Yulimar Rojas: Siempre supe que el récord saldría solo - Efecto Cocuyo

DEPORTES · 26 FEBRERO, 2020 08:02

Yulimar Rojas: Siempre supe que el récord saldría solo

Texto por Andrea Herrera

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Todavía la adrenalina bullía en aquel cuerpo de 1,92 de estatura. La respiración seguía agitada aun cuando habían pasado al menos 30 minutos desde que el letrero con la frase “World Récord” había iluminado la pantalla gigante del Polideportivo Gallur de Madrid.

La venezolana Yulimar Rojas, con 15,43 metros en salto triple afirmaba ante la prensa, “siempre supe que saldría solo, porque las marcas no se deben buscar, se deben sentir y las debes esperar, las marcas llegan. Nos veníamos preparando para ello. Mi entrenador me decía, hoy es el día, no lo dejes escapar. Y hoy salió. Todavía estoy en estado de shock”.

Madrid…Madrid…Madrid

Cuando Yulimar Rojas compite en Madrid se siente en condición de local, aun cuando su club de adscripción es el Barcelona (@BarcaAmateurs). Ha sido en la capital española donde la venezolana ha tenido algunas de sus actuaciones memorables. El público, cálido y cercano, la acompaña y anima durante sus competencias.

En este año, la temporada bajo techo tuvo para ella solamente dos fechas en triple, su prueba, y una competencia en salto largo realizada en el Velódromo Luis Puig de Valencia, que sirvió para calentar, de manera táctica, el inicio de actividades.

Participó en la reunión de atletismo de Metz, en Francia, con marca de 15,03 y la competencia de Madrid, donde se impuso el récord mundial bajo techo con 15,43 metros.

La noche del 21 de febrero en Madrid, no había un solo ticket disponible en la taquilla. El público se apretujaba en las gradas del Gallur con capacidad para tres mil almas, en espera del espectáculo de Yulimar Rojas y otras estrellas inscritas en las pruebas del programa.

Después de dos nulos en el primer y tercer intento, un segundo salto de 14,65 m, una cuarta oportunidad con 15,29 metros, Yulimar volvió a acercarse a la baranda de la tribuna donde se encontraba su actual entrenador, Iván Pedroso, atento a cada movimiento, ese cubano medallista olímpico y nueve veces campeón mundial de salto largo. La mirada de Yulimar se mantuvo atenta desde la pista a los movimientos de manos de su coach, la cantidad de pasos, el pique antes de la tabla, el vuelo, el aterrizaje. Muévete hacia allá, cuenta de nuevo los pasos. Concéntrate, queda una oportunidad.

Yulimar Rojas recibe indicaciones de su entrenador, el 9 veces campeón mundial de Salto Largo, Iván Pedroso. Foto: Andrea Herrera

La figura flaca, flaquísima, de larguísimas piernas volvió a desplazarse por la pista, cruzó detrás de la colchoneta de pértiga donde se competía al momento. Se sentó de espaldas al carril de su competencia, se cubrió. Metió la cabeza entre las piernas unos instantes y luego se irguió con la mirada fija en el otro extremo del estadio. Minutos después se levantó, gesticuló. Habló consigo misma. Como si una música interior la moviera. No se preocupó por el resto de la competencia, el primer lugar estaba asegurado. Era tiempo de vérselas con ella misma, con los aprendizajes.

Salió al último salto de la jornada. Convocó al público a las palmas, al ritmo, al ánimo. Inició el balanceo entre talón y punta del pie de arrancada, a la espera del momento exacto, arrancó la cuenta, uno, dos, tres… hasta doce pasos antes de ajustar el pique ante la tabla, dar el segundo y el tercer salto y estirar el vuelo hasta donde alcanzaban las piernas. Aterrizó sobre el lado izquierdo del cuerpo.

Estalló la gritería del público, de los narradores de televisión, de los atletas que competían en otras pruebas sobre la pista techada. Gallur entero estaba de pie, ovacionaba aquella performance fantástica, aquella hazaña de vuelo que los expertos habían vaticinado minutos antes.

Yulimar ya sabía que la huella en el foso sobrepasaba la marca anterior de 15,29 metros, corría con las manos en la cabeza alrededor del foso mientras se oficializaba la medida. Cuando el 15,43 apareció en las pantallas, inició su propia celebración. El abrazo al entrenador, la vuelta olímpica alrededor de la pista, el homenaje del público de Madrid, agradecido de tener ante sus ojos, un récord mundial hecho en casa y establecido por una atleta muy querida.

La marca de la venezolana, obtenida en el sexto y último intento de su actuación, se ubica como el segundo mejor registro de la historia de esta especialidad, que entró a formar parte de los calendarios oficiales femeninos en 1995 y vio por primera vez los aros olímpicos en Atlanta 1996.

