Italia: la vida en la zona de coronavirus

INTERNACIONALES · 24 FEBRERO, 2020 16:23

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“Ya no nos damos la mano y tampoco nos besamos en la mejilla“, dice Marco. “Eso es bastante descortés para los italianos“, bromea. Su risa suena un poco apagada por la máscara protectora que lleva desde el domingo, cuando se declaró la emergencia.

“En la farmacia piden diez euros por cada una, es indignante”, se queja el joven de Vittadone, al norte del valle italiano del Po. Pero las máscaras protectoras y los desinfectantes de manos están casi agotados en toda la zona. Por lo tanto, los precios también están subiendo. Solo unos pocos las usan, a muchos les parece exagerado. Después de todo, todavía no viven en la “zona roja”, que comienza directamente detrás del pueblo. Declarada por la provincia de Lombardía, en la “zona roja” hay diez asentamientos que están prácticamente en cuarentena.

Las excepciones confirman la regla

Se supone que nadie debe entrar o salir de la “zona roja“. Dos oficiales de la Policía judicial vigilan desde su Alfa Romeo. A los agricultores con sus tractores, ciclistas y gente que quiere ir al supermercado o a la farmacia del pueblo de al lado se les deja pasar y se les permite volver. “Se necesita una buena explicación y listo. No se puede encerrar a la gente completamente”, dice Enzo, que también vive en Vittadone y ya ha estado en la zona roja para hacer compras. Él considera que las medidas tomadas por las autoridades provinciales y el gobierno italiano son demasiado drásticas. “¿Por qué cerrar las fronteras con Francia o Austria? El coronavirus ya está aquí”, dice.

Enzo tampoco ve por qué la catedral y la ópera de Milán tuvieron que ser cerradas. Después de todo, la mayoría de las más de 200 infecciones registradas ocurrieron aquí en la zona rural de Lombardía y la región de Véneto. El primer ministro, Guiseppe Conte, sorprendido por el rápido aumento de las tasas de infección en Italia, quiere ser cuidadoso, pero sin sembrar pánico, como ha enfatizado varias veces en sus apariciones públicas. “Bueno, pero cancelar el carnaval y el fútbol en Italia es realmente malo”, exclama Enzo.

Todo cerrado

La escuela de Vittadone está cerrada. Las tiendas y el único bar, “Renzo”, donde normalmente se podía disfrutar de un café al mediodía, también cerraron. La gente se queda en casa y espera. Giuseppe es un jubilado y tiene respeto por el virus, no miedo, como él dice. Se sorprendió de que el domingo incluso la iglesia de su pueblo estuviera cerrada y la misa fuera cancelada. “Tuvimos un funeral y no hubo servicio fúnebre, se tuvo llevar el ataúd directamente al cementerio. Esto está mal”, dice Giuseppe. “Ahora Vittadone está más tranquilo que de costumbre y nadie sabe cuánto tiempo durará esta situación.”

Buscando la fuente de la infección

Ni siquiera el gobierno de Roma puede responder a esta pregunta actualmente. Las autoridades sanitarias están seguras de haber encontrado al paciente “cero” en Codogno, un pequeño pueblo no muy lejos de Vittadone. Se dice que un hombre de 38 años infectó a muchas personas con coronavirus hace semanas en el hospital de Codogno. Según los medios, casi todos los casos en Lombardía hacen referencia a él. Ahora el gobierno está en el proceso de rastrear a todas las personas que han tenido algún contacto con el paciente cero. La cadena de infecciones debe romperse. Un empleado del ahora cerrado hospital de Codogno, al que la agencia de noticias ANSA solo pudo contactar por teléfono debido a la cuarentena, se queja de las caóticas condiciones. “Hay pánico aquí, porque nadie sabe cómo actuar y cómo tratar nuestras emergencias“, se queja el empleado, quien no es llamado por su nombre.

Aún no está claro dónde contrajo la enfermedad el paciente “cero”. No ha estado en China, solo recibió la visita de un amigo que regresó del país asiático pero dio negativo a la infección de coranavirus, Covid-19.

En caso extremo: “sumergirse”

A la hora del almuerzo en Vittadone, Enzo se pone pensativo. Su restaurante favorito, está en la “zona roja”, así que hoy quiere probar una trattoria en un pueblo “limpio” más al norte. Un joven se une al grupo de personas que están charlando con el periodista alemán. Lleva una máscara de buceo. Cuando le preguntamos por qué, dice que no tiene dinero para una máscara adecuada. Además, la máscara de buceo, que cubre toda la cara, se ve “cool”.

Por: Bernd Riegert

 

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