"Hay mucha tensión en el ambiente", dicen venezolanos en Italia sobre el brote de coronavirus

LA HUMANIDAD · 24 FEBRERO, 2020 18:00

“Hay mucha tensión en el ambiente”, dicen venezolanos en Italia sobre el brote de coronavirus

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin

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“Todo pasó muy rápido”, insistió Ricardo Ciliberto, médico venezolano y residente de traumatología en Milán, región de Lombardía, al norte de Italia. “El viernes se sabían de cuatro casos confirmados y este domingo, 23 de febrero, había 152 y tres fallecidos”, comentó sobre el brote del coronavirus Covid-19 en ese país.

El domingo, cuando fue al supermercado, el joven contó unas 10 personas con tapabocas y observó cómo los anaqueles se vaciaban poco a poco, especialmente en área de pastas, así como largas filas de clientes: “No te puedo decir que hay pánico, pero hay mucha tensión en el ambiente. Las escuelas y universidades están cerradas y ya comienzan también a clausurar locales como bares y discotecas. Hasta los partidos de fútbol se suspendieron”.

Las celebraciones de carnaval, agregó, también fueron suspendidas: “Esta semana fue también la Semana de la Moda y muchos desfiles estuvieron cerrados al público”.

Ciliberto explicó a Efecto Cocuyo que las autoridades de la región Lombardía activaron una serie de protocolos. Habilitaron números de teléfono para evitar que las personas con síntomas compatibles con el virus se trasladen a las emergencia. En cambio, un grupo de personal capacitado acude al domicilio del paciente y evalúa si debe ser trasladado a un hospital o se le debe aislar en su residencia.

“Como médico estoy a la espera. Trabajo en un hospital traumatológico y, aunque no vemos casos de otras especialidades, se han activado protocolos para que el personal de emergencia use guantes y mascarillas, y se está evaluando si incorporar los trajes de protección”, dijo y agregó que en otros centros asistenciales de mayor afluencia los equipos incluyen protección ocular y máscaras con filtro.

Proyectos en espera

A Diana Yanes, venezolana diseñadora de calzado y directora de una firma de consultoría, la situación le ha afectado directamente en su trabajo: sus clientes principales están en el sur de Italia, Singapur (Asia), Australia y Sudáfrica.

“Mis proyectos en Singapur están parados, en el sur de Italia siguen pero no se cómo vamos a hacer con el envío de prototipos, por ejemplo. Tenía programado un vuelo para Bari pero me lo cancelaron ayer (sábado 22 de febrero)”, relató.

Con el paso de las horas se presentan más restricciones a espacios públicos. “Participo en un proyecto de integración social en la cárcel masculina Opera y me llamaron para decirme que el acceso totalmente restringido. El sábado fui a una parrilla y quienes estaban comentaron que en sus compañías muchos no habían ido a trabajar, porque viven a una media hora de Milán donde los pasos están bloqueados”, continuó.

La joven decidió comenzar a usar este domingo una mascarilla, “aunque no tengo la que es ideal porque no la he ordenado, cuesta 60 euros y se supone que filtra el 95% del aire. Me cuentan amigos que ya la usan que les cuesta respirar”.

Desinfectante y mascarillas

Para la periodista venezolana Doris Barrios, residente de la ciudad de Faenza, la preocupación es especialmente por su hija de 4 años de edad. En la región de Emilia Romagna se han reportado al menos nueve casos de coronavirus. “Si salimos nos lavamos las manos muy bien, igual al llegar. Cargo para todos lados mi gel desinfectante”, expresó.

“En mi zona la gente está muy nerviosa y salieron a hacer compras de última hora. Aunque de resto la gente no esta saliendo, no quieren ir a sitios públicos”, dijo a Efecto Cocuyo.

La comunicadora Adelina Dragotta, de 27 años de edad, vive en Roma, en la zona de Monte Verde cerca del hospital donde habrían internado a la primera pareja asiática a la que le confirmaron coronavirus en la capital de Italia: “Inicialmente la gente andaba un poco agitada, tanto que se agotaron las mascarillas en muchas farmacias de la ciudad”, expuso.

Consideró que la afluencia normal de gente en las calles ha disminuido, pero percibe que se ha retomado cierta normalidad: “Creo que muchos piensan como yo, no podemos parar de vivir, de trabajar, de estudiar… quedarse en casa aislado no es una opción. Obviamente hay que tomar ciertas medidas de precaución, como lavarse las manos y usar antibacterial… No podemos hacer más que eso”.

En ciudades y pueblos del país europeo donde no se han registrado casos, aún se mantienen a la expectativa.  Aunque vive en Florencia, la diseñadora venezolana Bárbara Martinsky contó que su esposo tiene su oficina en Bologna en la región de Emilia Romagna. Por la situación, los jefes han permitido el teletrabajo o trabajo a distancia.

“Él tiene que agarrar el tren todas las mañanas, un tren que viene o va a Milán donde están los focos. Si hubiese tenido que ir la opción era que él usara el carro y yo me iba con un colega a mi trabajo. La gente está buscando soluciones para evitar estar en contacto con muchísimas personas. Yo por trabajo viajo a París todas las semanas, pero ya desde la semana pasada cancelamos los viajes”, explicó.

Al momento de la publicación de esta nota, este lunes 24 de febrero, se había confirmado la quinta muerte por coronavirus en Italia