pero hemos aprendido que no dependemos del Estado para mejorar nuestro entorno y que el cambio está en nuestras manos, por ejemplo mediante la resignificación de la escoba”.

Y defiende la autonomía del movimiento que lidera: “Ya las autoridades municipales no pierden su tiempo en tratar de vincularnos con partidos políticos y que somos un movimiento comunitario verdaderamente autónomo. Además, hemos vencido la polarización para poder trabajar en equipo con vecinos de todas las tendencias políticas, pues en definitiva el beneficio es colectivo. La autonomía se mantiene en la medida en que se mantiene y se fortalece la dignidad”.

Todos usan el poder de la escoba en San Blas

La eliminación de vertederos de basura que hace ocho años parecía imposible se ha replicado en otras comunidades de Petare e, incluso, más allá: “Desde 2017 hemos activado el poder de la escoba  en La Vega, la Cota 905, La Silsa, la avenida O’Higgins…Vamos a  apoyar donde quiera que nos llamen, pero en cada caso los vecinos organizados deben hacer el trabajo con perseverancia. Cada comunidad debe empoderarse”.

Y sobre el liderazgo femenino del movimiento  Uniendo voluntades, Katiuska Camargo razona: “Las mujeres somos las cuidadoras en nuestros hogares y cuando decidimos salir a limpiar más allá de nuestras casas nos convertimos, naturalmente, en cuidadoras de nuestra comunidad. Pero tenemos a muchos hombres que nos ayudan, sobre todo para hacer el trabajo que requiere mayor fuerza física. Por ejemplo, el señor Carlos Fonseca, un albañil de la comunidad, ha sido fundamental para la restauración de la cancha ubicada en el sector Matapalo. No nos cobró ni medio. Con el poder de la escoba estamos ganando, todos y todas, en construcción de ciudadanía”.