Atrás quedó el récord de 15,36 m que, en 2004, estableció la rusa Tatiana Lébedeva en Budapest, durante el décimo Campeonato Mundial Bajo Techo. Apenas a siete centímetros, está la marca de 15,50 m que Innesa Kravets de Ucrania implantó en el Campeonato Mundial al aire libre de Gotemburgo en 1995, una marca que, visto el desempeño de Yulimar en las pistas está ya al alcance de sus saltos.

En menos de cinco meses, Tokio 2020 será el epicentro de atención del mundo. Para entonces, la proyección de este récord mundial de 15,43m instaurado por Yulimar, debería subirla en el podio del salto triple, pues su rendimiento se ubica, por encima de todas las marcas ganadoras de medallas de oro en Juegos Olímpicos:

  • Inessa Kravets (Ucrania), 15,33 m en Atlanta 1996
  • Teresa Marinova (Bulgaria), 15,20 m en Sídney 2000
  • Francoise Mbango (Camerún), 15,30m en Atenas 2004 y 15.39 m en Beijing 2008
  • Olga Rypakova (Kazajistán), 14,98m en Londres 2012
  • Catherine Ibargüen (Colombia), 15,17m en Río 2016

De una broma al récord mundial en seis años

Yulimar Rojas comenzó a saltar triple en abril de 2014, cuando acababa de regresar de Santiago de Chile con el título suramericano de salto alto. Ese mismo año se tituló en el Campeonato Sudamericano sub-23, obtuvo la séptima plaza del Mundial Junior de la IAAF realizado en los Estados Unidos y quedó cuarta en la competencia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe donde también participó en salto largo.

Sus inicios en la especialidad de los tres saltos se debieron a una broma que la muchacha, entonces con 18 años, quiso gastarles a sus compañeros de entrenamiento en el estadio José Antonio Anzoátegui de Barcelona, en Venezuela.

Les apostó que ella, sin entrenamiento previo, iría más lejos que cualquiera de los chicos, y no se equivocó, aunque el chiste le valió un regaño del profesor Velázquez, quien temía que en esas se lesionara la estrella de su club. Sin embargo, fue la demostración de un talento que, un lustro después, la ubica en el firmamento de las estrellas mundiales.

En 2015 ganó el Campeonato Sudamericano de Lima en triple (14,14 m) y se ubicó cuarta en Salto Largo en esa misma competencia (6,20m). Quedó en cuarto lugar en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá (14,37 m) con lo que consiguió cupo para los Juegos Olímpicos de Río.

Se fue a Guadalajara, España, en noviembre de 2015, acompañada de su entrenador de toda la vida, el profesor Jesús Velázquez, “El Tuqueque”, su descubridor y maestro, quien la entrenó desde sus inicios y quien la introdujo poco a poco en el Triple Salto.

Allá se encontraron con Iván Pedroso, a quien Yulimar había contactado por Facebook y que había accedido a prepararla junto a un grupo internacional de atletas. Yulimar hizo el contacto, manifestó la disposición del cubano y entre la Federación de Atletismo de Venezuela y el Instituto Nacional de Deportes, se hicieron los arreglos. Comenzó el ascenso de esta estrella, que tuvo que asumir cambios de estilo de entrenamiento, de forma de vida, de relaciones con su familia, sus compañeros de equipo y otros atletas.

Desde ese momento hasta el Campeonato Mundial Bajo Techo (17 al 20 de marzo de 2016), realizado en Portland, Oregón en los Estados Unidos, la preparación y concentración de la triplista fue intensa, mayoritariamente en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid.

Ganó todas las competencias en las que participó en la temporada bajo techo, incluyendo registros de 14,63 y 14,69, ambos en Madrid. En aquella primera presentación mundialista, Yulimar alcanzó el primer lugar, con un registro de 14,41 metros.

Durante la temporada al aire libre de ese año olímpico 2016, Yulimar obtuvo también su primera marca de más de 15 metros (15,02 m) en el Meet de Madrid realizado en Moratalaz el 23 de junio. Sus marcas en la Liga de Diamante estuvieron en 14.92 m y 14,79m.

En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en una cerrada competencia con la colombiana Catherine Ibargüen, la muchacha de Puerto La Cruz consiguió plantar su huella en el foso en 14,98 metros para adjudicarse, después de 64 años, la segunda medalla olímpica del atletismo, de plata y en la misma especialidad que su antecesor, el zuliano Asnoldo Devonish quien se llevó un bronce en los Juegos de 1952, realizados en Helsinki.

El año 2017 fue el de la consagración al aire libre. Fichó con el Barcelona Fútbol Club en la división de deportes amateur, lo que aportó una base de competencias de clubes. De 10 competencias realizadas, obtuvo tres segundos puestos y siete primeros lugares, entre ellos el Campeonato Mundial de Atletismo al aire libre en Londres, Gran Bretaña, donde se impuso con 14,91 metros.

