Alfredo Infante: La coexistencia en Venezuela aún está gestándose
El máximo representante de los jesuitas en el país sostiene que la sociedad experimenta una mezcla de cautela y esperanza
La posibilidad de que los venezolanos logren convivir en paz no es un evento inmediato, sino un camino que apenas comienza, afirma Alfredo Infante, S.J., máximo representante de los jesuitas en el país, quien en una reciente entrevista dijo que la sociedad venezolana transita una etapa inicial y crítica hacia la paz. Su visión parte de una premisa clara: la coexistencia no es un hecho consumado, sino una labor que todavía se encuentra en fase de desarrollo.
En ese análisis sobre la realidad actual, el sacerdote sostiene que la sociedad experimenta una mezcla de cautela y esperanza. Aunque el entorno político genera incertidumbre, Infante percibe una voluntad ciudadana volcada hacia la transformación, lejos de la parálisis del miedo.
Una ruta hacia la paz desde la base social
Infante enfatiza que la construcción de la paz es una tarea indelegable de la sociedad civil. Critica el formato actual del diálogo, limitado mayormente a conversaciones bilaterales entre el gobierno y agentes externos, sin la presencia de actores políticos opositores ni representantes ciudadanos.
«La construcción de la paz nunca sucede desde el poder. Es una agenda alternativa de la sociedad. Debemos construir poder social para resguardar los derechos de todos», afirma el religioso.
Su propuesta apunta a la creación de una agenda propia y común, donde el Estado de derecho y la democracia funcionen como horizontes que aglutinen a los diversos sectores.
Amnistía y marco jurídico
Sobre la reciente Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, Infante adopta una postura equilibrada. Reconoce el avance, aunque advierte sobre su carácter insuficiente. Para alcanzar una coexistencia real, el sacerdote propone una reforma estructural:
- Derogación de leyes punitivas: Eliminar normativas (como la Ley contra el Odio o la Ley contra las ONG) que definen al ciudadano como un enemigo público.
- Reconocimiento mutuo: Aceptar la existencia y el derecho a disentir del otro como base para el respeto.
La verdad como pilar de la sanación
Con la experiencia de su labor misionera en Angola, Infante advierte que no existe reconciliación sin reparación. La sanación psicosocial de la nación depende del respeto al dolor de las víctimas.
A su juicio, las comisiones de la verdad son indispensables. Su función no consiste en fomentar la venganza, sino en transparentar los hechos para garantizar la no repetición de las violaciones a los derechos humanos. Banalizar el sufrimiento, insiste, termina por arruinar cualquier intento de justicia.
Del horizonte a la convivencia
Para el vicecanciller de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), el camino debe seguir un orden lógico:
- Coexistencia: Reconocer que el otro existe y posee derechos, aun en la diferencia.
- Convivencia: Interactuar en espacios comunes y colaborar por el bien del país.
Infante concluye con optimismo, apoyado en pilares como la fe, la solidaridad nacional y el liderazgo femenino. A pesar de los desafíos, sostiene que la construcción de la paz requiere paciencia y perseverancia. La reconciliación no es un destino inmediato, sino una meta de largo alcance que el país apenas comienza a trazar.
Con información del equipo de prensa de la Ucab y el periódico El Ucabista
