Catia La Mar devastada, vecinos intentan rescatar a sobrevivientes
La zona de Catia La Mar espera por rescatistas

Los primeros reportes de prensa en el estado La Guaira muestran la devastación que sufrió esta zona costera ubicada a 20 minutos de Caracas.
Esta región es hasta el momento la mas afectada por los terremotos, según ha dicho la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, quien la declaró “zona de desastre natural por la cantidad de edificios que colapsaron” y en zonas como Catia La Mar todavía no han llegado los rescatistas.

Rodríguez, informó este jueves de que el número de muertes subió de 32 a 164 y el de heridos de 700 a 971 a causa de los dos terremotos que sacudieron el miércoles varios estados del país, donde se ha declarado el estado de emergencia.
Un despacho de la agencia EFE muestra los edificios, muchos de ellos de los urbanismo Misión Vivienda, destrozados y recoge los testimonios los vecinos.
Sin refugios
Los bomberos no dan abasto y la maquinaria pesada para levantar escombros es también escasa.
Madres, hermanas, tíos, esposos lloran por sus seres queridos que quedaron atrapados entre los edificios derrumbados, mientras que otros no salen del shock y no tienen idea de qué harán ahora.
Tampoco tienen claro dónde hay refugios.
Patrullas de los organismos de seguridad transitan por las calles, pero no dan instrucciones.
En la avenida ‘El Ejército’ de la ciudad de Catia La Mar casi todos los edificios están afectados. Sale humo de algunos edificios y un mercado municipal fue consumido por las llamas.

Durante la mañana de este jueves un grupo de personas se aglomeraba en una panadería esperando recibir comida, después de que en la madrugada hubo saqueos en algunos comercios.
“No se puede explicar (lo que pasó). Es una cuestión de segundos, se te paraliza todo”, relató a EFE Ana Echeverría, una comerciante de 45 años, que vio desplomarse su negocio producto de los terremotos.
“Yo pude evacuar mi personal porque en el momento tenía mi teléfono en la mano y me dijo: sismo Curazao, Caracas, alerta (…) Logramos salir, gracias a Dios no hubo personas heridas”, agregó.
Pero inmediatamente después de pasar los terremotos llegó gente a saquear la comida de su negocio.
“La gente quería comida, porque no tenían nada. Eso fue horrible, horrible”, detalló la mujer, sentada en una silla al frente de su negocio, junto a su hija adolescente.
La ciudad no tiene electricidad ni tampoco señal telefónica. Está prácticamente aislada porque las vías de acceso además han empezado a ser cerradas.