En 2018, solamente una competencia destacó en la agenda de Yulimar Rojas, el Campeonato Mundial Bajo Techo de Birmingham en Gran Bretaña, realizado el 3 de marzo, en medio de una ola de frío polar en Europa que complicó mucho su llegada a la competencia (a pocas horas del inicio), donde revalidó su título con una actuación de 14,63 m.

De resto, fue un año para olvidar. Yulimar se resintió una fascitis plantar que la mantuvo alejada de los escenarios casi un año, aunada a un tremendo desánimo por problemas personales, que la sacó de juego hasta 2019.

Cuando volvió, lo hizo renovada, con la plena intención de lograr sus sueños y ponerse metas cada vez más altas. Con la mira puesta en los Juegos Panamericanos de Lima, el mundial al aire libre de Doha y la clasificación para los Juegos Olímpicos de 2020 siempre presente.

Fue un gran año en el que brilló tanto en competencias bajo techo como en competencias al aire libre. Hizo una corta temporada indoor con tres pruebas, un segundo lugar en Alemania y triunfos en el Meeting Villa de Madrid y en Dusseldorf.

De nueve competencias a cielo abierto a las que se presentó, Yulimar consiguió liderar cinco con registros de más de 15 metros: el Encuentro Iberoamericano de Atletismo de Huelva, España (15,06 m), Los Juegos Panamericanos de Lima (15,11 m), el Meeting de París de la Liga de Diamante (15,05 m) y el Campeonato Mundial de Doha con 15,37 metros.

Se demostró a si misma que no requería de la presión de otras competidoras para ejecutar sus mejores saltos. Había aprendido a volar sola, a ser su mejor rival.

Hambre de récord

Desde que en 2016 ganó en el Campeonato Mundial bajo techo de Portland, Yulimar sabe que da para más. La criolla aspira a superar el récord mundial de 15,50 metros al aire libre de Inessa Kravets, establecido en 1995 en el Mundial de Budapest.

No tengo apuro en romper el récord mundial, pero sé que tengo todo lo necesario para lograrlo” dijo entonces a una entrevista realizada por el diario venezolano Líder.

Desde entonces, el récord se ha ido acercando y la meta, por accesible, se hace cada vez más ambiciosa. “Soy una mujer luchadora, que va por lo que quiere y estoy enfocada en el récord del Mundo. También sueño en convertirme en la primera en alcanzar los 16 metros. Sé que puedo hacerlo, tengo las condiciones y las ganas de lograrlo”, dijo antes de competir en octubre de 2019 en Doha, Catar, donde revalidó la corona mundial de salto triple al aire libre.

Esa, y otra meta que le ha establecido el entrenador cubano Iván Pedroso, es que Yulimar Rojas supere su propia estadística de títulos mundiales, nueve entre 1993 y 2001, cinco en competencias bajo techo, y de medallas olímpicas, oro en Sidney 2000. La venezolana lo cuenta en entrevistas como chanza, entre risas como casi todo, pero trabaja a diario en ello, con la determinación de quien lo va a lograr.

La madurez se abre paso

La Yulimar Rojas que conocimos en el Sudamericano de Lima en junio de 2015, una niña que aún se encontraba bajo el ala protectora de su casa y su entrenador, ha evolucionado como deportista y como persona. Tiempos muy buenos, y muy malos han surcado su vida estos cinco años, pero no le han borrado la sonrisa y las ganas de bailar. Su baza ha sido la seguridad en sus posibilidades, la certeza de su talento, del que nadie a estas alturas puede ya dudar.

En lo personal ha ido marcando hitos que a algunos disgustan, a otros les hace gracia, pero que son la determinación de una vida que se centra en los logros del deporte, en el propósito de superación, que ha sido tocada en lo físico y lo emocional por la disciplina férrea del que necesita convertir sus sueños en realidad.

El abrazo, después del récord mundial de Gallur, era más bien sereno. Aunque estaba emocionada, aunque todavía no lo asimilaba, la alegría de saber que todo el esfuerzo de meses se veía reflejado en aquella pantalla junto al foso, que marcaba 15 metros y 43 centímetros, su actitud distaba mucho del conmovedor ejercicio que junto a nosotros hizo en la Villa Olímpica de Río de Janeiro, en el que imaginariamente partió en pedacitos la medalla de plata, que distribuyó entre sus afectos. Que dedicó a Venezuela y que pesó en la palma de su mano una y otra vez para convencerse a sí misma de que era realidad.

Lo que quedó expuesto en Madrid el pasado 21 de febrero, era para Yulimar Rojas una etapa más. El motivo para celebrar un cambio de nivel. La primera comprobación de que su nombre, permanecerá escrito en las páginas grandes del deporte mundial por siempre.

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