Empate: un River con actitud pero fallón, reducido por la Bombonera y el descontrol - Efecto Cocuyo

DEPORTES · 11 NOVIEMBRE, 2018 17:14

Empate: un River con actitud pero fallón, reducido por la Bombonera y el descontrol

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

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En un partido jugado a flor de piel, donde el centro del campo apenas existió y las áreas llegaron hasta el círculo central, River Plate perdonó y Boca Juniors y su Bombonera le igualaron en fuerzas este domingo en el primer envite de la final de todos los tiempos.

El encuentro, todo menos uno de ida, se jugó como si fuera a haber un campeón al término de estos noventa minutos. Esa ruleta rusa la vivieron Marcelo Gallardo -desde fuera, por sanción- y Guillermo Barros Schelotto. La pagaron los dos pero dejó un sentir más agridulce para el “Muñeco”, cuyos pupilos tuvieron una actitud ganadora, pero dejaron todo abierto para la vuelta.

El combate a los puntos lo aprovechó el planeta fútbol, con un duelo de los que antes se guardaban en vídeo y que ahora se reproducen en Youtube, mientras Gallardo veía como los suyos cumplían la máxima de que si pierdes tus oportunidades, lo pagas.

Falló primero Gonzalo “Pity” Martínez en una falta que fue desde el vértice a la escuadra y se encontró con Agustín Rossi, erró segundo Rafael Santos Borré en un buen cabezazo en el que volvió a aparecer Rossi, y el propio colombiano, ya con 1-1, se plantó solo en el área y la desvió… Rossi.

El arquero, denostado en otros tiempos, fue la pesadilla del “Millonario” en la primera mitad.

En ese acto inicial, Lucas Pratto fue el único que supo batirle y dar vida a River, que funcionó mejor que el Xeneize pero se fue al descanso 2-1 abajo aunque había contado con más ocasiones.

Los visitantes fueron los que más rápido vieron que el choque iba más de emociones que de posiciones e hicieron daño con flechas como el “Pity” y Exequiel Palacios, quienes, verticales, crearon inseguridad en una defensa de Boca.

Pero los locales resistieron haciendo malabares, con Rossi como contrafuerte y con Ramón “Wanchope” Ábila y Darío Benedetto en su rol de tipos listos en el área.

El gol de River llegó por otro impulso, pocos segundos después del tanto local, con un pase del “Pity” que llegó a Pratto entre los centrales. El “Millonario” dijo que, si quería, lo podía empatar. Y lo hizo, pero nada más.

En la segunda parte, cuando parecía que la calma le había ganado al desorden, sobrevino una de las acciones más imprevisibles del balompié, el gol en contra.

Carlos Izquierdoz peinó hacia su portería igual de bien que su compañero Darío Benedetto lo había hecho en la contraria, solo que con la reacción completamente opuesta de la cancha, el silencio incrédulo y la celebración en el banquillo de River, que veía un empate justo.

A punto estuvo Santos Borré de autoexpulsarse -hizo un gesto ofensivo contra el árbitro cuando este le sacó amarilla- para hacer el partido aún más puro de lo que ya era.

Los últimos minutos se asemejaron más al plan inicial que llevaba Gallardo, con los tres centrales jugando su papel aunque durante la mayor parte del día fueran irrelevantes.

Pero, conocedor del riesgo, el equipo que había arrinconado a Boca en su propia casa en los primeros veinte minutos de juego prefirió no lanzarse a por la victoria.

En el epílogo aún salió Armani para evitar la locura Xeneize en un mano a mano contra Benedetto y hacer el duelo más épico de lo que ya era.

Quedó todo para la vuelta en el Monumental, el 24 de noviembre. Aunque en los primeros compases River lo tuvo todo para desequilibrarlo a su favor, acabó por usar el comodín de su guardameta estrella para dejar un empate en el marcador y nervios en la Argentina entera.

Pablo Ramón Ochoa / EFE