Washington pone en la mira a Delcy Rodríguez por no cortar relaciones con “enemigos” de EEUU
Marco Rubio la amenaza con sufrir el mismo destino de Maduro si no coopera
Informes de inteligencia estadounidenses generan dudas sobre la disposición de la gobernante interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, a cooperar plenamente con la administración Trump mediante el corte formal de lazos con adversarios clave de Estados Unidos como Irán, China y Rusia.
Cuatro personas familiarizadas con los reportes clasificados revelaron en los últimos días a la prensa estadounidense que las agencias de inteligencia evalúan con escepticismo si Rodríguez romperá definitivamente esas alianzas.
Funcionarios estadounidenses exigen públicamente que el gobierno interino expulse a diplomáticos, asesores y personal de seguridad de esos países, además de cesar la cooperación en inteligencia y limitar vínculos económicos.
Amiga de los enemigos
La ceremonia de juramentación como gobernante encargada de Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro por militares de EEUU a inicios de enero, contó con la presencia de representantes de Irán, China y Rusia, lo que alimenta las preocupaciones en Washington.
Rodríguez ha reiterado que Venezuela mantiene el derecho soberano a relaciones con esos países, junto con Cuba y el resto del mundo, y ha rechazado cualquier injerencia externa que dicte su política exterior.
Marco Rubio, secretario de Estado, reiteró en testimonio ante el Senado que Rodríguez conoce el destino de Nicolás Maduro —capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero— y advirtió que podría enfrentar derrocamiento similar si no avanza en los objetivos clave de Estados Unidos.
Rubio afirmó que la administración está preparada para usar la fuerza si fallan otros métodos para asegurar cooperación máxima. La presión de Washington busca reducir la influencia de rivales en el hemisferio occidental y priorizar el acceso de empresas estadounidenses al petróleo venezolano.
Rodríguez ha autorizado ventas limitadas de crudo a Estados Unidos y liberado algunos presos políticos, gestos que interpretan como pragmáticos, pero no ha anunciado rupturas formales con Irán, China, Rusia o Cuba.
Críticos de la estrategia de Trump cuestionan la conveniencia de mantener en el poder a figuras leales al madurismo, como Rodríguez, y señalan que la CIA evaluó previamente que ella y otros funcionarios cercanos ofrecían la mejor opción para mantener orden tras la caída de Maduro.
Sin embargo, la ambigüedad persiste incluso después de visitas como la del director de la CIA, John Ratcliffe, a Caracas el 15 de enero. Un alto funcionario de la administración Trump declaró que el presidente ejerce máxima presión sobre los líderes venezolanos y espera que la cooperación continúe. Rodríguez, por su parte, defiende la soberanía nacional y afirma que ningún agente externo gobierna Venezuela.
Texto basado en reportes de Reuters, The New York Times, DW y fuentes de inteligencia
