Diáspora laboral: bancos perdieron más de 5 mil empleados en último año

ECONOMÍA · 9 SEPTIEMBRE, 2019 08:51

Diáspora laboral: bancos perdieron más de 5 mil empleados en el último año

Texto por Jeanfreddy Gutierrez | @Jeanfreddy

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La infraestructura bancaria sigue reduciéndose. En el último informe de la Superintendencia de Bancos (Sudeban) de junio de 2019 se revela que los bancos públicos y privados tienen 5.452 empleados menos que un año antes. Una merma que también afecta a las oficinas, taquillas y cajeros automáticos.

Uno de quienes renunció este último año es Moisés Yajure, quien empezó como cajero en el Banco Provincial de Makro Barquisimeto en 1995, una oficina hoy cerrada. Con 31 años tenía muchísimas ganas de avanzar, así que se graduó de administrador de empresas primero y de abogado después, logrando ser ascendió a Gestor de Particulares en 2003 y Coordinador Jurídico de Vehículos en 2007. Trabajó en varias oficinas, como las de Barquicenter, también extinta.

A Moisés el banco le financió la compra de su vivienda y de un vehículo además de recompensar sus logros académicos con ascensos. Todo cambió en 2014 cuando los bonos, beneficios y salarios se empezaron a hacer insuficientes. Entonces había sido reubicado como Gestor de Pequeña Y Mediana Empresa y más tarde Gestor de Empresas.

De acuerdo a las estadísticas oficiales, 114 oficinas han sido cerradas en los últimos doce meses. Solo el Provincial perdió 1.054 empleados a pesar de cerrar una sola oficina. Y han sido más de tres mil empleados menos, cerrando otras nueve agencias en los últimos tres años.

diáspora bancaria

A inicios de 2017 el abogado y licenciado Yajure aceptó ser gerente de la oficina de El Tocuyo, cuando su hijo le pidió que migrara Chile. “Jamás se había ocurrido irme aunque había viajado por dos meses a Canadá y Trinidad y Tobago para estudiar inglés. Sabía que no era lo mismo. Empecé a consultar sobre condiciones del país pero no entonces no me decidí”.

Empezó a ver cómo la reducción de la nómina llevó a cerrar una de las dos Gerencias Territoriales en Lara, una de las cuales lo había promovido en todos sus cargos. “En esa época ya no había dinero para los cajeros, la gente estaba molesta, me tocaban el vidrio, las personas mayores no podía retirar su dinero, no se daban créditos, no había plástico para tarjetas de débito ni se abrían cuentas. La gente iba pero no hacía nada. Muchas veces me rodearon la oficina pero no había respuestas que dar”.

Moisés aguantaba a pesar que su salario y el de su esposa como enfermera en una universidad no les permitía siquiera costear los gastos del colegio de su hija menor. Pero fue un accidente automovilístico mientras iba de El Tocuyo a Barquisimeto, que casi llevó a un arrollamiento, lo que lo llevó a decidirse.

“Le pedí a mi hijo que me comprara el pasaje y viajé durante mis vacaciones anuales del trabajo. Le avisé a la gerente territorial que si conseguía un trabajo en Chile no me regresaba. Y en mayo de 2018 envié mi renuncia”.

Ahora Moisés trabaja en una cadena de supermercados en un cargo de “vendedor polifuncional”, así que rota entre la caja, limpieza, panadería, reposición y atención al cliente. Hay empleados peruanos, chilenos y venezolanos.

Es un gran trabajador. Su desempeño laboral lo ha llevado a ganar dos veces seguidas el premio al mejor empleado del trimestre en 2019, a pesar de asegurar que le costó mucho acostumbrarse a un empleo más físico y dinámico. “Estamos esperando el resultado de septiembre”. Yajure, quien quizás sea triple coronado en su empleo, quiere volver.

“El mejor país del mundo para vivir no es Estados Unidos, ni España ni Chile sino tu propia patria”, reflexiona. Extraña el “calorcito tropical” sin estaciones de Venezuela mientras señala que el pago de transporte, servicios y alquiler son muy caros en Chile. “Si trabajas duro y haces horas extras, el dinero te puede rendir y hasta ahorras algo para enviar a Venezuela”.

Moisés Yajure

Moisés Yajure (55), es abogado, administrador de empresas, exgerente de oficina y ahora dos veces el mejor empleado del trimestre de una cadena de supermercados en Chile después de 22 años en el BBVA Provincial en Lara, Venezuela

Gran oportunidad, mucho riesgo

Para Víctor Martínez, ahora con 24 años, entrar a trabajar en Banesco fue una gran oportunidad. No había podido terminar sus estudios de tecnología automotriz así que entró como analista de monitoreo de fraudes del centro de operaciones de seguridad tras sacar un diplomado en desarrollo web.

Allí se encargaba de atender las denuncias de clientes sobre uso no autorizado de sus instrumentos financieros, así como autorizar transferencias, uso de tarjetas de crédito y débitos que parecían sospechosas o se habían denunciado como estafas.

