Refugiada de Bucha dice que desde hace casi un mes ya había muertos por las calles

INTERNACIONALES · 6 ABRIL, 2022 07:37

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Efe | @EFEnoticias


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La refugiada ucraniana Veronika Pershyna asegura que cuando salió de Bucha el pasado 10 de marzo, hace casi un mes, «ya había muchísima gente muerta» en las calles de su ciudad, aunque «no tanto como ahora» cuando los rusos la abandonaron.

Veronika Pershyna declara que es necesario que «el mundo sepa que los rusos no solo matan, también torturan», «roban», «violan a chicas» y disparan a los coches de refugiados que huyen, pues así fue como murió «la abuela de una amiga», y evitan que la comida llegue a las ciudades ocupadas.

La localidad de Bucha, a unos sesenta kilómetros de Kiev, fue ocupada por las fuerzas rusas durante las semanas de asedio a la capital ucraniana y las imágenes de fosas comunes y cadáveres en las calles se han difundido tras la retirada de las tropas invasoras, en el repliegue de Rusia hacia el este de Ucrania.

Pershyna, de 27 años, llegó a Getxo (norte de España) el pasado 18 de marzo con su madre y reside con la familia del marido de una amiga de Bucha, donde su familia ha vivido desde hace tres generaciones.

En declaraciones a EFE, la joven ucraniana, que ha dejado en su país a su padre y a su marido, señala que ya «casi no hay nada en Bucha» y que su apartamento, la escuela que regentaba y las casas de sus padres y de sus abuelos han sido destruidos.

«No tengo niños, pero estaba muy feliz y llegaron los rusos, mataron a la mitad de los ciudadanos, destruyeron las casas y todo lo que nosotros tuvimos y ahora no voy a decir que hay rusos buenos», manifiesta.

En su opinión, «no hay rusos buenos (…) y queremos matar a cada persona que llegó a Ucrania (desde Rusia), porque cada ruso en mi país es un niño ucraniano muerto».

La joven explica que durante estas últimas semanas de ocupación rusa sus amigos y familiares de Bucha solo le decían que «estaban vivos», ya que evitaban hablar por el móvil para no ser localizados por los rusos.

«Ahora pueden hablar y dicen que la ciudad está destruida, con muchos vecinos muertos y cuerpos en la calle. Yo estoy lista (para aceptarlo) porque ya he visto todo eso», afirma.

Esta refugiada considera que «lo bueno es que ahora no hay rusos en Bucha», pero advierte de que «están en otras ciudades y esas cosas terribles están pasando ahora en otras ciudades» ucranianas.