Caracas vive un Carnaval tímido, con creatividad y sacrificios para disfrazar a los chamos - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 8 FEBRERO, 2016 22:24

Caracas vive un Carnaval tímido, con creatividad y sacrificios para disfrazar a los chamos

Texto por Irving Briceno Perez

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Una medalla de bachiller era la placa, retazos de tela servían de chaleco, cartón y papel periódico se fusionaron para hacer de sombrero, unas botas de playa recubiertas de papel periódico y pintadas de marrón eran las botas, un estuche de lentes era la funda de la pistola del vaquero Diego, que además montaba un “pura sangre” de madera, hecho en casa, por el niño Jesús.

Pero no era la única familia creativa que despertó el interés en el recorrido por bulevar de Sabana Grande este lunes de carnaval. El prócer de independencia, Juan Luis Arismendi, llegó de la mano de Hiloren Flores y su hijo Diego, quien relató: “lo hicimos en casa mamá y yo con material reciclable, fieltro, hecho mano, con moneditas pequeñas que ya no se usan, con material del arbolito”. El cierre de proyecto de la escuela, fue el salvavidas en las primeras fiestas de febrero.

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También hubo sacrificios para que los más pequeños de la casa sorprendieran en los carnavales. Las princesas y Los Vengadores hicieron de las suyas, aunque no sin limitaciones. Algunos completaban el traje con maquillajes en la cara y no máscaras, llevando el refrigerio desde casa, o comiendo un solo helado en la jornada.

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En cada esquina había una “oferta”. Los pintacaritas hacían su magia por 200 bolívares, los tres paquetes de papelillos valían 100 bolívares, los globos entre 150 y 250 los más sencillos, las máscaras de plástico más baratas costaban 250 bolívares, las burbujas en 300 bolívares, las tanganas en 500 bolivares la pequeña y 700 la grande. La mayoría de los asistentes consultados por Efecto Cocuyo coincidieron en los costoso del paseo.

María Alvarado disfrazó a su nieto de Capitán América, igual que el año pasado y “todos los años que pueda mientras le quede” el traje del superhéroe. Cada carnaval da un paseo por el bulevar de Sabana Grande y consideró que este lunes hubo “bastante gente, pero todo muy tranquilo. Mucho mejor que en años anteriores donde no se podía ni caminar, donde le lanzaban a uno toda clase de cosas. Ahora solo papelillo, como debe ser, el carnaval es para los niños”.

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Luz Estela disfrazó a su hija de princesa porque le regalaron el disfraz. Pero las princesas gemelas no corrieron con la misma suerte. Sus papás tuvieron que invertir 6.000 bolívares por cada vestido, fuera de las zapatillas.

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Desde la mirada del vendedor, estos carnavales fueron “muy atravesados” porque las familias caraqueñas aún no se han podido reponer de los gastos de diciembre. “En un mes la gente no puede gastar 8 mil o 12 mil en un disfraz. Las ventas no han estado tan buenas, ya solo queda un día de carnaval, si acaso en la octavita, pero lo veo difícil”, relató Jonathan, encargado de la tienda de disfraces Star Kids ubicada en el Centro Comercial El Recreo.

La princesa que todas las niñas de la casa quieren ser es su alteza de hielo Frozen. Ésta se cotiza 12.600 bolívares, la vestimenta más cara del establecimiento. Mientras que lo más demandado por los pequeños de la casa son los personajes de los Los Vengadores. Para obtener al dios escandinavo del trueno Thor, hay que desembolsar 9.900 bolívares. Eso mismo valen los trajes Iron Man o el Capitán América. Uno de los héroes más económicos es El Hombre Araña que cuesta 7.200 bolívares. En toda la tienda, el disfraz más barato es de 4.700 bolívares.

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La música electrónica y el ejercicio animaban el ambiente en el Centro Comercial El Recreo. Todos miraban con atención que ocurría en la planta baja del recinto. La feria de comida no estaba abarrotada, pero tampoco estaba vacía. Había cola en puestos de helados y postres.

Una que joven cobraba el acceso a un pequeño parque de diversiones dentro del centro de comercial, comentó que les ha ido muy bien en el día. Un colchón inflable, una cama para saltar y un túnel, son parte de las atracciones. Las tarifas son 500 bolívares por 15 minutos, la media hora aumenta la tarifa en 100, una hora cuesta 800 y el tiempo ilimitado son 1.000 bolívares.

En el Sambil Caracas la historia era un poco distinta. Parejas jóvenes, familias, pequeños con disfraz y sin ellos, llenaban los pasillos del centro comercial. La entrada al cine y al teatro exhibían colas moderadas, al igual que los cajeros, la feria estaba llena. Una mujer que no quiso identificarse aseguró que “todo está caro, pero sigue siendo más barato que viajar”.

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