“Fue mi primera experiencia laboral formal y duré 10 meses hasta mayo de 2018. Fue un buen trabajo porque daba oportunidad a quienes no teníamos experiencia, me gustaba mucho y al principio ganaba 187 mil bolívares más el bono alimenticio, lo que me alcanzaba para mucho. Cuando renuncié ganaba 3.350.000 bolívares que se me iba en pagar transporte porque vivía en San Antonio de Los Altos”.

Vio la merma de empleados con sus propios ojos. «Una de mis principales incomodidades que sentí era la acumulación de trabajo con baja remuneración, lo que hacía que hubiese muchas renuncias pero también despidos por el tipo de trabajo”. El banco recurrió a la ventas de combos de alimentos a precios por debajo del mercado para compensar salarios.

Según Sudeban, Banesco pasó de 341 a 330 oficinas en el último año, reduciendo además 587 empleados. Si se considera desde junio de 2016, ha reducido casi 4.500 puestos de trabajo, cerrando 47 agencias. Es la entidad que dejó más taquillas sin cajeros: 822, pasando de 1.479 a sólo 657.

diáspora bancaria

Víctor fue promovido a consultor de requerimientos de fraude, entonces había cinco empleados, tres coordinadores y una gerente. Ante la reducción de la nómina tuvo que supervisar hasta tres módulos, lo que terminaba siendo muy riesgoso para la calidad de su trabajo, que era además muy exigente en productividad.

En junio de 2019 llegó a España, donde vive su hermano hace varios meses. Como otros entrevistados dijo que la falta de bonos en moneda dura era lo que más impulsaba a cambiar de empleo, así como la altísima rotación en los puestos de trabajo. Ahora ayuda a instalar routers, actualiza teléfonos y hace respaldos de discos duros, así como cuidar y paseas mascotas mientras espera regularizar su situación legal.

Víctor Martínez

Víctor Martínez cuida mascotas, repara celulares y hace respaldos de discos duros en España después de haber trabajado 10 meses en la sede principal de Banesco

Asesor anónimo

Uno de los entrevistados, quien trabajó en varios bancos, prefirió el anonimato para cumplir con el acuerdo de confidencialidad por su tipo de trabajo. Con 41 años, originario de Valencia y aún en el país, inició en el extinto Banco Consolidado en 1997, después que había sido intervenido y vendido al grupo chileno CorpBanca, que estaban interesados en la administración privada de pensiones que había anunciado el presidente Rafael Caldera que luego fue desechada por el chavismo.

Después de trabajar en el departamento de créditos por tres años, pasó a Negocios por una década. Entonces se fue al Banco Canarias, del que salió poco antes de su intervención. Como había ascendido a gerente de oficina, decidió volver al BOD –que ya había adquirido a CorpBanca- con el mismo cargo.

Ese tránsito fue corto porque ya negociaba con Banesco para trabajar en banca privada, atendiendo a personas de altas rentas, quienes hacían transacciones en negocios internacionales y mercado de capitales. Tras 22 años de carrera insiste en que los salarios de los bancos solían ser muy malos.

“En Negocios realmente vivía de las comisiones de los créditos para adquisición de vehículos, que estaba en auge. En Canarias con la venta de certificados para la permuta de dólares por bolívares y en Banesco también había oportunidades con la apertura de cuentas en otros países”, revela.

Atestiguó no solo la reducción de la nómina por renuncias y decisiones administrativas sino la altísima rotación de personal. Los empleados entraban y salían con rapidez hasta que el cargo se eliminaba.

Ahora brinda asesorías privadas para inversionistas.

Lea también: Bancos sin personal: Venezuela perdió 17 mil empleados bancarios en últimos dos años

Empleados a oscuras y sin línea

Sergio Casado y Deiver Escalona la pasaron mal. El primero trabajó en varias agencias de Bancaribe en Maracaibo desde julio de 2017. Deiver entró con entusiasmo a la primera agencia del Bicentenario de Betijoque, Trujillo. En ambos casos los fallos de la infraestructura de telecomunicaciones los dejó sin línea por meses, llevando a los empleados a ocupar sus asientos sin nada qué hacer.

Casado no terminó sus estudios de ingeniería pero no le costó entrar como cajero. “Desde el apagón del 7 de marzo salía de mi casa sin saber si íbamos a trabajar a pesar de tener planta eléctrica». Cuando cumplió dos años tomó sus vacaciones y aterrizó en Bogotá donde ya se había ido su novia. No sufre por el clima, al contrario. “Necesita un break de aquel horno. Aún busco trabajo pero las primeras semanas las tomé para descansar de esa tortura que es el Zulia ahora. Dejé a mi familia y a mi gata”. También quiere volver.

