"¡Tengo la cuenta del banco de adorno!", gritó frente al BCV mujer que viajó desde Maturín - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 16 DICIEMBRE, 2016 18:05

“¡Tengo la cuenta del banco de adorno!”, gritó frente al BCV mujer que viajó desde Maturín

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

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Nadie sabía a dónde ir. Tampoco dónde empezaba y terminaba la cola. Una vuelta. Dos. Tres. Cuatro. La fila para canjear los billetes de Bs. 100 empezaba en la plaza del Banco Central de Venezuela (BCV) y serpenteaba toda la cuadra, se picaba en la calle, doblaba y bajaba por el bulevar que da hacia el Panteón Nacional. Así hasta llegar a una cuadra de la esquina Sociedad, para completar la vuelta en la avenida Urdaneta. Eran apenas las 9:30 am y había pasado solo una hora desde que empezó esta jornada especial.

Desde las 3:00 am, desde las 4:00 am, desde las 6:00 am ya había gente esperando para depositar el papel moneda en la máxima entidad bancaria del país. Muchos fueron con la esperanza de salir con algo de efectivo tras el anuncio de que el billete de Bs. 500 entraría en circulación el pasado jueves, 15 de diciembre. No fue así. “Solo depósito“, aseguraron trabajadores del BCV y algunos efectivos de seguridad que custodiaban la zona.

No fue sino a las 10:00 am que funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana se montaron en un jeep con dos cornetas para dar instrucciones a la gente. “El BCV es el único ente que está autorizado para recibir depósitos”. Pausa. La improvisación de la medida se sentía en la voz del militar. “Depositan y de ahí se hace una transferencia al banco de su preferencia”. De a poco la gente se acercaba para ver a los funcionarios y escuchar con atención la indicación.

Camionetas del Sebin pasaban cada cinco minutos, haciendo una ronda desde la avenida Baralt a la Urdaneta. Los funcionarios iban con el rostro cubierto con pasamontañas negro y lentes de sol. Las armas largas salían por las ventanas del vehículo. Una mujer, con una cola de caballo y labial rosado, que estaba parada en la salida de la torre financiera del BCV, luchaba para verse intimidante.

Al ver la escena, Yaneth Cisneros solo pudo romper en llanto. Solo llegó a ver cómo la cola se extendía hasta la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, no vio que seguía kilométricamente hasta la esquina Canónigos. “A las 7:30 am llegué a Caracas. Vengo de Maturín“, gritó frente al templo, entre lágrimas y tomando su maleta. “¡Tengo la cuenta del banco de adorno! No me sirven los billetes que cargo porque nadie me los acepta”, exclamó.

Más abajo, hacia la avenida Urdaneta, una vendedora daba a la población un último chance de deshacerse de los billetes con el rostro de Bolívar en el anverso. “¡Café! ¡Café! Acepto billetes de 100“, gritaba la mujer con un termo gris en la mano. La oferta resultó una ganga para algunos.

De la plaza Juan Pedro López, promotores del BCV pasaban a las personas a una baranda. Luego, eran llevados en grupos menores de 50 a la torre financiera, custodiada por unos 10 militares, donde se efectuaba el canje en las taquillas habilitadas por la entidad.

Te vendo el puesto en la cola, ¿Lo quieres? —dijo un hombre que esperaba en la fila que zigzagueaba la baranda, a un paso de las taquillas de depósito— ¡Te lo dejo en 5 mil!

—¿Y te puedo pagar en billetes de 100?

—¡Claro! —dijo entre risas.

Nadie podía subir las escaleras del banco. Desde el último escalón, uno que otro funcionario de la GNB respondía algunas preguntas y a cuenta gotas. “¿Tú eres jefe de información? ¡Tú no estás aquí para informar a nadie!”, le gritó un militar de mayor rango a otro. Después de la escena, todos repetían la misma frase a quienes tuvieran una inquietud: “Vaya a la plaza y ahí le dan la información”.

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Las personas desesperadas por alguna instrucción optaron por preguntarles a los trabajadores del BCV desplegados en el operativo. Al igual que los demás, ellos también se quejaban de la medida.

—Pana, ¿y se pueden hacer colas desde la madrugada para venir a depositar? —preguntó un hombre desde la calle.

—Si vas a hacer la cola, ve haciéndola desde ya, para que te dé chance de depositar mañana —respondió el promotor del BCV— Todo el país va a tener que venir para acá.

Eladia, una señora de 68 años, tuvo la suerte de que la dejaron pasar esta vez a la fila de la tercera edad. El miércoles y el jueves se quedó sin depositar en el banco Provincial de El Valle porque hizo la cola con todo el mundo. Para Eladia, la tercera fue la vencida. Y aunque estuvo paseando con un dineral estos últimos tres días, aseguró que no le da miedo andar por la calle con tanto efectivo.

“¿Qué me va a estar dando miedo si ya nadie quiere estos billetes? Ni para comprar una empanada me los aceptan”, dijo. Una carcajada acompañó su testimonio.

Ni el jueves 15 ni el viernes 16 de diciembre la gente vio el primer billete de 500 bolívares circulando en bancos y comercios. El pasado jueves, el presidente Nicolás Maduro indicó que habían llegado 76 millones de piezas del nuevo billete como parte de la arremetida del Gobierno contra las llamadas mafias financieras. Sin embargo, unas 2 mil personas sufrían el drama del efectivo frente al BCV para las 11:00 am.

“Saqué 15 mil bolívares de pendejo para no quedarme quedarme sin efectivo y ahora voy a tener que hacer esta cola para depositarlos  —dijo un hombre que escuchaba atento lo que decían los promotores del BCV— ¿Qué más me queda? Si no lo hago, me quedarán para jugar monopolio contigo ¡Fuas, fuas!”, exclamó mientras simulaba sacarse unos billetes de 100 del saco.

Fotos y video: Iván Reyes