Bancaribe redujo su nómina en 296 empleados en el último año, cerrando además 10 de sus 104 oficinas. El impacto es mayor si se compara con junio de hace tres años. Entonces son 890 empleados y 25 oficinas menos de las 119 que tenía. Más del 20% de su red.

infraestructura bancaria

A Deiver lo despidieron. Después de seis años y medio de trabajo, en el que llegó a ser el último de los empleados en la agencia bancaria. Este ingeniero informático de 36 años aprovechó que podía trabajar en su terruño aunque desde el principio fue asediado para firmar “contra la oposición y el imperio”. Aguantó mientras veía a sus compañeros migrar, escribiéndole desde Ecuador y Chile. “Si te quejabas del sueldo te decían que no estabas obligado y que las puertas estaban abiertas”.

Además los vigilaban constantemente bajo la excusa de evitar que recibieran “un chocolate de agradecimiento”.

Su último sueldo, en junio de 2019, fue de 78.125 bolívares más un bono de Bs. 7.812,5 por antigüedad, otro de profesionalización de Bs. 9.375 y una prima de alto nivel de Bs. 31.200. “Con las deducciones me pagaban unos 32 mil quincenales”. Recuerda que cuando entró a trabajar podía ir a comer en un restaurante de vez en cuando, pagar por sus medicinas y comprar comida usando solo su Cesta Ticket.

Despido injustificado

Deiver está desanimado, decepcionado, molesto. Aguantó insultos porque se entregaba solo 3 mil bolívares diarios en efectivo a los clientes. Cuando en agosto de 2018 una falla de Movistar dejó a la agencia desconectada, lo ascendieron de manera informal de cajero a supervisor sin más nadie en la oficina, reubicando al resto de empleados. La agencia se quedó sin cajeros, promotores, gerente y subgerente.

“Realmente era un vigilante, el salario no me alcanzaba ni para comer un día y tenía que dar la cara por la institución”, lamenta. Un sábado se percató que el cajero automático no funcionaba por un fallo con el ingreso de los nuevos billetes de 10, 20 y 50 mil. Decidió entrar a la agencia para repararlo, lo que le valió el despido. Actualmente sigue desempleado.

La agencia cuenta ahora de nuevo con empleados: un ejecutivo, un subgerente y un cajero. En el perfil de Twitter de Deiver se pueden ver múltiples llamados a Movistar a arreglar el problema de conexión que aún mantiene a la agencia a media máquina. “La gente ya no va por temor a que no haya línea o efectivo, mientras que el pasaje urbano subió a mil bolívares”.

El Bicentenario no sólo redujo su nómina en 622 empleados desde mayo de 2018, cerrando además 37 oficinas, sino que junto al BOD son las dos entidades bancarias que más clausuraron agencias.

En todos los departamentos

Con el triple de salario que ganaba como periodista, seguro médico que podía incluir familiares, caja de ahorro y acceso a préstamos para comprar vivienda y carro, así como constantes aumentos del límite de la tarjeta de crédito que tenía menores intereses del mercado, María (nombre ficticio) decidió entrar a trabajar en el área de comunicaciones del Banco Occidental de Descuento.

Logró escalar posiciones desde coordinadora de Comunicaciones Externas hasta Gerente de Departamento, así como conservar un salario competitivo hasta 2017, cuando la inflación acabó con todo intento de la institución en compensar la pérdida de poder adquisitivo.

Se retiró en 2018 sin haber podido optar a los créditos hipotecarios o de vehículos porque su remuneración no alcanzaba a los mínimos exigidos. En su caso también les ofrecieron combos de alimentos a menor precio así como servicio de transporte hacia la poblaciones de la Gran Caracas. En mayo recibió otra oferta laboral que fácilmente superaba el paquete salarial del banco.

Mejores y peores

EL BOD es el con mayor cantidad de taquillas externas cerradas con un total de 38. Excepcionalmente el Exterior decidió abrir 18 este último año.

El Banco de Venezuela ocupa el primer lugar en cierre de cajeros automáticos: 556 menos. Sólo los aumentaron Banfanb (1), Nacional de Crédito (10), Tesoro (18) y Venezolano de Crédito (76).

Siete bancos lograron aumentar su número de empleados. Bangente (1), Banfanb (2), Tesoro (14), Bancamiga (14), Instituto Municipal de Crédito y Préstamo (20), Banplus (45) y 100% (52). Vale destacar que el BOD mantuvo con la misma cantidad de empleados, 4.041, según Sudeban, aunque cerró 37 oficinas.

¿Hay punto?

La única estadística ascendente es la instalación de puntos de venta. De acuerdo a la Sudeban para finales de junio de 2019 habían 426 mil 635 puntos de venta en el país. Esto significa un aumento de más de 37 mil 500 en un año.

Esto incluye más de 12 mil nuevos del Banco de Venezuela, más de 7 mil de Banesco y más de 4.500 del Bicentenario. Pero no todos pudieron mantener esa infraestructura. Hubo grandes perdedores como BOD, Exterior y Provincial que redujeron sus terminales. En conjunto retiraron casi 7 mil.

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